(IAR
Noticias)
27-Septiembre-08
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El presidente del BC de Brasil: Henrique Meirelles: Hace una semana juraba que no había problemas de
liquidez en las instituciones bancarias brasileñas
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La crisis mundial llevó al Banco Central de Brasil a inyectar 7.200
millones de dólares, para frenar el impacto de las turbulencias
norteamericanas sobre el sistema financiero local.
Por
Eleonora Gosman - Clarín
Esos recursos están destinados a bancos con dificultades para acceder al
crédito interbancario: hay 23 entidades de mediano y pequeño tamaño con
problemas, según admitieron las autoridades.
La decisión también libera fondos para que las grandes entidades rescaten
deudas en el exterior con vencimientos hasta fin de año. Los expertos señalan
que la tormenta financiera internacional hizo que su renovación fuera
imposible.
Para los economistas, las turbulencias del Primer Mundo ya desembarcaron en el
Atlántico Sur y creen que éste será el primer test económico serio de manejo
para el presidente Lula da Silva. Por ahora, afirman, no es más que una señal;
pero ésta indica que ya no brilla un cielo azul impecable sobre la economía
brasileña.
Tal como señaló la prensa local, la medida se adopta una semana después que el
presidente del BC, Henrique Meirelles, jurara que no había problemas de
liquidez en las instituciones bancarias brasileñas. "La liquidez en reales
continúa normal gracias a las condiciones de buen funcionamiento de la
economía", había dicho Meirelles en un seminario en Nueva York con
funcionarios de la Reserva Federal. Fueron palabras de corto aliento.
En esencia, la medida del Banco Central consistió en reducir los depósitos
(encajes) que los bancos son obligados a realizar en la entidad rectora. Es
una decisión que aumenta la cantidad de dinero en el mercado y permite que las
instituciones se presten entre sí.
El singular aumento de los intereses en esos préstamos interbancarios llevó, a
partir de la crisis mundial, a que únicamente los grandes bancos pudieran
acceder a esos recursos.
De este modo, dejaban a las entidades menores prácticamente desprovistas de
toda posibilidad de captar dinero.
Una de las señales que hizo encender la luz amarilla fue justamente que el
costo del crédito a las instituciones más pequeñas aumentó 10% de un día para
otro.
Para el gobierno brasileño, que el BC haya salido en socorro del sistema
bancario no implica que esté al borde de quiebras generalizadas. Afirman que
se trata de una medida tan sólo preventiva.
Economistas brasileños de primera línea, como Luiz Gonzaga Belluzzo, profesor
de la Universidad de Campinas y consejero del presidente Lula, consideró que a
pesar de la ayuda multimillonaria al sistema financiero decidida por el
gobierno de Estados Unidos "habrá muchas instituciones norteamericanas que
irán a la quiebra, ya que el plan de rescate no conseguirá cubrir a todas".
El académico previó que como consecuencia habrá crecientes dificultades para
acceder a recursos financieros en el mundo y Brasil "sufrirá una probable
reducción de crédito".
Desde un ángulo diferente, el economista Paulo Nogueira Batista, director
ejecutivo en el FMI para Brasil y otros 8 países, concordó que "los mercados
financieros brasileños ya acusan el golpe (de la crisis mundial). El problema
es saber si la turbulencia contaminará la economía real", subrayó.
De acuerdo con este especialista, "la respuesta depende de las consecuencias
de la crisis".
Se interrogó si el plan de rescate de 700 mil millones de dólares será
finalmente aprobado por el Congreso de Estados Unidos, y en caso de serlo, si
esta masa de dinero "podrá evitar el colapso del sistema financiero".
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