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Juntos, Lula da Silva, la estatua de Miguel
de Cervantes y Rodríguez Zapatero, el lunes 13 de octubre enToledo, España.
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Son 50.000 millones de dólares para los bancos. La Bolsa subió un 14,6
por ciento.
Por
Eleonora Gosman
-
Clarín
¿Cuánto puede durar la euforia en los mercados bursátiles? Esa fue la
pregunta que se hacían en Brasil los propios operadores de la bolsa de valores.
En el recinto de negociaciones, los rostros demudados del viernes cambiaron ayer
y hasta ensayaban aplausos, con un Bovespa que subió 14,66%. Pero los expertos
indican que tal algarabía será pasajera. Dicen que las pesadas tormentas
financieras mundiales y de Brasil se van a mantener en la medida en que subsista
el interrogante de "quién será el próximo que va a la quiebra".
Lo que provocó la efervescencia bursátil fue no sólo el paquete europeo; fue el
propio plan de auxilio a sus bancos adoptado ayer por el Banco Central
brasileño. Anunció por la mañana, minutos antes que abrieran las negociaciones
del mercado, la liberación de 50.000 millones de dólares (100.000 millones de
reales) que pone a disposición de las entidades bancarias para que éstas puedan
hacer frente a sus compromisos y a la vez recomponer el flujo de créditos a
empresas y familias.
La medida revela, por otro lado, las dificultades de los bancos por hacerse de
dinero, un proceso que se desató con la quiebra del banco norteamericano Lehman
Brothers, al inicio de la etapa más grave de la crisis internacional.
La cotización del dólar, una variable que le interesa mucho a los empresarios
argentinos, bajó en forma importante: de 2,32 reales del viernes ayer cerró a
2,18. Pero nada garantiza que ese vaya a ser el nivel definitivo.
El propio ministro Guido Mantega se encargó de enfriar cualquier expectativa de
que el real vuelva a los niveles de pre crisis. Subrayó primero que el cambio
brasileño es flotante (se rige, en teoría, por oferta y demanda) y agregó que el
gobierno de Lula da Silva no puede estimar cuánto será la nueva paridad de
equilibrio de la moneda brasileña.
"Por ahora, como estamos en el pico de la volatilidad, no sabemos cuál es el
valor del dólar", sostuvo y ni siquiera descartó que pueda prevalecer la
cotización de 2,50 reales aunque admitió que en ese caso "habrá presiones
inflacionarias". Fue bastante categórico al señalar que no se debe esperar que
"el real esté tan valorizado como antes frente al dólar. Es que el balance de
pagos de Brasil perdió la exuberancia de los meses previos", agregó.
Es evidente que el ministro Mantega y el titular del Banco Central, Henrique
Meirelles, están decididos a gastar reservas para mantener la divisas
norteamericana lo más en caja posible.
"No le pondremos límite a su uso. Si las precisamos vamos a acudir a ellas, pero
espero que sea menos de 10% del stock que tenemos de divisas (hoy de 204.800
millones de dólares)".
Entre fines de septiembre y el viernes pasado, el Banco Central se deshizo de
unos 3.500 millones de dólares de sus reservas y, por lo que ayer afirmó el
ministro, la sangría va a continuar.
Otro dato central para evaluar la evolución del dólar es la deuda externa de
corto plazo de empresas y bancos brasileños. Asciende a 15.000 millones de
dólares y vencen antes de fin de año. La escasez de dinero en el mundo
dificultará sensiblemente la refinanciación de esas deudas por parte de las
compañías y esto las obliga a recurrir al mercado interno para comprar las
divisas y honrar sus compromisos. La conclusión, según economistas de
consultoras brasileñas, es que esa demanda habrá de presionar el dólar hacia
arriba. De allí que Mantega hable de usar hasta 20.000 millones de dólares de
las reservas para prestarle a los bancos y empresas con deudas en el exterior.