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El gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, en el Museo Interactivo de
Economía en la ciudad de México, en marzo pasado
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Stratfor, centro de pensamiento texano-israelí vinculado al Pentágono,
pondera la insolvencia de la banca en México, cuyo 80 por ciento es extranjera
(otras fuentes aseguran que llega a 92 por ciento).
Por Alfredo Jalife-Rahme
- La Jornada,
México
Stratfor se ha caracterizado por su ferocidad contra el gobierno calderonista
que coloca entre las economías “más precarias del mundo”, y se jacta de
constituir la fuente obligada de consulta geopolítica de las 500 trasnacionales
globales de la revista Fortune.
Con antelación había catalogado a México como “país fracasado” (ver Bajo la
Lupa, 23/05/08) y ahora, en sendos artículos, exhibe su alta vulnerabilidad
financiera y económica (Stratfor, 18 y 22/10/08). Por cierto, el centro texano-israelí
monitorea una vez por semana a México con un “memorándum de seguridad”.
Mientras el gobierno calderonista con sigilo rescataba el “papel comercial”
por 3 mil 900 millones de dólares de varias empresas mexicanas en insolvencia
(principalmente Cemex, la “favorita de favoritas” de la que es publicista
Enrique Krauze Kleinbort), Stratfor difundía lo que se pretendía ocultar:
desacredita al caótico Ejecutivo mexicano en “seguridad” por haber engendrado a
los criminales “más ricos y mejor organizados del mundo”.
En medio del tsunami financiero
estadounidense (que en forma
irresponsable ha contagiado al mundo), Stratfor exhibe las amenazas que penden
en las finanzas y que pueden llevar a la insolvencia a la banca extranjera en
México.
Expone que los avatares de Cemex y de las unidades “mexicanas” de las
automotrices de Estados Unidos (EU) para colocar 76 millones de dólares en bonos
representan las “señales de tiempos perturbadores cuando México siente los
efectos de la crisis financiera global”, que han desvalijado una sustancial
parte de las reservas de divisas para detener la abrupta devaluación del peso,
lo que ha “mermado al de por sí torturado (sic) presupuesto del gobierno
dependiente de la caída de la industria petrolera”, en medio de una “guerra
crítica contra los cárteles de la droga”.
A su juicio, el “aspecto más vulnerable de la economía mexicana es su
exposición al declive del mercado de EU, en particular, el sector exportador
mexicano” (más de 80 por ciento de las exportaciones de México se dirigen a EU):
la “incipiente recesión de EU seguramente (sic) arrojará la relación bilateral
al caos (¡supersic!)”.
Destaca el declive de las remesas que constituyen 3 por ciento del PIB, lo
que “expulsará a los inmigrantes ilegales fuera del mercado laboral”.
Considera que “México se encuentra altamente expuesto a la crisis financiera
debido a la reducción del fondo común del crédito global y al creciente número
de inversionistas nerviosos” (léase: la fuga apátrida de capitales, que otros
llaman “golondrinos”). Explica que los inversionistas en los “mercados del
tercer mundo (sic)” han huido a “mercados más seguros”, lo que ha apuntalado la
revaluación del dólar. Evidencia el cese de los préstamos interbancarios que ha
llevado al pánico de los inversionistas, lo que “se ha manifestado en la
incapacidad de Cemex para emitir papel corporativo, una seria causa de
preocupación para los círculos de negocios en México, lo cual ha exhibido la
vulnerabilidad de los bancos en México a la reducción del capital global”.
Dado que “80 por ciento del sector bancario está controlado por entidades
foráneas”, entonces,“esto significa que 80 por ciento del crédito doméstico está
sujeto a los caprichos (¡supersic!) del crédito internacional”, por lo que “ una
grave amenaza a una porción extensa del sector bancario podría provocar un
colapso (¡extra supersic!) del sistema bancario. Ahora se entiende el pánico
pueril de Guillermo Ortiz Martínez (GOM), “gobernador” del Banco de México, en
sus conmovedoras declaraciones al The Financial Times (23/10/08).
A propósito, GOM acaba de restringir la venta de la onza de plata Libertad
bajo el pretexto infundado de que la “Casa de Moneda tiene un exceso de trabajo
y, por tanto, no puede acuñar las monedas que el público está demandando”. ¡Cómo
no!
En Bajo la Lupa (15 y 19/10/08) hemos urgido a la imperativa necesidad de
“reinaugurar” una banca nacional, en lugar de que amanezcamos uno de estos días
con la lúgubre noticia de que el gobierno calderonista, que representa los
intereses trasnacionales en detrimento del patrimonio de los mexicanos, haya
rescatado de su insolvencia a la banca foránea que, con nuestro debido respeto y
en estricto apego a las “leyes” del “libre mercado”, debe ser abandonada a su
muy triste quiebra.
No faltarán publicistas e ingenuos jihadistas neoliberales en México, que
aduzcan que Stratfor suena muy “apocalíptico” (adjetivo propagandístico de moda
que asestan los cándidos panistas a sus detractores) y que no constituye una
publicación especializada en finanzas y economía. Nosotros pudiéramos agregar
que el centro texano-israelí suele equivocarse a menudo en tales materias que no
son su fuerte. Pero el problema, en medio del pánico global, radica justamente
en la difusión de la insolvencia de la banca foránea en México, que, pese a lo
que digan los panistas y priístas neoliberales con sus “chachalacas del hampa
organizada de los multimedia sovietizados” (los choms), suena más que
creíble, ya que sus matrices se encuentran en plena insolvencia, ergo, sus
sucursales y filiales en México.
Lo grave consiste en que uno de estos días amanezcamos sin un sistema de
pagos y créditos en el país, lo que de facto paralizaría la economía.
¿Cuáles son los bancos favorecidos con el manejo de los ingresos de Pemex que
el año pasado obtuvo 104 mil millones de dólares? ¿Lo sabrán los entreguistas
congresistas, tan irresponsables como el Poder Ejecutivo, quienes festinan la
parcial privatización oculta de la “reforma energética” calderonista-beltronista,
que admite hasta The Financial Times (24/10/08)? ¿No será que muchos de
los bancos extranjeros favorecidos con el manejo de las cuentas de Pemex se
encuentren ya en la insolvencia, cuando apenas vamos en la segunda fase del
tsunami financiero, donde todavía falta la cruel y macabra exposición de
las “cuentas invisibles” en los “paraísos fiscales” de los ominosos credit
default swaps (CDS) que arrojan la cifra antigravitatoria de 55 billones
(trillones, en anglosajón)?
Precisamente la irresponsable Cemex y otras grandes empresas en México,
volcadas en la demencial especulación financiera que ha provocado la devaluación
del peso, apostaron obscenamente a los CDS en el casino de los “derivados
financieros”.
Lo mejor de todo es cuando el “sorprendido” GOM,
impreca que los “bancos de inversiones han actuado en forma irresponsable y sin
ética” al ofrecer los CDS a las empresas mexicanas. ¡Pobrecitos!.