El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aprovechará la reunión, que
se extenderá hasta el viernes, para defender el establecimiento de
controles que eviten otra crisis como la actual.
Lula sólo asistirá a las sesiones del jueves y partirá hacia Cuba para
entrevistarse con el presidente Raúl Castro y eventualmente con el convaleciente
líder Fidel Castro.
El mandatario brasileño hablará sobre "la necesidad de adopción de mecanismos
y controles que impidan que ocurran nuevas crisis y que eviten que la
especulación financiera afecte la economía real", dijo esta semana el portavoz
presidencial, Marcelo Baumbach.
En ese tono, el secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, pidió a las
grandes economías una mayor regulación de sus sistemas financieros.
"Es importante reclamar una vez más que los países industrializados aceleren la
adopción de medidas que permitan restablecer la confianza en su sistema
bancario", dijo Iglesias la noche del miércoles, durante la ceremonia de
inicio de la Cumbre.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, dijo que las medidas que se han
tomado para frenar la crisis financiera global han sido buenas, pero no son
suficientes.
"Necesitaremos medidas adicionales y más contundentes", dijo Bachelet,
cuyo país realizó la pasada Cumbre Iberoamericana.
El gran ausente a la XVIII Cumbre, concebida inicialmente para buscar
respuestas a los graves problemas de pobreza y exclusión que sufren millones de
jóvenes de la región, será Chávez.
El presidente venezolano, ácido
crítico de Washington, canceló su participación hace unos días bajo el argumento
de que su seguridad no estaba garantizada.
En cambio, estarán presentes varios de sus aliados en la región como el
presidente de Bolivia, Evo Morales, el de Ecuador, Rafael Correa,
y el de Nicaragua, Daniel Ortega.
Un habitual protagonista de este tipo de reuniones, el presidente del Gobierno
español, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a San Salvador en momentos
en que su país pugna por participar en una cumbre internacional que Estados
Unidos está preparando para tratar la crisis.
España no fue invitada a la cumbre del Grupo de los 20 (G20), que tendrá lugar
en Washington y reúne a países pobres como Paraguay o Guatemala, pero está
liderado por economías pujantes como China, Brasil, India, México y Sudáfrica.
El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, dijo en rueda de
prensa que la crisis será tema central de la reunión y que los países buscan que
"se pueda suscribir al final de la cumbre un posicionamiento de la comunidad
iberoamericana de la crisis internacional financiera".
Eduardo Bueno, investigador de Estudios Latinoamericanos de la Universidad
Iberoamericana de México, opinó que sería importante para la región la inclusión
de España en el G20 por la fuerte presencia que tienen los grandes grupos
financieros como BBVA y Santander en Latinoamérica.