Días atrás, la Casa Blanca expresaba su "curiosidad" ante el anuncio
del Kremlin acerca de la visita de una flota rusa al Caribe y Venezuela. Es la
última de una serie de informaciones que apunta a que Rusia vuelve a
interesarse por América Latina.
Por Pablo Gámez
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Radio Nederland (*)
El anuncio de la visita naval rusa la hizo el presidente Hugo Chávez en su
programa radial Aló Presidente, hace una semana. "Rusia nos ha informado acerca
de la intención que tiene de visitar Venezuela, es decir, de la intención de que
una flota rusa venga por el Caribe", dijo Chávez.
Nada es casual. En su última visita a Moscú (la sexta en diez años en el poder),
en julio pasado, Chávez logró sellar un acuerdo estratégico con Moscú. En su
primer cara a cara con Dmitri Medvedev, se firmaron acuerdos de cooperación con
las petroleras rusa Lukoil y la ruso-británica TNK-BP y el gigante energético
Gazprom para proyectos en territorio venezolano.
De esta forma se tejía una nueva relación entre Caracas y Moscú en materia de
seguridad, energía y defensa.
Cabe recordar que, bajo la presidencia de Vladimir Putin, se inició un proceso
de modernización del armamento de las fuerzas militares venezolanas.
Putin había ofrecido a Chávez un crédito superior a los 800 millones de euros
para modernizar su arsenal. Entre el 2005 y el 2006, Venezuela compró armas a
Rusia por valor de cuatro mil millones de dólares.
Sin mencionar la compra de fusiles rusos AK, de 24 aviones de combate y 35
helicópteros, además de equipamiento y tecnología para instalar una fábrica que,
en el 2010, será capaz de producir aproximadamente 30 mil fusiles automáticos
anuales.
La luna de miel entre Chávez y el Kremlin ha sido también utilizada por Bolivia.
Las amistades tejidas por el Presidente venezolano permitieron a Evo Morales
sellar un acuerdo con Gazprom para la exploración de yacimientos de gas en
Bolivia durante el 2009.
Más hacia el Caribe, en La Habana, el Kremlin ha vuelto a lanzar balones de
prueba para medir el interés de la isla en canalizar nuevas relaciones con su
viejo padrino.
Es conocida la carta que Dmitri Medvedev dirigió a Raúl Castro, en la que se
refiere a la "necesidad e interés" de Moscú en incrementar la cooperación
económica y comercial con La Habana.
"Impulsar la cooperación en ámbitos como la extracción y refinado de
hidrocarburos, energía, transporte, informática, bio-tecnologías y
farmacéutica", reza la misiva.
Fue en 2006 que, gracias a un crédito extendido por Moscú a La Habana, se
reactivaron las relaciones entre los viejos aliados. Y desde entonces se
multiplican los rumores sobre planes rusos para volver a instalar sistemas de
espionaje de última tecnología en la Isla, dirigidos a Estados Unidos, y de que
los bombarderos rusos de largo alcance incluyan a Cuba en sus ejercicios
militares.
"Moscú quiere volver a Latinoamérica", asegura el Dr. Vladimir Zudarev,
vicedirector del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de
Rusia.
Pregunta: Es claro que Rusia quiere ser de nuevo un factor de
peso en la arena internacional. ¿Hasta qué punto es América Latina atractiva
para los nuevos intereses geopolíticos de Moscú?
Respuesta: Hay que comenzar con el hecho de que la política
rusa de índole pro occidental en los años noventa fracasó. Es algo evidente,
porque Rusia no recibió ninguna compensación, a pesar que Moscú hizo muchas
concesiones. Recuerde las operaciones en Afganistán, además del silencio que
guardo Rusia ante la creciente actividad de Estados Unidos en el espacio
post-soviético. Segundo, la de los noventa es la década perdida para la política
latinoamericana de Rusia, porque, salvo algunos contactos esporádicos y
convenios, prácticamente Rusia no logró nada, a pesar de la gran comisión que en
su momento constituyó con Brasil, la cual, en sus diez años de vida, ha aportado
muy poco en términos cualitativos de relación entre el gigante del Sur y Moscú.
Tercero, a la dirigencia del Kremlin se le ocurrió que, si Rusia quiere navegar
con éxito en la política internacional, debe entonces ser multifacético, y
América Latina puede ser un socio muy provechoso. Creo que la reacción de
Latinoamericana sobre la guerra en Iraq abrió ojos al Kremlin.
P: En el sentido de que se escuchan nuevas voces en América
Latina, me refiero a los nuevos Gobiernos de tendencia izquierdista que llegaron
al poder.
R: Sí, claro. Hubo un viraje importante hacia la izquierda que
Moscú captó, a pesar de que esos Gobiernos son muy distintos entre sí. Nosotros
pensábamos que iba a ver un frente unido, pero empezaron los conflictos entre
vecinos. Un dato interesante se deriva de un estudio que realicé tiempo atrás.
Tras el viraje a la izquierda en la región, los latinoamericanos quieren una
Rusia más activa en el espacio del hemisferio occidental, porque América Latina
se quedó sola con Estados Unidos a principios de los años noventa, y Rusia huyó
de Cuba, abandonando sus instalaciones e historia, con lo que demostró que el
continente no era una prioridad para el Kremlin. Rusia ha entendido que debe
tener muchas prioridades, y América Latina está nuevamente entre ellas.
P: Ud. se refirió a América Latina en términos de un socio
provechoso para Rusia. ¿En qué sentido?
R: En la ‘complementaridad' económica y científico-técnica
entre Latinoamérica y Rusia. Moscú posee altas tecnologías, y muchas economías
de su continente están a apunto de re-estructuración y necesitan esas
tecnologías que siempre tuvieron problemas para adquirir en el oeste.
P: ¿Es aquí donde América Latina podría sacar mejor provecho de
Rusia en estos momentos?
R: Es uno de los campos de batalla. Otro es la cooperación
técnico militar. Muchas fuerzas armadas de Latinoamérica están en el punto de
cambiar sus viejos modelos por los nuevos, y Rusia puede ofrecer armamento
defensivo de mayor calidad y más barato.
P: Venezuela es el país que, en América del Sur, mejor ha
aprovechado esta relación con Moscú, pues le ha permitido renovar todo su lote
militar. Aquí parece asomarse el plato más fuerte que Moscú le puede ofrecer a
la región: armas.
R: Primero que todo fue por Estados Unidos que Venezuela tuvo
que llegar a Rusia. Recuerde el embargo que Washington impuso a Caracas. En ese
sentido, Venezuela no tuvo otra alternativa que dirigirse a Putin. Pero
Venezuela mantiene relaciones con quien quiere. Gracias a su relación con China,
pronto lanzará un satélite al espacio. Posiblemente, los 4 mil millones de
dólares que suman la venta de armas rusas a Caracas, en cierto sentido, pueden
abrir puertas a otros mercados, como los de Brasil y Argentina. Pero Rusia no
quiere, de ninguna, manera alterar el balance de fuerzas en América Latina.
P: En términos generales, ¿podemos decir que son Venezuela y
Cuba las puntas de lanza rusas en el continente latinoamericano?
R: Brasil también. Espero que nuestro presidente visite ese país
tras la Cumbre de la OPEP, en Lima. El diálogo con Brasil es muy interesante.
P: ¿Sería un desacierto de Moscú reactivar su relación con La
Habana de Raúl Castro?
R:
Como dijo Ricardo Cabrisas, co presidente de la comisión mixta de cooperación
Cuba-Rusia, en mayo pasado, éste es el momento más adecuado para renovar las
relaciones. A pesar de la década perdida, Rusia aún mantiene intereses en la
Isla. Putin dijo que tenemos que renovar las relaciones con Cuba y con otros
países de la región. Creo que Putin apuesta por Raúl Castro, quien siempre fue
más cercano a la Unión Soviética y a las Fuerzas Armadas rusas, menos crítico
que su hermano Fidel Castro respecto a lo que sucedía en Rusia.
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(*)
Fecha de publicación en Radio Nederland: 22-08-2008