En Santa Cruz hay largas colas para comprar garrafas y cargar el
tanque. Todo se complicó porque desde hace días hay empresas petroleras y
gasoductos tomados. Los hidrocarburos están en el centro de la pelea entre Evo y
la oposición.
Por Claudio Mario Aliscioni
- enviado especial Santa Cruz, Clarín
Es pleno mediodía y hace tres horas que está allí, sentado en su
automóvil, aguardando turno en una cola que tiene 15 cuadras de extensión.
Como miles de cruceños a esas horas, el remisero Mario Ribera espera cargar
combustible, pero duda de que le permitan llenar más de la mitad del tanque.
Mientras habla con el cronista en la estación de la avenida Brasil,
sorprendido por la paciencia de Buda de la mayoría de los automovilistas, por
la esquina asoman dos mujeres avanzando a los tropiezos con dos garrafas de
gas. Son algunos de los afortunados vecinos que pudieron comprarlas pagando
poco más de tres dólares por un tubo de 12 kilogramos.
"Lo que aquí abunda es la escasez. Esto es un regalo del presidente (Evo
Morales) como castigo a nuestros pecados", dice Mario, con sorna y resoplando
como un dragón.
No muy lejos de allí, en un barrio aún envuelto en la modorra de la siesta,
una multitud se agolpa frente a la distribuidora Carrales. Apoyándose en las
rejas enclenques, todos reclaman a los gritos una garrafa y el guardia teme
que, si no los contiene, muy pronto tendrá allí mismo su propia toma de la
Bastilla. "Desde el miércoles no puedo encontrar gas", dice una señora
indignada. Todos la respaldan con silbidos.
La situación se repite en toda Santa Cruz, pero es más grave a medida que uno
se aleja algunos kilómetros del centro y se adentra en las zonas más
empobrecidas. En el vecindario del llamado "Plan Tres Mil", muchas de las amas
de casa han debido recurrir a la leña para cocinar . Y lo mismo sucede en la
zona de la avenida Cumabi. Ante una consulta de Clarín, los vecinos recuerdan
que la población salió ya varias veces a armar piquetes de protesta, pero todo
fue en vano. Como también ocurrió con los que buscan nafta, muchos debieron
incluso madrugar para ganar un sitio adelante en la fila.
Entre el miércoles y el sábado, hubo colas con miles de automovilistas en las
estaciones de la ciudad. Y aún el sábado quedaban enojados cruceños dispuestos a
pagar medio dólar por un litro de nafta común y casi el doble por las premium.
La situación no deja de ser sorprendente para un extranjero por el sencillo
dato de que la escasez se produce en el segundo proveedor de hidrocarburos del
continente.
Al parecer, hay varias causas que explican esa paradoja, pero todas confluyen
en la disputa política central que, a estas horas, mantiene en vilo a Bolivia.
Éste es el flanco que ilumina un aspecto del sufrimiento cotidiano por una
puja entre los partidarios del presidente Morales y la mayoría de los
cruceños, que se oponen al proyecto de La Paz de imponer una Constitución
nueva que consideran "indigenista", le reclaman al mandatario la devolución de
166 millones de dólares en regalías petroleras y pretenden aplicar un régimen
autonómico que, a los ojos del gobierno central, es expresión de sus afanes
separatistas.
Hilando un poco más fino sobre las razones de la escasez, los cruceños le
apuntan a los simpatizantes de Morales, que en efecto han tomado algunos
campos petroleros y refinerías de la zona y de otros departamentos de Bolivia
y usan a los hidrocarburos como arma de lucha. Pero también es cierto que
militantes autonomistas han copado a su vez instalaciones hidrocarburíferas de
la región. Como si esto no bastara, la estatal YPFB decidió aplicar recortes:
medio millón de litros menos de combustibles de los 2,8 millones habituales en
todas las ciudades. Y 25.000 garrafas menos de las 75.000 que reparte
habitualmente por día. En Santa Cruz, la petrolera estatal dejó de asignar
naftas a los 143 surtidores locales. El gerente nacional de Comercialización,
Rodrigo Carrasco, atribuyó la medida a la reciente toma efectuada por
autonomistas del edificio donde se controla la comercialización y distribución
del producto en todo el Oriente del país. La ocupación, dijo, perjudica el
reparto de los hidrocarburos.
Pero también Argentina y Brasil se ven alcanzados por la disputa. El sábado, el
diario local El Deber publicó un gran aviso titulado "No hay gas", firmado por
el denominado "Comité Cívico Cruceño" , ligado al autonomismo local. Allí se
arguye que los cruceños carecen del fluido porque el gobierno de Morales ha
preferido cederlo a los dos países vecinos. Apuntando al partido del
presidente, la publicidad consigna: "El MAS hace esto para castigar al pueblo
cruceño porque el pueblo cruceño está luchando por la AUTONOMIA".
Pero las explicaciones demasiado tortuosas no parecen conformar a los
ciudadanos de a pie. Romilda Gómez ha hecho diez cuadras cargando una pequeña
bolsa con leña. Dice que prepara tortillas y las vende en el barrio. A sus 60
años, ha visto ya muchas reyertas entre el gobierno y los opositores, pero
-aclara- ninguna como ésta. Su comentario tiene un tono amargado y lapidario:
"¿Por qué tengo que cocinar con troncos cuando a mi país le sobra el gas?". No
hay preceptos de la geopolítica que resistan a esa sensatez.