La decisión del jurado, en vísperas de las
elecciones presidenciales estadounidenses, llega justo cuando el
gobernante venezolano Hugo Chávez ha enviado señales de desear un
entendimiento con un posible futuro gobierno del aspirante Barack
Obama, del opositor Partido Demócrata, si éste se impone finalmente
en los comicios de este martes sobre el republicano John McCain.
"Desde ahora le envío señales al hombre negro", dijo Chávez
refiriéndose a la condición afrodescendiente de Obama. "Él debe
saber que yo no soy ningún tirano, ninguna amenaza para Estados
Unidos", señaló el mandatario venezolano, quien lleva años de
enfrentamiento político con Washington.
"Faltando horas para que ese hombre negro, de ascendencia africana,
origen humilde y joven llegue a la Presidencia de Estados Unidos,
manifiesto que estoy dispuesto a sentarnos a conversar en pie de
respeto y de igualdad, más nada", agregó Chávez.
Analistas políticos venezolanos como Orlando Ochoa han subrayado a
IPS que el juicio de la valija dejó de ser un proceso por traslado
indebido de dinero y se convirtió en un modo usado por Washington
para mostrar las llagas de la corrupción en el gobierno de Chávez.
El 4 de agosto de 2007, una valija con casi 800.000 dólares fue
incautada en el aeropuerto de Buenos Aires al empresario
venezolano-estadounidense Guido Antonini, uno de los pasajeros de un
avión fletado por Enarsa, empresa energética estatal de Argentina.
Los otros pasajeros eran argentinos y venezolanos que ultimaban
negocios entre sus empresas estatales de energía, y en Buenos Aires
se abrió una investigación sobre la valija --que llegaba de
Venezuela, un país con un estricto control cambiario-- pero no se
detuvo a Antonini, quien viajó a Estados Unidos tras una escala en
Uruguay.
Meses después, en un tribunal de la sudoriental ciudad
estadounidense de Miami se inició un juicio contra cinco personas,
acusadas de conspirar y actuar como agentes de Venezuela para
impedir que Antonini revelase el origen y destino de los billetes
contenidos en la valija.
Se trata de los empresarios venezolanos Carlos Kauffman y Franklin
Durán, que fueron amigos y socios de Antonini, el abogado venezolano
Moisés Maiónica, el uruguayo Rodolfo Wanseele y un supuesto agente
de inteligencia de Venezuela, José Cánchica.
Cánchica está prófugo de la justicia estadounidense, Kauffman,
Maiónica y Wanseele se declararon culpables y negociaron reducción
de sus castigos a cambio de colaborar con la fiscalía, y Durán se
proclamó inocente, por lo que en septiembre se le abrió juicio.
En el proceso se divulgaron grabaciones, hechas mediante acuerdo de
Antonini con la policía federal de investigaciones de Estados Unidos
(FBI), de conversaciones entre el empresario y sus socios, abogados
y agentes supuestamente enviados por Caracas.
Según las grabaciones y los testimonios presentados por la fiscalía,
los 800.000 dólares eran parte de un envío de cinco millones de
dólares que Chávez aportó a la campaña de Fernández, una de sus
aliadas políticas en el continente, al igual que el esposo de la
mandataria y su predecesor en la Casa Rosada, Néstor Kirchner.
La acusación sostuvo que el dinero salió de las arcas de la
corporación estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) por instrucciones
de Chávez, y también que tanto los porteadores del dinero a Buenos
Aires, como quienes presionaron a Antonini eran parte de una madeja
de corrupción que birla cientos de millones de dólares al erario
venezolano.
Desde que hace 15 meses estalló el escándalo, las autoridades de
Venezuela, tanto de su gobierno como de su Poder Judicial,
parlamento y Poder Ciudadano (fiscalía, Contraloría y Defensoría del
Pueblo), sistemáticamente lo han considerado como un "show"
publicitario de enemigos del país coludidos con sectores de la
oposición interna.
La fiscalía apenas abrió una investigación contra Antonini a fines
de 2007 por infringir la ley de bancos, que obliga a declarar las
sumas movilizadas a quienes exporten más de 10.000 dólares en alguna
operación. Chávez y la fiscal general Luisa Ortega han dicho que
Antonini es "un traidor a la patria", han criticado la cobertura
mediática del juicio y sólo en las últimas semanas la fiscalía
reactivó solicitudes de información a Buenos Aires y abrió
investigación por el caso a varios de los implicados en el juicio de
Miami.
A Venoco, una empresa petroquímica que es propiedad de esos
empresarios, "hay que ocuparla, expropiarla porque sus dueños (Kauffman
y Durán) están en Estados Unidos, prestándose a una acción contra la
patria", dijo hace dos días el presidente Chávez.
Oficinas en Caracas de los implicados en el juicio fueron allanadas
recientemente por la policía política, mientras los medios de
comunicación estatales insisten en que el proceso de Miami es un
montaje para desprestigiar al gobierno, y en cambio los privados de
línea opositora ventilan las denuncias surgidas de las grabaciones.
Al menos 14 casos de corrupción debieran investigarse en Venezuela
"tomando como indicios los testimonios que allá se han presentado de
manera pública", dijo a IPS el ex decano de la Facultad de Derecho
de la Universidad Central, Alberto Arteaga.
Entre los casos de corrupción señalados se destacan operaciones
hechas por Kauffman y Durán para ser favorecidos con canjes de
papeles de deuda venezolana --compraron divisas a precio controlado
y las revendieron al valor del dólar paralelo-- con las que ganaron
100 millones de dólares en una jornada y pagaron sobornos por 23
millones.
En la sala del juicio de Miami se escucharon relatos de compraventa
de edificios para el Estado venezolano con sobreprecios millonarios,
contratos sobre estimados en decenas de millones de dólares por los
que pagaron sobornos a gobernadores y ministros, además de acciones
de colocación de dinero en la banca --con jugosas comisiones-- para
entes estatales civiles y militares.
La difusión de esos informes ha coincidido con la campaña para
elegir en Venezuela a gobernadores de estados y alcaldes de sus
municipios. Durante años, los responsables de las principales firmas
encuestadoras han dicho que en Venezuela la corrupción no es un tema
que mueva la balanza electoral.
"Pero esta vez sí se aprecia una incidencia porque un tercio de
venezolanos la presenta en su lista de problemas y hasta cinco por
ciento la considera el principal, aunque muy distante del 46 por
ciento que señala la inseguridad personal como el mayor mal", dijo a
IPS Luis Vicente León, de la encuestadora Datanálisis.
La combinación de ambos elementos --el antagonismo con Washington y
los señalamientos de corrupción en plena carrera electoral-- auguran
réplicas de Caracas a la decisión del jurado y a todo el juicio
sobre la valija en Miami.
El jurado demoró una semana en llegar a un veredicto unánime sobre
la culpabilidad de Durán, que puede recibir hasta un máximo de 15
años de cárcel, pero será en enero de 2009 cunado la jueza Joan
Lenard imponga el castigo que recibirá el empresario.