La oligarquía, los prefectos fascistas y los
100 clanes, que son amos de la tierra, dueños de los grandes negocios y
mandan en cuatro de las nueve regiones de Bolivia, continúan burlándose de
la insistente demanda del gobierno indígena – campesino de Bolivia para
llegar a un acuerdo nacional que garantice su gobernabilidad, viabilice una
nueva Constitución Política del Estado y dé paso a la reelección del
presidente Evo Morales.Aunque han firmado un pre-acuerdo inicial y se han
sentado a la mesa de negociaciones con el presidente Morales y sus
ministros, con los que llevan adelante un "diálogo de sordos" desde el
pasado jueves, la oligarquía y los prefectos fascistas no tienen, en el
fondo, la menor intención de hacer un pacto de largo aliento con Evo y sólo
quieren "lavar" su imagen seriamente dañada por la salvaje masacre de
campesinos en Pando, además de consolidar las posiciones conquistadas en el
oriente y los valles de Bolivia, tras tres semanas de virtual rebelión
contra el gobierno central radicado en La Paz.
Este domingo, luego de cuatro días de charlas, el propio Presidente
Morales se lamentaba porque las "negociaciones" parecían no ir a ningún lado
y demandaba hacer un nuevo esfuerzo para alcanzar un pacto mínimo a su
retorno de Naciones Unidas, el próximo jueves. En tanto, uno de sus
principales operadores del diálogo, su viceministro de Descentralización,
Fabián Yaksic, acusaba a los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni,
Tarija y Chuquisaca de poner en riesgo el proceso de diálogo y dejar en nada
el trabajo realizado en cuatro días de acercamiento.
Evo quiere el pacto, los
fascistas no
Como era previsible para todos, excepto para los funcionarios del
gobierno de Morales, la oligarquía y los prefectos fascistas no quieren
viabilizar el referéndum sobre la nueva Constitución Política del Estado, en
la que se incluye la posibilidad para que Evo sea reelecto por los
siguientes 10 años y para que el gobierno central defina sobre el uso y
manejo de la tierra y los recursos naturales.
"Esto sin duda pone en riesgo el diálogo que estamos construyendo ya
desde hace ocho días, y penosamente la responsabilidad recaerá en quienes en
vez de aproximarnos realizan planteamientos que representan un retroceso en
el diálogo", dijo Yaksic al lamentar la decisión de los prefectos de
bloquear el referéndum sobre la nueva Constitución.
Pese a ello, el gobierno no se rinde e insiste en el "diálogo de sordos".
"Hemos avanzado enormemente, no echemos por tierra todo lo que hemos
trabajado", exhortó.
En cambio, los fascistas, aglutinados junto a las organizaciones cívicas,
empresariales y populares urbanas del oriente y los valles en torno al
Consejo Nacional Democrático (Conalde), exigió, otra vez, la inclusión de la
autonomía plena departamental para dar curso a la aprobación del nuevo texto
constitucional. En los hechos, la oligarquía no quiere llegar a un acuerdo
con Morales y por ello exige un pliego de demandas que sólo podría cumplirse
si Evo se rinde totalmente. Así demandan que el Gobierno les devuelva los
recursos de los impuestos a los hidrocarburos (cerca de 200 millones de
dólares al año), anule los avances de la nueva Constitución y reconozca sus
estatutos autonómicos (que les permite tener su propio Parlamento, dictar
leyes por encima de las nacionales, cobrar impuestos y crear su propia
Policía).
En defensa del capitalismo
En lo esencial, Evo quiere una alianza con la oligarquía y los 100 clanes
para preservar la democracia representativa y fortalecer el funcionamiento
del capitalismo andino, modelo económico y político sustentado en la
propiedad privada, en el respeto a la inversión extranjera y en el
fortalecimiento de la burguesía nacional y de los pequeños productores
privados, con el aporte y participación estatal.
También quiere lograr la aprobación de una nueva Constitución Política
que otorgue, por lo menos en lo formal, más derechos a las poblaciones
indígenas, impulse el desarrollo capitalista de Bolivia y abra paso a su
reelección hasta el 2020.
La derecha, en cambio, consciente de que hostigando al líder indígena ha
logrado recuperar el poder en la mitad del país, ya no quiere ningún pacto
con Evo, menos su nueva Constitución y su posible reelección, y apuesta a
desgastarlo y a impedir que se mantenga en el gobierno más allá del 2010,
cuando concluye oficialmente su mandato de cinco años. Su estrategia en los
dos siguientes es mantener su dominio sobre la mitad de Bolivia, donde ni
siquiera Morales puede ingresar sin enfrentar la presión y ataque de las
bandas fascistas.
Presión por el diálogo
Frente a ello, el presidente Morales ha comenzado a movilizar a sus bases
campesinas y sus sindicatos para presionar por llegar al acuerdo con los
fascistas, en el que la partes tendrían que ceder en sus posiciones,
moderando tanto las autonomías como las reformas de la nueva Constitución
(derechos indígenas y límites al latifundio). Así, el presidente de la
oficialista Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), Fidel Surco,
informó que las organizaciones sociales definieron radicalizar sus medidas
de presión, a partir de este lunes, "por la terquedad de la oposición que
pone en peligro el diálogo al pedir la autonomía plena departamental para
seguir detentando el poder económico y político regional en contra los
sectores sociales marginados".
"Ya no vamos a permitir más el abuso de la 'media luna', no quieren
firmar el acuerdo y están buscando hacer fracasar el diálogo, ante eso hemos
decidido radicalizar el bloqueo de caminos en Santa Cruz hasta que se firme
un acuerdo ", advirtió Surco.
Sindicatos pugnan por el
acuerdo
A su vez el dirigente oficialista de la Confederación Sindical Única de
Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Isaac Ávalos, denunció que los
cívicos y prefectos de la denominada "media luna" no quieren el diálogo,
sino el enfrentamiento porque ya no demandan las autonomías, sino el rechazo
total del proyecto de Constitución Política del Estado.
"Los responsables de la radicalización de las movilizaciones y el
perjuicio a nuestro pueblo son ellos (cívicos y prefectos de oposición),
porque han empezado con la toma violenta de las instituciones, los
gasoductos, iniciando un bloqueo y ahora con el doble discurso del diálogo,
por eso respaldamos la masificación de los bloqueos de caminos", manifestó.
La ejecutiva de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas
Originarias de Bolivia "Bartolina Sisa", Leonilda Zurita, convocó a las
mujeres del país a plegarse al bloqueo de caminos sobre Santa Cruz.
"Los cívicos y prefectos de la 'media luna' no quieren igualdad, sino que
haya cacería a dirigentes como la emboscada para masacrar a nuestros
hermanos campesinos en Pando. Nosotros hemos confiado en que los prefectos
podían adelantar este diálogo, pero hemos visto que no tienen voluntad para
que Bolivia esté unida en democracia, por eso vamos al bloqueo", manifestó
Zurita. Todos ellos quieren viabilizar el acuerdo entre Evo y los fascistas.
La COB y el acuerdo
En cambio, otros sindicatos aglutinados en torno a la Central Obrera no
auguran nada bueno del diálogo en curso entre el gobierno indígena –
campesino y la oligarquía separatista.
El dirigente de la Federación de Mineros, Guido Mitma, aseguró que el
diálogo y las concesiones a la oligarquía no traerán nada bueno para los
trabajadores y el país.
El dirigente minero advirtió que la política de conciliación con la
burguesía no beneficiará al pueblo ni al proceso de cambio. Urgió, por el
contrario, a profundizar la denominada agenda de octubre que consiste en la
nacionalización real de los recursos naturales no renovables que aún siguen
en manos de las transnacionales, la expropiación de los inmensos latifundios
en el oriente y los valles, la distribución de tierras entre los campesinos
e indígenas pobres, con lo que se destruiría el poder económico de la
oligarquía y se mejorarían las condiciones de trabajo y de vida de los
trabajadores.
En otro pronunciamiento, la Confederación de trabajadores fabriles dijo
que "el proceso revolucionario que vive nuestro país no tiene tiempo que
perder, la revolución debe seguir avanzando hacia sus grandes metas,
superando el estrecho margen de la revolución democrática del nacionalismo".
"La burguesía oriental, fascista y racista no pasará. El diálogo abierto
por el Gobierno para cerrar esta grave crisis estatal y política con los
responsables políticos de la matanza del Porvenir, significa solo un
interregno hasta que tengamos que definir la situación boliviana
definitivamente. Llamamos a los trabajadores fabriles a organizarnos
militantemente para dar una respuesta contundente a estos pequeños grupos
neofascistas, porque entre la revolución social y el fascismo no existen
caminos intermedios", agrega.