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Vladímir Putin (izquierda) y Nikolai Patrushev. |
En esta semana, Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad ruso y
hombre de la entraña del Kremlin, pasó por Argentina iniciando contactos para
la venta de varios helicópteros. Luego siguió viaje a Ecuador, donde fue
recibido por el presidente Rafael Correa y terminó su gira en Caracas, donde
la venta de armas sigue generando miles de rublos al estado ruso y en donde a
fines de noviembre el presidente Chávez espera a su colega Dmitri Medvedev.
Por Hinde Pomeraniec- Clarín
En la sede diplomática rusa de la calle Rodríguez Peña todavía
recuerdan cuando fatigaban pasillos para ser recibidos por el gobierno
argentino. Esto sucedía unos 3 ó 4 años atrás, cuando Moscú buscaba participar
de proyectos regionales como la construcción del Gasoducto del Norte entre
Argentina y Bolivia, una materia en la que los rusos dan cátedra.
Luego de la caída de la URSS y con la pérdida de protagonismo internacional,
Rusia parecía no encontrar cabida. Lejos de los tiempos en que el ex
presidente Kirchner dejaba plantado a su par Vladimir Putin en un aeropuerto
ruso, la visita de la presidenta Cristina Fernández a Moscú ya tiene fecha
para diciembre y son varios los países que responden a la búsqueda rusa de
aceitar relaciones. "No hay un cambio, sino una activación de las relaciones,
y una mayor disponibilidad de recursos", asegura una fuente de la embajada,
que aclara que el acercamiento a Latinoamérica no está vinculado a una disputa
de esferas con EE.UU., el viejo enemigo de la Guerra Fría. "Para nosotros, la
región tiene peso propio", asegura.
En esta semana, Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad ruso y
hombre de la entraña del Kremlin, pasó por Argentina iniciando contactos para
la venta de varios helicópteros. Luego siguió viaje a Ecuador, donde fue
recibido por el presidente Rafael Correa y terminó su gira en Caracas, donde
la venta de armas sigue generando miles de rublos al estado ruso y en donde a
fines de noviembre el presidente Chávez espera a su colega Dmitri Medvedev.
Esto será cerca de la fecha en que concluirán los ejercicios militares
conjuntos que incluyen al crucero con capacidad nuclear Pedro el Grande y que
Washington tiene entre ceja y ceja. Tal vez ven este despliegue como una
devolución de gentilezas por el paseo que, por los mares regionales, viene
teniendo la IV Flota estadounidense.
La exportación de armamento ruso se duplicó entre 2000 y 2007 de 3.700
millones a 7.500 millones de dólares, pero los rusos no sólo quieren vender
armas: van por más. Ultimamente, empresas como el coloso energético Gazprom
visitaron varios países, entre ellos Bolivia. Allí firmaron acuerdos de
exploración por US$ 4.500 millones con la petrolera estatal y la francesa
Total. Los negocios rusos vienen con todo: entre el 1° y el 8 de noviembre
habrá un foro para inversores rusos en Chile y Argentina, donde se discutirán
rubros como energía, minería, electricidad, transporte, sector bancario o
vinicultura. La política no falta en este desembarco que trajo también un
nuevo acercamiento a Cuba y el anuncio de la apertura de una embajada en
Paraguay. El título de esta arremetida llegó desde Moscú, hace dos días.
"Regresamos a América Latina y regresamos para siempre", advirtió Alexei
Sazonov, vocero de la Cancillería rusa.