(IAR
Noticias)
07-Noviembre-08
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Uribe, el"cachorro" de Bush, según Chávez. |
Si bien durante la campaña Obama apoyó los esfuerzos de Uribe contra las
drogas y la guerrilla, y hasta aplaudió en marzo la operación del Ejército
colombiano, en Ecuador, donde resultó abatido el número dos de las FARC, Raúl
Reyes, su interés dista mucho del afán guerrerista de Bush.
Por Augusto Rojas -
Clarín
Los funcionarios del Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería
colombiana, deben estar preocupados: tras la victoria del candidato
republicano John McCain, la relación de Colombia -el hasta ahora principal
aliado de Washington en la región- y la nación más poderosa del mundo sufrirá
una honda transformación, basada ya no en la empatía guerrerista de sus
mandatarios sino en un tema sensible frente al cual el gobierno de Alvaro
Uribe no está haciendo bien la tarea: la protección de los derechos humanos.
Varios hechos hacen prever una relación más que compleja para la diplomacia
colombiana tras el triunfo de Obama, que pone a Uribe en una situación más que
incómoda. Primero, el Partido Demócrata de Obama decidió poner en el
congelador un pactado Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países,
argumentando los asesinatos de sindicalistas, y aclarar el escándalo por nexos
de políticos del entorno de Uribe con paramilitares de ultraderecha.
Uribe, consciente de que con Obama la suscripción del TLC es casi un
espejismo, instó ayer al Congreso estadounidense a aprobar el tratado antes de
que éste tome posesión del cargo. "Hay que tener toda la prudencia, ojalá eso
se pudiera dar; nosotros vemos al gobierno del presidente Bush muy
comprometido en el tema, vamos a ver qué pasa en el entendimiento entre el
Ejecutivo norteamericano y la Cámara de Representantes, a ver qué opinión
tiene el presidente Obama sobre el tema", aseguró Uribe. Otro tema que, según
analistas consultados por Clarín, entra a revisión en la agenda bilateral es
el relativo a la lucha antidrogas y el combate a las guerrillas izquierdistas.
Si bien durante la campaña Obama apoyó los esfuerzos de Uribe contra las
drogas y la guerrilla, y hasta aplaudió en marzo la operación del Ejército
colombiano, en Ecuador, donde resultó abatido el número dos de las FARC, Raúl
Reyes, su interés dista mucho del afán guerrerista de Bush.
"Obama no va a tener mucho tiempo de mirar hacia América latina, pero cuando
lo haga seguramente va a ver que tiene más coincidencia con gobiernos como el
de Michelle Bachelet, en Chile, o (Luiz Inacio) Lula, en Brasil. Uribe ya no
tendrá en Obama a ese aliado incondicional que sí tenía en Bush. La agenda
ideológica de Obama dista mucho de la de Uribe", dijo el analista Daniel
García Peña, director de la fundación Planeta Paz.
A ello se suman dos grandes descalabros que ha sufrido Uribe en las últimas
semanas. El escándalo tras revelarse que en su afán por mostrar resultados en
la lucha contra las FARC, miembros del Ejército reclutaban jóvenes
desempleados y tras asesinarlos los vestían de guerrilleros para obtener
condecoraciones y la renuncia por el mismo hecho del máximo comandante de esa
arma, el general Mario Montoya, el cerebro detrás de la exitosa Operación
Jaque, en la que fue rescatada Ingrid Betancourt.
Colombia es el principal receptor de ayuda estadounidense en la región -
tercero en el mundo- a través del Plan Colombia, por el cual recibió más de
5.000 millones de dólares desde el año 2000. Durante la última década,
Washington y Bogotá pasaron de una total frialdad en sus relaciones -durante
el gobierno del liberal Ernesto Samper (1994-1998), acusado de tener vínculos
con carteles de la droga- a un estrecho vínculo bajo los mandatos de Andrés
Pastrana y Uribe.
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