La Asamblea Nacional (parlamento unicameral) hizo
ley, en agosto, un pedido del presidente Hugo Chávez para estatizar
el transporte y la distribución al por mayor de los combustibles,
mediante una nueva rama del frondoso gigante consorcio Pdvsa
(Petróleos de Venezuela), pero la medida no alcanzó a las 1.800
estaciones de servicio ni a sus trabajadores.
"¿Y quién no va a querer ser empleado de Pdvsa? Tienen buenos
sueldos, seguro médico, clínicas, educación para los hijos,
préstamos para vivienda, viajan con unos tronco de (muy buenos)
viáticos… la vida resuelta", comentó Jiménez, quien percibe el
salario mínimo mensual, equivalente a 372 dólares, que duplica con
las propinas.
Pdvsa, creada como holding de las operadoras que reemplazaron a las
firmas trasnacionales estatizadas en 1976, se convirtió en los
últimos cinco años en el principal ejecutor de las políticas
gubernamentales, en paralelo a las estructuras de por lo menos 12 de
los 28 ministerios.
A la huelga convocada por gerentes y empleados para forzar la
renuncia de Chávez a la presidencia de Venezuela, en diciembre de
2002 y enero de 2003, el gobierno le respondió con el despido de
18.000 de sus 37.000 trabajadores de entonces. Con los que quedaron
se logró recuperar la producción.
Pero ahora la plantilla de trabajadores creció nuevamente. Al
finalizar 2007, la nómina oficial de Pdvsa era de 61.900 asalariados
más 15.300 contratados. La atribución de nuevas funciones, que se
agregan al grupo con frecuencia casi mensual, debe explicar este
incrementado de personal.
Pdvsa se ha extendido y diversificado tanto que trabajadores como
Jiménez la puede ver como una lotería que si no le premia en una
ocasión quizá le llegue en la siguiente vuelta de tuerca que la
corporación petrolera efectúe en un área distinta a su original.
En principio, Pdvsa se ocupaba de buscar, producir, refinar y
comercializar crudo, gas, derivados y productos petroquímicos en
Venezuela y en el exterior, sola o en asociaciones. La organización
Petroleum Intelligence Weekly (PIW) la sitúa desde hace una década
entre las cinco o seis mayores empresas petroleras del mundo.
Para ello, apela a sus números: ingreso de 96.200 millones de
dólares en 2007, activos por 107.000 millones de dólares, reservas
de 99.000 millones de barriles (de 159 litros) de crudo, 170
billones de pies cúbicos de gas, potencial de producción de crudo de
3,5 millones de barriles diarios y una producción (oficial) de 3,2
millones de unidades.
La corporación opera 400 campos petroleros y 4.800 kilómetros de
oleoductos. Tiene capacidad para refinar 3,1 millones de barriles
diarios de crudo: 1,3 millones en Venezuela y 1,8 millones en sus
refinerías en el exterior, pues es dueña de Citgo en Estados Unidos
y socia u operadora de Veba Oel y Nynas, en Europa, e Isla, en
Curazao.
En el mundo, varias corporaciones petroleras han avanzado en otros
campos de la energía o la industria química, pero en los últimos
años Pdvsa ha adecuado estatutos y funciones hacia áreas como la
alimentación, la vivienda o el deporte de alta competencia, a veces
a partir de órdenes verbales impartidas por Chávez en la televisión.
"Cada día le daremos más responsabilidades a Pdvsa, más peso, porque
tiene cómo responder. Se está multiplicando para seguir ayudando al
desarrollo económico y social del país", afirmó últimamente Chávez.
El gobierno "convirtió a Pdvsa en un ‘para-Estado’, paralelo al
Estado convencional, dirigido por un ministro de Energía, que a la
vez preside la corporación, y a través del cual controla
prácticamente toda la renta petrolera venezolana para impulsar su
socialismo", dijo a IPS el experto en el sector Elie Habalián, un
antiguo colaborador del mandatario.
"Nos hemos incorporado de manera decidida a importantes y necesarias
actividades sociales para apoyar el esfuerzo del gobierno por lograr
una sociedad más justa y alcanzar la inclusión de todos los
ciudadanos en condiciones de igualdad y justicia social", explicó,
por su parte, el ministro de Energía y presidente de Pdvsa, Rafael
Ramírez.
En el bando opositor, expertos como Eddie Ramírez, ex alto gerente
de la corporación, sostienen que "con esa dispersión de esfuerzos y
la conversión de Pdvsa en un brazo del gobierno, además de la
pérdida de talento humano, se descuidan la inversión y la innovación
y a la larga se producirá el hundimiento de la empresa".
Además de incursionar en la generación de electricidad para la
región capital, Pdvsa atiende en el área agrícola algunas siembras
de cultivos, centrales azucareros y fondos para financiar a
productores, y en alimentación maneja una red de mercados populares
que distribuye 120.000 toneladas mensuales y una industria de
lácteos y de frutas.
En materia de ambiente se ocupa del saneamiento del río Guaire, que
atraviesa Caracas, y de programas de educación ambiental, y en
industrias ligeras de empresas de electrodomésticos, velas y
calzados.
En cultura, maneja un importante centro de arte de la capital,
refacciona obras de arte, organiza conciertos y apoya el sistema de
orquestas, mientras en comunicación e información atiende los
requerimientos de estaciones de radio y televisión, incluido el
proyecto bandera del gobierno, la cadena multinacional de televisión
de noticias Telesur, en sociedad con otros gobiernos de la región.
También Pdvsa dirige la Misión Ribas, de educación de adultos en el
nivel de enseñanza secundaria, apoya escuelas "bolivarianas", como
se designan a las que ofrecen atención al niño a jornada completa,
alimentación incluida, y los núcleos de desarrollo endógeno.
Estos son aglomerados de actividades económicas y sociales en una
comunidad (cooperativa de producción o de servicios, clínica, tienda
de víveres), y Pdvsa también atiende la formación de bancos
comunales y la "Misión 13 de abril", destinada a consolidar los
proyectos u obras dejados a mitad de camino por otras misiones.
Las misiones son operaciones de obras o servicios, de asistencia a
los sectores pobres, lanzadas por Chávez al margen de instituciones
convencionales.
En salud, Pdvsa es la financista de las misiones Barrio Adentro
(atención primaria) y Milagro (oftalmología), además de ocuparse de
un hospital en Maracaibo, la segunda ciudad del país, y de un
programa para favorecer la lactancia materna.
Cuando este año el corresponsal de IPS visitaba a indígenas barí, en
el extremo occidental fronterizo con Colombia, llegaron a la
comunidad responsables de una "comisión de asuntos indígenas de
Pdvsa" a vacunar niños y entregar medicinas.
Pdvsa ocupa campos de los ministerios de Vivienda, con un programa
de las llamadas "petrocasas" hechas a base de policloruro de vinilo,
de Infraestructura, con construcción y pavimentado de calles, y de
Industrias Básicas, al conducir las negociaciones para la
nacionalización de las empresas de cemento de capitales mexicanos,
franceses y suizos.
Maneja aspectos relacionados con los acuerdos en política exterior,
como los energéticos en el marco de la Alternativa Bolivariana para
las Américas (ALBA), que asocia al país con Bolivia, Cuba, Dominica,
Honduras y Nicaragua, con Ecuador y Haití como observadores, y
Petrocaribe, de venta de crudo con facilidades de pago para una
docena de vecinos.
Finalmente, se le confió el financiamiento del centro de
entrenamiento de la selección nacional de fútbol, un plan de salud
para atletas de alta competición y la apertura de una oficina
especial para atender a los atletas venezolanos de circuitos
olímpicos.
Todo este "gasto social" de Pdvsa pasó de 548 millones de dólares en
2003 a 12.000 millones en 2006 y a casi 14.000 millones de dólares
en 2007. En el primer trimestre de este año alcanzó a 2.700 millones
de dólares y la cifra puede aumentar en iguales períodos que siguen,
dependiendo de los precios internacionales del crudo y los
dividendos de la empresa.
Las ganancias netas consolidadas de la corporación, después de
gastos, inversiones e impuestos, alcanzó los 6.200 millones de
dólares en 2007.
Decenas de críticos del gobierno y de la gestión de Pdvsa, dentro y
fuera del país, sostienen que sus ingresos y restantes buenos
números son producto esencialmente de los mejores precios
petroleros, que se triplicaron en menos de cinco años, no de una
mejor gestión, y comienzan a compararla con la declinante Petróleos
Mexicanos (Pemex).
El ex directivo del consorcio Ramón Espinasa, tras un estudio
comparativo de las petroleras en la región, concluyó que "casos
exitosos como Petrobras (Brasil), Ecopetrol (Colombia) y PetroPerú
atraen inversiones y sus gobiernos se abstienen de asignarles
funciones que no son propias".
En cambio, "los ejemplos negativos, como Pdvsa, Pemex y Petroecuador
muestran signos de desinversión y problemas para elevar la
producción", sostuvo Espinasa.
El aspecto más palmario de este debate en Pdvsa corresponde al de
sus niveles de producción, oficialmente en 3,2 millones de barriles
diarios, pero apenas entre 2,4 y 2,6 millones de unidades según
fuentes secundarias, como son las firmas de consultoría, traders y
seguros usadas por entidades internacionales, incluida la
Organización de Países Exportadores de Petróleo, de la que Venezuela
es socio fundador.
Un dato aportado por el analista venezolano José Suárez-Núñez es que
los planes de llegar a producir 5,8 millones de barriles diarios en
2012 han sido "corridos" para 2021. Para 2012, la nueva meta es de
4,8 millones de barriles por día, según Eddie Ramírez, aunque la
puso en duda por la escasez internacional de taladros y otros
equipos.
Las refinerías venezolanas no han recuperado el 100 por ciento de la
capacidad que exhibían a comienzos de la década y el país importa
unos 50.000 barriles diarios de componentes para sus gasolinas, que
antes producía, aunque el déficit también es atribuible al
crecimiento de su parque automotor.
Independientemente del análisis de sus éxitos y vicisitudes por
expertos de la economía o la política, Pdvsa se mantiene como
poderoso imán y referencia benéfica para los venezolanos.
"Sus beneficios son muy buenos, ojalá todos fuéramos sus empleados.
No me importaría vender gasolina en la mañana y pollo por la tarde",
bromeó Jiménez.