(IAR
Noticias)
02-Octubre-08
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Mas de 20000 indígenas afines a Evo se atrincheraron y cercaron Santa Cruz en el marco de la disputa por el control del Estado. |
En la visión gubernamental, marcada por el parlamentarismo y democratismo a
ultranza, la oligarquía y los prefectos fascistas virtualmente ya habrían
sido derrotados por el masivo apoyo electoral a favor de Morales
IAR Noticias /
Econoticias Bolivia
El presidente de Bolivia, Evo Morales, que
gobierna con gran apoyo en el altiplano y parte de los valles, pero que no
tiene pisada en la otra mitad del país que está bajo el brutal control de
las fuerzas de la oligarquía, aún confía en lograr un acuerdo mínimo a
partir del primer domingo de octubre con los prefectos (gobernadores)
fascistas.El acuerdo que Morales aspiraba firmar el jueves pasado quedó
en una nebulosa, tras que la oligarquía y los prefectos derechistas se
negaran a dar vía libre a un referéndum sobre la nueva Constitución Política
del Estado, aprobada por las fuerzas gubernamentales en la Asamblea
Constituyente, pero rechazada por los opositores por el tema de las
autonomías y, principalmente, porque abre la posibilidad de que Morales sea
reelecto por los siguientes 10 años.
Los opositores, que gobiernan cuatro de las nueve regiones del país
(Santa Cruz, Beni, Tarija y parte de Chuquisaca, donde se concentran las
mejores tierras y las mayores reservas de gas, petróleo, hierro y
biodiversidad), exigen, por el contrario, el reconocimiento pleno de sus
autonomías que tienen un inocultable carácter separatista, ya que de
aplicarse les permitiría dictar sus propias leyes por encima de las
nacionales, tener su propia fuerza pública y manejar a su libre albedrío las
tierras, los impuestos, los grandes negocios y la explotación de los
recursos naturales.
Esperanzas y rechazo
El jueves en la noche, en La Paz, el presidente Morales dijo que hubo
"avances importantes" en el diálogo que lleva adelante desde hace más de una
semana, aunque advirtió que las autonomías reclamadas por las regiones sólo
serían posibles con la nueva Constitución.
"El objetivo del diálogo es constitucionalizar las autonomías, pero si
alguien se opone a la nueva Constitución Política del Estado está en contra
del pueblo y de los sectores sociales", dijo.
Morales destacó también la decisión de las organizaciones sociales y
campesinas que levantaron los bloqueos y suspendieron las marchas sobre
Santa Cruz para crear un clima favorable al diálogo emprendido con los
prefectos fascistas, a quienes urgió a llegar a un acuerdo que viabilice la
nueva Constitución.
Este acuerdo, sin embargo, parece muy lejano, dada la posición de los
prefectos fascistas que rechazan el nuevo texto constitucional, tal como lo
expresó el prefecto de Tarija, Mario Cossío.
"Las autonomías son muy importantes, pero también, o más, es importante
el país; por ello, el tema de la Constitución Política es un tema medular
que hace a la vida institucional nacional y nosotros obviamente que no lo
dejaremos de lado", dijo al asegurar que la oposición no firmará ninguna
acuerdo parcial ni preliminar, tal como quería Morales para viabilizar la
nueva Constitución.
Este domingo, el presidente Morales se reunió con el prefecto de Santa
Cruz, el fascista Rubén Costas y acordaron reabrir el diálogo el domingo 5
de octubre.
"Abuso derechista"
Según el vicepresidente Alvaro García Linera, los opositores derechistas
están actuando con "poca seriedad" al modificar constantemente sus demandas
y salirse de la agenda predefinida.
"Primero se habló del IDH (devolución de los recursos del Impuesto a los
Hidrocarburos), luego hemos pasado al tema de las autonomías y ahora aparece
otro capítulo de justicia y luego el tema del modelo económico, el tema de
Estado (...) Estoy sintiendo que esto es una chacota, una exageración y
abuso político, pensar que toda la Constitución que fue elaborada por más de
168 constituyentes tenga que ser modificada por el interés o el capricho de
fuerzas políticas regionales".
"Esperemos que prime la seriedad de los planteamientos (…) y se pueda
firmar un documento que le dé certidumbre a los bolivianos", dijo García
Linera este jueves, poco antes de iniciar la última reunión que dejó el
diálogo en suspenso hasta el lunes.
"Baño de realidad"
García Linera dijo que "no es posible que fuerzas políticas regionales
que tenían dos o cuatro constituyentes que fueron derrotados como
representantes del pueblo ahora quieran aparecer con una fuerza para
modificar la Constitución, eso no es correcto ni corresponde a la realidad
política".
Según el vicepresidente, los prefectos fascistas deberían darse un "baño
de realidad" y aceptar el acuerdo ofrecido por el Gobierno.
En la visión gubernamental, marcada por el parlamentarismo y democratismo
a ultranza, la oligarquía y los prefectos fascistas virtualmente ya habrían
sido derrotados por el masivo apoyo electoral a favor de Morales (el 10 de
agosto pasado logró el apoyo de siete de cada 10 votantes), por el activo
respaldo de los países vecinos y de la Unión de Naciones del Sur (Unasur)
hacia Evo, por la condena nacional e internacional a la salvaje masacre
perpetrada por los fascistas sobre los campesinos en el norte de Bolivia (18
muertos a bala y una treintena de heridos), y por la suspendida movilización
campesina e indígena en contra de los fascistas (bloqueos de caminos y
marcha de casi 20 mil campesinos hacia Santa Cruz, ciudad de casi un millón
de habitantes).
LA REALIDAD FASCISTA
Por ello, en esta visión oficial, los prefectos fascistas no tendrían más
opción que firmar el acuerdo dando vía libre a la nueva Constitución. Sin
embargo, la realidad es otra. La oligarquía, los prefectos fascistas y los
100 clanes, que son amos de la tierra, dueños de los grandes negocios e
imponen su ley y su fuerza en cuatro de las nueve regiones de Bolivia, no
tienen, en el fondo, la menor intención de hacer un pacto de largo aliento
con Evo y sólo quieren "lavar" su imagen seriamente dañada por la salvaje
masacre de campesinos en Pando y, sobre todo, consolidar las posiciones
conquistadas en el oriente y los valles de Bolivia, tras tres semanas de
virtual rebelión contra el gobierno central radicado en La Paz.
La derecha, consciente de que hostigando al líder indígena ha logrado
recuperar el poder en la mitad del país, ya no quiere ningún pacto con Evo,
menos su nueva Constitución y su posible reelección, y apuesta a desgastarlo
y a impedir que se mantenga en el gobierno más allá del 2010, cuando
concluye oficialmente su mandato de cinco años. Su estrategia en los dos
siguientes es mantener su dominio sobre la mitad de Bolivia, donde ni
siquiera Morales puede ingresar sin enfrentar la presión y ataque de las
bandas fascistas.
En las tierras bajas del oriente y los valles, en Santa Cruz, Beni,
Tarija y Sucre, campea con total impunidad el fascismo, que ha logrado
enarbolar la bandera de la autonomía regional y arrastrar detrás de sí a
miles de jóvenes y amplios segmentos de las clases medias y organizaciones
de la sociedad civil, aterrorizando a los sindicalistas, a la población
migrante del altiplano y a los activistas leales a Morales, muchos de los
cuales han ingresado en la clandestinidad.
Semilla revolucionaria
En la ciudad de Santa Cruz, el principal bastión de la sedición
oligárquica, los grandes negocios, casi todos los medios de comunicación,
las instituciones cívicas, vecinales, empresariales e incluso populares
están en manos de los fascistas y son pocos los bolsones de resistencia en
los barrios más pobres, como el Plan 3.000, y los sindicatos más radicales
que tratan de no ser barridos por la derecha racista.
Es por ello, que este viernes, en la misma ciudad de Santa Cruz, los
principales dirigentes de la proletaria Federación Sindical de Trabajadores
Mineros de Bolivia realizan un ampliado nacional para fortalecer la lucha
contra el fascismo y declarar la guerra a la oligarquía y los 100 clanes.
Allí, los mineros intentarán dejar plantada la semilla revolucionaria que se
traduce en la profundización de la agenda de octubre: gas, petróleo y minas
para el Estado, nueva reforma agraria expropiando a los latifundistas y a
los 100 clanes, entregando las tierras a los campesinos pobres, y más
salario, mejor empleo y jubilación digna para los trabajadores de las
ciudades. Para horas de la tarde está previsto, también, un ampliado de la
Central Obrera Boliviana (COB), que aglutina a todos los trabajadores del
país y que considera que ni los votos, ni el diálogo, ni las leyes son
suficientes para acabar con el terror de los fascistas y la salvaje
explotación de la oligarquía y el capitalismo.
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