Por Robert Guy Matthews -
The Wall Street Journal
En un esfuerzo por depender menos de los gigantes mineros que
controlan el mineral de hierro del mundo y que han subido sus precios más de un
80% este año, un creciente número de siderúrgicas ha salido a excavar sus
propios minerales. A su vez, en una apuesta para crear un mercado cautivo y
aprovechar la creciente demanda por acero, varios productores de mineral de
hierro se están transformando en fabricantes de acero.
Los economistas dicen que el escaso suministro de mineral de
hierro y otras materias primas está detrás de esta tendencia. "La principal
diferencia entre hoy y, digamos, diez años atrás, es que no hay exceso de
capacidad en el mercado," afirma John Anton, economista del sector siderúrgico
para Global Insight, una compañía de análisis y predicciones económicas. "Para
que una compañía consiga lo que necesita, tiene que ofrecer un precio más alto
que otra compañía."
Este movimiento dirigido a controlar desde la producción de las
materias primas hasta el producto final, proceso conocido como integración
vertical, supone un regreso al modo en que la industria del acero operaba hace
tres décadas, cuando era común que las siderúrgicas tuvieran sus propias minas.
Después, las siderúrgicas concluyeron que el mejor camino para eludir la
competencia extranjera era enfocarse en la producción de acero, así que
empezaron a deshacerse de sus minas. Asimismo, la producción de acero ha sido
tradicionalmente más rentable que la extracción de mineral de hierro.
El movimiento hacia una mayor integración vertical se ve con
nitidez en Brasil, que tiene vastas reservas de mineral de hierro sin explotar o
sin dueño. "Brasil es el lugar estratégico para la industria del acero," dice
Lakshmi Mittal, gerente general de ArcelorMittal, el mayor fabricante de acero
del mundo por producción. "Tiene las materias primas. Tiene el mercado. Tiene el
crecimiento."
En la última semana, las siderúrgicas y las mineras han
anunciado cuantiosas inversiones en Brasil, una economía de rápido crecimiento.
ArcelorMittal informó que pagará US$810 millones por los activos de mineral de
hierro brasileños de una minera londinense y aceptó desarrollar un puerto para
embarcar el mineral. A su vez, un consorcio japonés de productores de acero está
en la pelea para comprar un grupo de minas en Brasil en manos del gigante
brasileño Companhia Siderúrgica Nacional, CSN. Fabricantes de China, India y
Rusia están también interesados en las minas de CSN.
Mientras tanto, la minera Vale do Rio Doce, la mayor extractora
de mineral de hierro del mundo, divulgó la semana pasada planes para construir
un complejo siderúrgico de US$5.000 millones. La acería, que estaría lista en
2013, tendría una capacidad de alrededor de 2,5 millones de toneladas y la mayor
parte de la producción se destinaría a uso doméstico. Muchos otros pequeños
productores de mineral de hierro han señalado que también quieren incursionar en
la siderurgia.
Al igual que muchas mineras, Vale tiene los bolsillos llenos
gracias en parte a los altos precios del mineral de hierro. La empresa no ha
ocultado su deseo de comprar otras operaciones mineras a medida que trata de
diversificarse más allá del mineral de hierro. No obstante, a pesar de tener
US$14.000 millones destinados a este propósito, Vale no ha logrado hacerse con
otras operaciones mineras. Sus negociaciones para comprar la minera suiza
Xstrata PLC fracasaron al no acordar un precio. Además del complejo siderúrgico,
Vale anunció la semana pasada la construcción de una planta de aluminio en
Brasil, para luego abastecer esta nueva planta con bauxita de sus propias minas.
También está invirtiendo en empresas conjuntas con otros fabricantes de acero.
Las siderúrgicas han puesto la mira en Brasil en parte porque
las reservas de mineral de hierro en Australia están controladas por BHP
Billiton y Rio Tinto, lo que significa que casi no hay oportunidades para que
otras empresas ganen un espacio en el mercado. Además, el sistema logístico y de
transportes de Australia está funcionando casi a plena capacidad, los costos
laborales son más altos y el país tiene un menor potencial como mercado
consumidor de acero. En cambio, el auge de la construcción civil y de la
industria automotriz ha generado récords de producción y crecimiento de dos
dígitos en las ventas de acero en Brasil, el noveno productor mundial de acero.
Gran parte del nuevo crecimiento de ArcelorMittal proviene de
Brasil, donde está invirtiendo en nuevas plantas, nuevas minas y la formación de
empresas conjuntas.