(IAR Noticias) 14-Noviembre-08
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Chávez junto a Dmitri Medvédev en su última visita a Moscú
, en julio pasado. |
"Tovariches! Hoy siento que debo decirles: ¡camaradas, vamos a trabajar
para encontrar gas y petróleo bajo estas aguas!", exclamó el vicepresidente de
la firma rusa Gazprom, Alexandr Medvédev, cuando los taladros de la plataforma
marina Escorpión Vigilante comenzaron a perforar el lecho marino venezolano.
Por Humberto Márquez - IPS
E ra el 7 de noviembre, aniversario de la Revolución Rusa de 1917, y Medvédev y
el viceprimer ministro Igor Sechin acompañaban al presidente anfitrión, Hugo
Chávez, en el comienzo de las operaciones de Urdanetagazprom, una sociedad con
la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para buscar gas en el
noroccidental Golfo de Venezuela.
Minutos antes, trepado sobre el bosque de barras y planchones de Escorpión
Vigilante, la plataforma alquilada en Estados Unidos, Chávez saludó la "alianza
estratégica entre dos gigantes energéticos", el país que gobierna y Rusia, "la
patria de Lenin", como indicó.
El acto, bajo el tórrido sol del sur del Caribe, fue una manera de mostrar la
importancia que Caracas otorga a la alianza con Moscú, la densidad de los pactos
económicos que la sustentan y como este mes se han intensificado y acelerado
esos acuerdos.
"Rusia está claramente aprovechando el espacio que le abre Venezuela, que se ha
autoimpuesto fuertes limitaciones ideológicas, para favorecer a sus empresas al
tiempo que avanza en el terreno de la confrontación geopolítica global", observó
a IPS el analista político y profesor de economía y asuntos internacionales
Orlando Ochoa.
Chávez, a su vez, "actúa motivado por los temores geopolíticos que le despiertan
Estados Unidos y Colombia, y, en su visión de consolidar con negocios los
acuerdos políticos, entrega un abanico de oportunidades a los rusos", agregó
Ochoa, quien ha seguido de cerca la relación entre los dos países desde hace
varios años.
El estreno de la Escorpión Vigilante, transmitido al país por cadena de radio y
televisión, fue el más vistoso acto de la alianza, pero es apenas uno de los
multimillonarios negocios conjuntos acelerados este mes, que abarcan desde oro e
hidrocarburos hasta la venta de chocolates y desde un banco conjunto hasta la
cooperación para energía nuclear.
En la arena política, llegará a Venezuela a fines de este mes Dimitri Medvédiev,
constituyéndose así en el primer presidente ruso en visitar este país.
Pero la verdadera novedad en la región será el arribo de una flota rusa a
Venezuela para efectuar maniobras aeronavales conjuntas en el mar Caribe,
principalmente con simulacros de operaciones de búsqueda y salvamento.
A esas operaciones acudirá la Fuerza Armada venezolana con algunos de los
equipos militares que ha comprado a Rusia por unos 4.500 millones de dólares en
los últimos tres años, y que comprenden cazabombarderos, helicópteros, aviones
de transporte y fusiles de asalto, en tanto se negocia comprar más aeronaves,
barcos y submarinos.
Chávez ha visitado Rusia una docena de veces en 10 años y Venezuela se ha
convertido en el destino o escala frecuente de los altos mandos rusos cuando
visitan la región.
En sus arengas sobre cuestiones internacionales, Chávez insiste en defender y
aún oponer a Moscú frente a Washington, en el marco de su propuesta de un nuevo
orden mundial "multipolar", y se ufana de su amistad con el líder ruso Vladimir
Putin.
Aunque se habían establecido acuerdos de cooperación e intercambio usuales entre
países con buenas relaciones, y empresas rusas de hidrocarburos comenzaban a
operar en Venezuela, este noviembre se ha puesto el pie en el acelerador de la
relación económica.
El gobierno venezolano retiró la concesión que tenía desde 2002 la compañía
canadiense Crystallex para explotar en el sudeste del país la mina de oro Las
Cristinas, con reservas estimadas en 17 millones de onzas y que era el principal
activo de ese consorcio.
El ministro de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, anunció la firma de
un convenio con la empresa rusa Rusoro, que ya opera dos minas menores en
Venezuela, para hacerla socia en una nueva compañía mixta que explote Las
Cristinas.
Aprovechando la visita de Sechin, se instaló una comisión intergubernamental que
produjo 15 acuerdos de intercambio económico.
Rusia instalará en Venezuela fábricas de vehículos de paseo y de carga, con
tecnología que los haga aptos para el gas natural como combustible, y su
Instituto de Construcción Naval hará, junto con Pdvsa, un astillero en el este
del país, orientado a la construcción de remolcadores, gabarras y otras
embarcaciones fluviales.
Chávez se congratuló por el acuerdo que le permitirá a su país obtener
cooperación y tecnología rusa para el desarrollo de energía nuclear "con fines
pacíficos". "Está demás decirlo, pero es necesario decirlo: vamos a tener
reactores atómicos….ya nos acusarán de que estamos haciendo 100 bombas
atómicas", bromeó.
Venezuela es firmante del Tratado de Tlatelolco, para la proscripción de las
armas nucleares en América Latina y el Caribe, vigente desde 1969. Tiene desde
hace medio siglo un pequeño reactor nuclear en su instituto de Investigaciones
Científicas, cerca de Caracas, consagrado principalmente a estudios auxiliares
de medicina.
Con importantes reservas de alúmina (insumo del aluminio), Venezuela también
puso ese recurso a disposición de Rusia para la elaboración de proyectos
conjuntos, y se anunciaron nuevos planes de cooperación en materia alimentaria,
incluida la exportación a Moscú de cacao y chocolate venezolano.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, viajará a Moscú para
preparar el acuerdo sobre creación de un banco de inversión binacional, que
estaría entre los convenios a suscribir cuando el presidente Medvédev visite
Caracas.
Pero los hidrocarburos son la principal base de esta relación económica y el
pasado día 9 cinco empresas rusas, Rosneft, Lukoil, Gazprom, TNK-BP y
Surguneftgaz, crearon un consorcio para acometer negocios petroleros en
Venezuela.
Lukoil y Gazprom tienen asignados dos de los 27 bloques de la Faja del Orinoco,
un depósito de crudos en el sudeste venezolano del que podrían recuperarse unos
270.000 millones de barriles, es decir, tiene unas reservas semejantes a las de
Arabia Saudita.
Los bloques están en fase exploratoria para cuantificar las reservas para,
después, concertar asociaciones para la explotación, como se hace ya con firmas
estadounidenses y europeas para producir unos 500.000 barriles diarios de crudos
sintéticos.
"Venezuela sube la apuesta con las petroleras rusas porque tienen la
envergadura, los recursos y la capacidad para avanzar en la faja, a diferencia
de otras empresas débiles o inexpertas de América Latina y Asia a las que se han
entregado bloques de una manera más simbólica", consideró Ochoa.
Otros expertos venezolanos, como Joel Sangronis y José Gil, profesores
universitarios en asuntos internacionales y de energía, llaman la atención sobre
el avance de Rusia como potencia con la mano sobre claves energéticas en el
mundo, lo cual explica el interés de sus empresas en los yacimientos
sudamericanos de Bolivia, Brasil y Venezuela.
Es, sin embargo, una apuesta con riesgos, como buscar gas desde la Eescorpión
Vigilante en el Golfo de Venezuela, advirtió el geólogo Aníbal Martínez, del
grupo nacionalista de opinión Frente por la Defensa del Petróleo.
Aunque el ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez, dijo que el área de
reservas estimadas alcanzan los 23 billones de pies cúbicos (en inglés, TCF,
trillones de pies cúbicos), Martínez recordó que en ese golfo "no hay gas
natural libre descubierto y el yacimiento-objetivo está a 4.000 pies de
profundidad".
"Por métodos geofísicos se presume la existencia de yacimientos de petróleo y
gas, pero es una zona geológicamente diferente de la vecina de Maracaibo
(durante décadas el mayor emporio petrolero sudamericano) y los trabajos
iniciados son de alto riesgo exploratorio", señaló Martínez.
No obstante, la relación bilateral vive su mejor momento. "La patria rusa y la
patria venezolana están juntas y lo estarán para siempre. Estos pactos son un
símbolo de unidad. Estamos entrando en una nueva época", insistió el presidente
Chávez
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