El Departamento de Estado de Estados Unidos dijo el viernes que había
informado a Venezuela sobre la expulsión de su embajador en Washington, un paso
más del enfrentamiento diplomático entre el país norteamericano y líderes de
izquierdas de América Latina.
IAR Noticias /
Reuters
"Lamentamos la acción de ambos, el presidente (de Venezuela) Hugo Chávez y el
presidente (de Bolivia) Evo Morales de expulsar a nuestros embajadores en
Venezuela y Bolivia, respectivamente", dijo el portavoz del Departamento de
Estado Sean McCormack a periodistas.
"Esto refleja la debilidad y desesperación de esos líderes mientras enfrentan
desafíos internos", añadió.
La decisión de Estados Unidos de expulsar al embajador de Venezuela en
Washington fue una respuesta al anuncio de ese país sudamericano de expulsar al
representante estadounidense en Caracas.
Chávez expulsó al embajador estadounidense poco después de que Bolivia
pidiera retirarse al enviado de Estados Unidos en La Paz, acusándolo de instigar
protestas violentas en la pobre nación andina.
El Departamento de Estado estadounidense había dicho previamente que las
acusaciones del Gobierno boliviano sobre el supuesto rol instigador del
embajador de Washington en La Paz, no tenían fundamento.
Antes de que Estados Unidos anunciara la expulsión del embajador venezolano,
Chávez dijo que retiraría a su enviado en Washington.
"Hemos informado al embajador venezolano en Estados Unidos de que será
expulsado y de que debe abandonar Estados Unidos", dijo McCormack. "Creo que el
presidente Chávez dijo anoche que lo retiraría. No puedo decir si está
actualmente aquí o no, pero será expulsado", agregó.
"Las acusaciones dirigidas en contra de nuestros embajadores por los líderes
de Bolivia y Venezuela son falsas y los líderes de esos países lo saben", señaló McCormack. "Lo único que buscamos derrocar es la pobreza", añadió.
El jueves, Chávez repitió una amenaza que realiza a menudo, de suspender el
abastecimiento de petróleo venezolano a Estados Unidos, su mayor cliente.
Venezuela tiene algunas de las mayores reservas del hidrocarburo fuera de
Oriente Próximo y, pese a los enfrentamientos del presidente con la
administración Bush, es un importante proveedor estadounidense.