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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner. |
En los últimos dos meses, el real se devaluó 31 por ciento. Impacta de lleno en
el comercio con la Argentina. Y afecta a las automotrices, los textiles y el
turismo. El miércoles, el Gobierno puso en marcha los mecanismos de compensación
bilateral.
Por Eleonora Gosman -
Corresponsal de Clarín en Brasilia
Brasil entró ayer de lleno en el radar de los países más afectados por la crisis
financiera internacional. Las turbulencias dispararon el dólar que llegó a
cotizarse ayer por encima de los 2,50 reales y abrió serios interrogantes acerca
del impacto sobre la economía argentina. Un tercio del comercio exterior
argentino está vinculado al principal socio del Mercosur, que a su vez, en el
último año, fue el principal inversor directo en el mercado local.
La situación en Brasil generó preocupación en el Gobierno argentino y entre
empresarios de los sectores textil, calzado y automotor, entre los más
afectados. La devaluación del real llegó a 31% en los últimos dos meses. Esto
implica que el dólar subió allá 43%.
El canciller Jorge Taiana inició ayer gestiones para convocar a una reunión de
ministros de Economía y Exterior del Mercosur. Ya está en Brasil el secretario
de Relaciones Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía.
Tres veces en ocho horas el Banco Central de Brasil debió salir a vender dólares
en efectivo al mercado financiero. Con esa acción se logró contener la
estampida, pero no es que hubo una baja grande: la paridad fue a 2,29 reales,
sustancialmente mayor que el piso de 1,56 real de fines de agosto.
Por eso, por más que Henrique Meirelles, el jefe del Central brasileño, haya
tratado de llevar calma con un desprendimiento de reservas en montos que hasta
anoche no se conocía --se hablaba de US$ 2.800 millones--, varios sectores
productivos decidieron una "parada súbita" de operaciones.
Desde ese punto de vista de Argentina las intervenciones de Central fueron una
señal de alivio. Anoche estaban convencidos de que el gobierno de Lula da Silva
decidió poner fin a la escalada de devaluación. Se enteraron, también, que la
presidenta Cristina Kirchner había dado la orden a la Cancillería de poner en
marcha el Mecanismo de Adaptación Competitiva, que ideó el ex ministro Lavagna.
Ese instrumento actúa automáticamente en cuanto se detecta un fuerte desajuste
en la relación entre el peso y el real, capaz de desubicar en precios a la
producción argentina.
La pregunta es si el real continuará sometido a presiones devaluatorias y si el
Banco Central logrará contenerlas. Ayer, Lula se reunió con Meirelles y con el
ministro de Hacienda Guido Mantega. Meirelles le garantizó que las medidas
imaginadas por él y Mantega "son suficientes". Pero las opiniones no son
uniformes.
Hay tantas interpretaciones como causas que explican el impacto de la crisis en
Brasil. Sobresale una: es la de Sidnei Nehme, gerente de una agencia bursátil
que actúa en el mercado del dólar y en comercio exterior. Según este experto,
hay un fuerte movimiento especulativo contra el real en la Bolsa de Mercadería y
Futuros de San Pablo: "Desde hace 5 años todas las apuestas fueron a favor del
real y mucha gente ganó mucho dinero con esto". Según ese experto, "decidieron
que hay que apostar al dólar en vez de al real".
Pero lo que comienza como ciclo especulativo termina como crisis de la economía
real. Ayer, empresas de electrodomésticos y de electrónicos decidieron suspender
sus operaciones comerciales. Es un "paro" virtual: no saben el valor del dólar
para los próximos días y estos bienes tienen muchos componentes importados.
Para la Argentina, ese es un foco de alarma. Pronostica dificultades para
colocar bienes industriales en Brasil. Esto ya se vivió en 1999, cuando Brasil
terminó abruptamente con el cambio fijo. Lo que vino después fue una historia de
tensiones entre los dos países, donde más que la "invasión" de productos
brasileños influyó otra cruel realidad: Argentina ya no podría vender un clavo
al mercado brasileño hasta después de 2001.
Las palabras de los directivos de la Confederación Nacional de la Industria
brasileña deben ser tomadas en cuenta. Flavio Castelo Branco confirmó la
"desaceleración" de la economía brasileña "nos guste o no".