El nuevo informe de la OIT, "Desigualdades de renta en la era de la
finanza global", no podía haber tenido título más apropiado. Mientras se
conoce, por la crisis global, cuántos millones de dólares ganaban de premios y
sueldo los ejecutivos de bancos y fondos que llevaron a este descalabro,
mientras tanta pobreza e indigencia acumula crecientemente el mundo, la
Organización Internacional del Trabajo difundió su informe 2008 centrándose en
la disparidad entre ricos y pobres.
Por Néstor Restivo-
Clarín
"L
a tendencia es clara, en la mayoría de los países se ensanchó desde
comienzos de los 90, y los salarios más altos subieron más rápido", dijo al
presentarlo, ayer en Ginebra, el jefe del estudio, Raymond Torres. Por si hace
falta agregar, advirtió que la actual crisis agravará ese cuadro.
En 51 de 73 países evaluados, la masa salarial en proporción a la renta
nacional cayó desde 1990. El peor papel lo tuvo América latina, donde bajó
13%. Interesa cotejar que, en cambio, el nivel de empleo subió, lo que muestra
que se incrementó mucho más la productividad laboral y la ganancia empresaria
que el salario.
En EE.UU., los más altos ejecutivos ganan 520 veces más que un trabajador
medio (eran 360 veces en 2003, lo cual era ya algo incómodo). En Europa, algo
más homogénea, igual la desigualdad subió. Pero Latinoamérica sigue siendo la
peor región pese a su gran expansión económica (bruta y per cápita) de estos
años. En Sudamérica, Bolivia mantiene el peor lugar y, lo más notable, le
sigue Chile, el que más creció desde 1990. En cambio, Brasil mejoró y pasó a
Argentina.
Para la OIT, una causa de la mayor desigualdad es la baja de impuestos a
empresas y estratos altos. El fin último del neoliberalismo fue, por cierto,
más ganancias para esos sectores. En 1993-2007, los impuestos a empresas
bajaron 10% promedio, y a los hogares ricos, 3%. Europa Oriental y
Latinoamérica es donde menos pagan esos hogares. Y en impuestos corporativos,
sólo 7 de los 71 países los subieron desde 1997, entre ellos Argentina, Brasil
y Chile. Pero aquí, el IVA que pagan todos por igual y es el impuesto
principal del Fisco sigue en 21% y supera a la media latinoamericana (14%) y
mundial (17%). Sólo le ganan Uruguay y los países escandinavos.
La OIT también rescata que la negociación colectiva y la sindicalización
atenúan la desigualdad, y enseña: "Hay una asociación entre desigualdad y
corrupción, como la hay con la tasa de criminalidad".