Como elemento característico está
la posibilidad de un ajuste a la baja en los ritmos de crecimiento económico a
corto plazo, si bien en el caso de Latinoamérica los sistemas financieros
reflejan niveles de solidez superiores a los estadounidenses.
En ese sentido, el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) recordó que la presencia de instrumentos
sujetos a un escenario de volatilidad en los esquemas bancarios del
subcontinente es escasa respecto a la correlación presente en Estados Unidos,
Europa o Asia.
No obstante, la participación de
bancos norteamericanos y del viejo continente en la región representa un factor
de atención, más aún cuando ya se reportan pérdidas debido a la quiebra de
instituciones como Lehman Brothers.
Para América Latina, el riesgo más
significativo está en la recesión, pues ello implica una contracción de la
demanda en mercados que reciben una parte importante de las exportaciones de la
región.
Bajo ese escenario los tratados de
libre comercio que Washington intenta impulsar con Panamá y Colombia se ven
relegados a un segundo plano, a pesar de las reiteradas declaraciones de la
administración de George W. Bush a favor de mecanismos de ese tipo.
A manera de ejemplo, las ventas
conjuntas de Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala a Estados
Unidos llegaron el pasado año a los 14 mil 400 millones de dólares.
De mantenerse la actual coyuntura,
ese volumen estaría bajo la amenaza de disminuir, unido a contracciones en
indicadores como la inversión extranjera y el importante acápite de las remesas.
Las estadísticas del Banco de
México reflejan en el caso de ese país una contracción del 12,2 por ciento en
agosto de los envíos de dinero procedentes de Estados Unidos, el descenso más
significativo desde 1995.
Por otra parte, es de esperar
mayores restricciones al crédito en los sistemas bancarios latinoamericanos, en
especial aquellos que mantienen vínculos estrechos con instituciones
norteamericanas y europeas, con el consiguiente efecto negativo sobre el consumo
interno.
Respecto a los productores de
materias primas, ya se aprecian descensos en los niveles de necesidades, si bien
las firmas consultoras recordaron que en tiempos de crisis los inversionistas
buscan refugios seguros como los productos básicos y el petróleo.
Cabe destacar que se aprecian
diferentes niveles de riesgo, con un mayor peligro para aquellas naciones que
mantienen vínculos más estrechos con Estados Unidos, entre ellas México y las
relacionadas mediante acuerdos de libre comercio.
En ese contexto, Latinoamérica
está mejor preparada para resistir los embates de la crisis financiera pero sin
dudas tendrá que ajustar estrategias ante la recesión.