Grandes empresas en México y Brasil acumulan pérdidas por
sus inversiones ligadas al dólar; los reguladores inician investigaciones.
Por
Antonio Regalado
y John Lyons -
The Wall Street Journal
El ocho de octubre, Controladora Comercial Mexicana SAB de CV era la tercera
cadena minorista de México y competía directamente con Wal-Mart Stores Inc. El
nueve de octubre, la empresa familiar conocida popularmente como "La Cómer", se
acogió a las leyes de protección por bancarrota, mutilada por una serie de
arriesgadas apuestas en moneda extranjera.
Estos abruptos cambios de dirección se han vuelto más comunes. El derrumbe de
los mercados bursátiles en todo el mundo en los últimos meses ha estado
acompañado por declives en el valor de casi todo, desde el peso mexicano hasta
el barril de petróleo. Eso ha llevado a algunas empresas que hicieron grandes
apuestas sobre la dirección de esos precios a sufrir pérdidas inesperadas.
A lo largo de América Latina, las compañías les están informando a sus
inversionistas que han perdido millones —en algunos casos miles de millones— de
dólares, debido a apuestas sobre la dirección del mercado de divisas que, en
algunos casos, guardaban escasa relación con el negocio al que se dedican.
Las pérdidas provocadas por fallidas apuestas cambiarias no se limitan a
América Latina y golpean a varias economías en desarrollo, incluyendo India y
Corea del Sur. Ejecutivos de Citic Pacific Ltd., conglomerado de Hong Kong que
es respaldado en parte por el gobierno chino, acusaron al director de finanzas
de realizar apuestas no autorizadas ligadas al dólar australiano que provocaron
pérdidas en torno a los US$2.000 millones.
Por ahora, sin embargo, los más afectados por las pérdidas parecen ser Brasil
y México. En Brasil, la lista cada vez más larga de grandes empresas incluye a
Aracruz Celulose SA, el gigante de papel y celulosa, y al conglomerado
industrial Grupo Votorantim. En México, la bolsa suspendió a principios de mes
la compra y venta de las acciones del fabricante de tortillas Gruma, después que
la empresa acumulara pérdidas potenciales de US$684 millones.
Las sorpresivas revelaciones han provocado un desplome de las bolsas y los
reguladores en Brasil y México investigan si las empresas actuaron con
transparencia a la hora de revelar los riesgos a los inversionistas. Algunos
informes locales han especulado que, sólo en Brasil, las pérdidas podrían
superar los US$30.000 millones y afectar a unas 200 empresas.
"Aún no tenemos los detalles, y sin duda no sabemos con certeza dónde están
las pérdidas. Hay muchas cuestiones de transparencia", afirma Alexander
Carpenter, director para América Latina de Moody's Investors Service, que ha
emitido una serie de rebajas crediticias y advertencias en toda la región.
Las malas apuestas se hicieron utilizando derivados cambiarios, o contratos
atados al valor del dólar. Las compañías tuvieron grandes pérdidas cuando el
valor del dólar se disparó a principios de septiembre, luego de que los
inversionistas empezaran a desprenderse de sus inversiones en los mercados
emergentes y emigrar hacia refugios más seguros. Algunas firmas tuvieron que
comprar miles de millones de dólares para cerrar sus posiciones, lo que ejerció
aún más presión sobre las monedas locales.
Los gobiernos latinoamericanos, al prever el riesgo para sus economías,
vendieron miles de millones de dólares para apuntalar sus divisas y amortiguar
el golpe de las pérdidas resultantes de los derivados. México gastó alrededor
del 13% de sus reservas internacionales, y el gobierno de Brasil está
considerando otorgar préstamos a las firmas afectadas. "Las compañías que
apostaron y perdieron deberán enfrentar sus responsabilidades", aseveró
recientemente el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. "Obviamente, lo
que Brasil siempre estará dispuesto a hacer es crear las condiciones para que el
sistema financiero pueda prestar".
En México, las autoridades dicen que investigan si Comercial Mexicana y otras
empresas divulgaron de forma adecuada las apuestas que causaron pérdidas para
los inversionistas. Bajo la ley mexicana, no revelar públicamente ciertas
transacciones puede resultar en multas, o, en algunos casos, cargos criminales.
"No teníamos idea de que tenían este tipo de contratos", dice Marcos De
Callis, gestor de un fondo brasileño de US$300 millones para Schroder Investment
Management que perdió dinero cuando el precio de la acción de Sadia se desplomó.
"Cuando compras acciones de una compañía industrial, esperas que se limiten a su
rubro de acción". Desde entonces, otra decena de empresas latinoamericanas han
anunciado grandes pérdidas ligadas a fallidas apuestas cambiarias.
Los inversionistas, a su vez, están castigando a las firmas que creen que
podrían estar en peligro. Los títulos de Cemex SAB, la tercera productora
mundial de cemento, cayeron casi 56% este mes, a medida que crecía la
preocupación por los más de US$21.000 millones en derivados presentes en su
balance. En una conferencia telefónica el viernes, los ejecutivos afirmaron que
Cemex estaba liquidando esas inversiones y que reduciría su fuerza laboral
global en un 10%.
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