|
Un manifestante dispara una bengala en Santa Cruz, Bolivia.(Foto
Reuters) . |
El Gobierno de Bolivia ha
declarado el estado de sitio en el departamento de Pando, en el norte del país,
ante la "violencia desbordada" en la región y "un creciente número de víctimas".
IAR Noticias /
EFE-AFP
El ministro de Defensa, Wálker San Miguel, leyó ante los periodistas en el
Palacio de Gobierno de La Paz un decreto aprobado el viernes que establece una
situación excepcional de "extrema gravedad" para "garantizar la vida" y
"los intereses de la colectividad" en el departamento de Pando.
El estado de sitio conlleva, entre otras restricciones, la prohibición de
portar armas de fuego, armas blancas, materiales explosivos y de circulación
de más de tres personas juntas y vehículos entre la media noche y las seis de la
madrugada.
Esta medida también supone la prohibición de organizar mítines, reuniones
políticas y manifestaciones y la necesidad de pedir un salvoconducto a la
policía departamental de Pando para poder viajar fuera de la región.
"Pando vive momentos de terror y de violencia desbordada" según afirmó el
ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, quien aseguró que se ha cometido
una "masacre" en la zona en el enfrentamiento armado entre civiles que tuvo
lugar el jueves en la localidad de Porvenir.
El ministro habló de un "número creciente" de víctimas mortales -que no
concretó-, ya que a los nueve cadáveres reportados oficialmente en el tanatorio
de la capital pandina, Cobija, "se van sumando más cuerpos sin vida encontrados
en el monte y el río" cercanos a la zona.
Según versiones extraoficiales que circulaban en las últimas horas del viernes, serían, hasta ese momento,
15 las personas muertas a consecuencia de los actos violentos en Pando.
Tras este choque, la ciudad ha vivido saqueos y actos vandálicos, añadió Rada,
quien subrayó que la violencia en este departamento ha causado "crímenes de lesa
humanidad" y "una gran conmoción interna" en esta región.
El Gobierno boliviano y el
prefecto del departamento de Tarija, Mario Cossío -en representación de 5
regiones rebeldes- habían acordado la madrugada del sábado crear condiciones
para instalar el diálogo y cesar la violencia política que se ha cobrado
hasta hora al menos ocho muertos y cien heridos.
"Hemos coincidido en la necesidad de la pacificación del país y en poner fin a
la violencia", declaró Cossío a la prensa luego de casi siete horas de reunión
con el poder Ejecutivo en la casa de Gobierno de La Paz.
La reunión había ingresado en un receso hasta el domingo "para consultar con las
regiones" sobre las bases de un eventual diálogo que incluya además a los
prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando y Chuquisaca, añadió.
"Hemos cumplido el primer objetivo que era instalar la apertura de lo que ojalá
se convierta en un proceso sostenido de diálogo, en pacto nacional que nos
permita solucionar los problemas en un escenario de reconciliación nacional",
dijo Cossío a la prensa.
El viceministro de Descentralización, Fabián Yacsik, corroboró que en la cita
"se encontraron coincidencias".
"Se ha conversado sobre criterios de lo que es el financiamiento de la renta
Dignidad, el IDH (impuesto a los hidrocarburos), (..), así como la nueva
Constitución, el tema de las autonomías y estatutos autonómicos", agregó.
Las autoridades regionales y líderes civiles de los cinco distritos promueven
protestas -como cortes de rutas, tomas y saqueos de oficinas públicas y
aeropuertos, lo que también ha provocado choques con grupos campesinos- en
demanda de la restitución a las regiones de los fondos del IDH.
También protestan en demanda de la aplicación de autonomías y en
oposición a una nueva Carta Magna de corte estatista que el gobierno quiere
hacer aprobar en referendo.
La reunión se celebró con un estado de sitio en la región de Pando como telón de
fondo donde, según el gobierno, grupos de derecha, apoyados por sicarios
brasileños, desataron la violencia con la muerte de al menos ocho campesinos
baleados a mansalva.