l responder a la pregunta sobre su ausencia en la 63 Asamblea General de la
ONU, al llegar el pasado día 23 al aeropuerto de Pekín, Chávez puso los puntos
sobre las "íes" al afirmar de golpe, "ahora, es más importante estar en Pekín
que en Nueva York".
En el mismo tono, Chávez explicó los motivos de su gira por Cuba, China,
Rusia, Bielorrusia, Francia y Portugal, "EEUU se encuentra en decadencia y
China y Rusia en apogeo", subrayó el presidente venezolano.
Según expertos, en esta ocasión, la parte china en la gira de Chávez fue la
más importante y su permanencia en Rusia, la más corta, pero con resultados muy
positivos para ambos países.
Como todo lo que hace en los últimos tiempos, la visita del presidente
venezolano a China tendrá repercusión en muchas partes y durante mucho tiempo
por su fuerte olor a petróleo.
Precisamente, el petróleo fue el instrumento que utilizó Chávez para
cimentar la amistad entre Venezuela y China y para refrendarla, se entrevistó
con el presidente chino Hu Jintao.
A pesar de las críticas que suscita, hay que reconocer que el presidente
Hugo Chávez en el terreno geopolítico ha podido maniobrar de una forma muy
acertada y favorable para Venezuela, al menos, en asuntos económicos.
En el gambito de Asia, China es la pieza clave que abrirá el mercado
energético asiático al petróleo venezolano. Y esto responde a la estrategia de
Chávez en sus esfuerzos de liberar a su país de la dependencia del mercado
energético estadounidense.
Muchos expertos han minimizado las reiteradas amenazas del líder venezolano
de bloquear los suministros de crudo a EEUU en el caso de que la Casa Blanca,
interfiera, presione o ataque a países amigos o aliados de Venezuela.
A pesar de su animadversión hacia Washington, Caracas vende el 60 % de su
crudo a EEUU y bloquear semejante volumen de suministros significa socavar la
economía nacional.
Por esa razón, Chávez viaja a China cuyo apetito energético cada vez es
mayor. Según información oficial venezolana, el pasado mes de abril Venezuela
extrajo para China 250.000 barriles diarios de petróleo.
De acuerdo a los recientes convenios aprobados en Pekín, para 2010 las
exportaciones de crudo venezolano a China ascenderán a 500.000 barriles diarios
y para 2012 a un millón de barriles por día.
Además, la empresa estatal Petróleos de Venezuela PDVSA construirá tres
refinerías de petróleo en territorio chino y petroleras chinas participarán en
la construcción y explotación de refinerías en territorio venezolano, en la
cuenca del río Orinoco, con metas a exportar combustibles a China y terceros
países.
Astilleros chinos construirán para Venezuela tres superpetroleros de doble
casco para el transporte del crudo venezolano a China. Y para apuntalar la
cooperación económica bilateral, Pekín y Caracas acordaron refinanciar un fondo
de desarrollo común creado el año pasado con un aporte adicional de China por un
monto de 4.000 millones de dólares y de 2.000 millones de dólares por parte de
Venezuela.
Otro hito importante en la nueva fase de las relaciones chino-venezolanas se
marcará el próximo 1 de noviembre con el lanzamiento de un cohete chino para
poner en órbita el primer satélite de comunicaciones venezolano.
Entre la lista de transacciones importantes se destaca la adquisición de 24
cazas de instrucción K-8 Karakorum de fabricación china para la Fuerza Aérea
venezolana.
Con tecnologías compradas a Pakistán, los cazas ligeros K-8 Karakorum pueden
cumplir misiones de combate y reconocimiento, y aunque no pueden competir con
los cazas estadounidenses, están en capacidad de amedrentar vecinos o destruir
bases guerrilleros en zonas de selva y montañosas.
Con su lenguaje directo y particular, Chávez hizo un balance de las
relaciones de su país con China con el siguiente comentario: "Antes, teníamos
que ir a Washington a pedir dinero, pero ahora, sostenemos negociaciones con
China. China demuestra al mundo que no hay necesidad de humillar a nadie para
ser una gran potencia. El pueblo chino son los soldados de la paz, y nosotros ya
no somos el patio trasero de EEUU".
La escala de Chávez en Moscú el 26 de septiembre será corta pero muy
importante desde el punto de vista del gas. Dos semanas antes de su visita, el
vicepresidente del Gobierno ruso Igor Sechin visitó Caracas donde se concertó
para la empresa estatal rusa Gazprom una participación en importantes proyectos
en el sector del gas en Venezuela.
Gazprom y PDVSA firmaron un memorando sobre la exploración y explotación del
yacimiento gasífero de Blanquillas y Tortuga, en el oriente venezolano, y un
acuerdo para la construcción en la misma región de una planta de envasado de gas
en bombonas.
En relación a las reservas de gas en el hemisferio occidental, Venezuela
ocupa en el segundo lugar después de EEUU con reservas comprobadas y listas para
la extracción por un monto de 4,1 billones de metros cúbicos.
Gazprom está dispuesta a invertir en el proyecto venezolano 850 millones de
dólares en el curso de siete años, con planes de obtener 420 millones de dólares
por la venta de este combustible.
Expertos rusos destacan que este proyecto permitirá a Moscú entrar en el
mercado de hidrocarburos de América Latina de mucha perspectiva, sobre todo en
momentos cuando se ve la necesidad de diversificar la lista de clientes
interesados en sus recursos energéticos.
Pero al mismo tiempo, los expertos, destacan determinados elementos de riesgo
a consecuencia de la estrategia económica y la postura política del presidente
venezolano.
Aunque en la historia se han dados casos de muchos líderes políticos que han
logrado la longevidad política a pesar de haber desatado cambios y hasta
revoluciones que han influido notablemente en el desarrollo de sus países.
En Venezuela, existe una oposición a Chávez y sólo los ingenuos pueden pensar
que EEUU se mantendrá al margen, y permitirá al líder venezolano realizar todos
los planes que tiene en su cabeza en su "patio trasero", y "cambiar los
muebles" en esa zona con la ayuda de nuevos amigos como Rusia, China y
Bielorrusia.
Cambios, que a pesar de que ahora
parecen ser poco probables, con los años serán inevitables, porque si comienza
la construcción de un mundo multipolar, no habrá razones, ni instrumentos que
impidan la inclusión de América Latina de ese proceso.