nte los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de las 20
mayores economías del mundo que inician sus deliberaciones este sábado en Sao
Paulo, Lula reflejó las posiciones de Brasil, China, India, Rusia, Sudáfrica y
México de pedir mayor poder de decisión en los organismos internacionales.
Para el presidente brasileño, el gobierno de las instituciones financieras
como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) deberá
integrarse respetando la actual correlación de fuerzas de la economía real del
mundo.
Lula ha reiterado sin descanso en las últimas semanas su convicción sobre la
necesidad de reformular lo que se ha denominado la "gobernanza financiera
mundial".
Después de dos reuniones sucesivas el viernes con sus pares de esas seis
potencias emergentes, el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mántega dijo que
"es necesario reformular el sistema financiero mundial" y aportarle más
regulación, fiscalización y transparencia.
El sistema "creado en Bretton Woods (EStados Unidos, 1944) necesita ser
reformado porque ha dado muestras de estar agotado", argumentó.
Los seis países que realizaron los encuentros preparatorios a la reunión del
G-20 impulsarán reformas en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario
Internacional.
El llamado grupo BRICS (Brasil, China, India y Rusia) incluso emitió una
declaración donde expresó un "llamado a la reforma de las instituciones
multilaterales para que reflejen los cambios estructurales en la economía
mundial".
Esas reformas también deben reflejar "el rol central que los mercados
emergentes desempeñan actualmente", agrega el texto.
También decidió apoyar "todos los pasos necesarios para finalizar" la ronda
de Doha en la Organización Mundial de Comercio.
La reunión del Grupo de los 20 (G-20) preparará la cumbre de jefes de estado
de ese bloque que el 15 de este mes se encontrará en Washington para examinar
opciones ante la crisis que nació en Estados Unidos y dejó a la mayoría de las
naciones desarrolladas con la perspectiva de entrar en recesión.
El encuentro de Sao Paulo se desarrolla paralelamente con la cumbre de
líderes de la Unión Europea en Bruselas, para afinar una posición común para la
reunión convocada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
El objetivo de los ministros del G-20 es discutir las posibilidades de una
reorganización del sistema financiero e instituciones como el FMI, creadas en
Bretton Woods, y que, para muchos gobiernos, dio muestras de inoperancia.
El G-20 incluye a las mayores economías mundiales (Gran Bretaña, Canadá,
Francia, Alemania, Japón, Italia y Estados Unidos), a la Unión Europea y a 12
naciones emergentes: Brasil, Rusia, India, China, Argentina, Australia,
Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur y Turquía.
Los países del grupo suman las dos terceras partes del comercio y población
mundiales y el 85% del Producto Interno Bruto del planeta.
Además estarán los titulares del FMI, Dominique Strauss-Kahn, del Banco
Mundial, Robert Zoellick y del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet.
Estados Unidos ha advertido que no deben esperarse medidas concretas. Para la
Casa Blanca, el encuentro debería servir para identificar las causas de la
crisis, examinar las medidas tomadas para enfrentarla y exponer ideas sobre
futuras reformas.
La urgencia está planteada porque la recesión de los países industrializados
castigaría a las naciones emergentes y en desarrollo debido a la previsible
disminución del comercio.