(IAR Noticias) 23-Agosto-08
Las organizaciones
sociales que apoyan al presidente de Bolivia, Evo Morales,
resolvieron desafiar el boicot de los envíos de carne al mercado,
dispuesto por los productores agropecuarios que buscan así socavar
al gobierno.
Por
Franz Chávez - IPS
L a medida constituye una nueva estrategia de las
regiones opositoras que buscan su autonomía, orientada al desgaste
de la popularidad de Morales, cuyo mandato fue abrumadoramente
ratificado el domingo 10 en un referendo, en el que también los
prefectos departamentales (gobernadores) enfrentados al presidente
recibieron un aval de las urnas.
La carne vacuna ha comenzado a escasear en los centros de
abastecimiento por decisión de los grupos ganaderos y terratenientes
de la oriental región de Santa Cruz y la nororiental de Beni, que se
sumaron a la estrategia de desgaste emprendida por los prefectos
opositores que conforman el Consejo Nacional Democrático, también
integrado por las autoridades locales de Pando y Tarija.
El boicot generó la reacción inmediata de los líderes de los
sindicatos y organizaciones sociales afines a Morales, que están
resueltas a prescindir del producto y poner a prueba el grado de
resistencia de la industria de la carne, que comercializa
diariamente 100.000 kilogramos de este producto.
El boicot implica una pérdida de 200.000 dólares para los
productores, sólo en el departamento de Beni. Se estima que en Santa
Cruz el perjuicio económico es aún mayor.
La semana pasada, unas mil personas levantaron una huelga de hambre
de 20 días en las plazas principales de las cuatro capitales de los
departamentos opositores, sin alcanzar su propósito de obtener la
reposición de la alícuota original que recibían del impuesto a los
hidrocarburos, recortada por Morales para financiar el pago de una
renta vitalicia a las personas mayores de 60 años.
La protesta de las cuatro regiones, conocidas como la Media Luna,
por su ubicación en el territorio boliviano, se vio fortalecida por
la represión policial a un movimiento de personas discapacitadas.
Esto generó una respuesta de los grupos radicales de la ciudad de
Santa Cruz, que intentaron la toma del cuartel principal de la
policía local.
En ese enfrentamiento del viernes 15, recibieron una golpiza el
comandante nacional de la policía, Miguel Gemio, y el comandante
departamental, Wilge Obleas, quien terminó hospitalizado por los
golpes recibidos tras caer al suelo en una desesperada huida de sus
agresores, miembros de la radical Unión Juvenil Cruceñista, apoyada
por el prefecto departamental Rubén Costas.
Costas se proclamó comandante de la policía departamental y
finalmente restó toda autoridad a Morales, llamándolo "excelentísimo
presidente asesino", como el inicio de una campaña de desprestigio
de la imagen presidencial.
La actitud de Costas es coherente con su rechazo a la oferta de
diálogo de Morales, el miércoles 13, cuando invitó a los prefectos a
abrir una agenda para la solución de las demandas regionales y
explorar la posibilidad de compatibilizar el texto de la nueva
Constitución, aprobada en diciembre de 2007, con los estatutos
autonómicos de las cuatro regiones.
Costas, acompañado por el presidente del Comité Cívico Pro Santa
Cruz, Branko Marinkovic, un influyente hacendado e industrial, se ha
embarcado en una estrategia de desconocimiento del gobierno
nacional, que comenzó con un paro cívico en las cuatro regiones
opositoras el 19 de agosto, seguido de un bloqueo de las carreteras
principales.
Mientras Morales insiste en convocar al diálogo, la oposición está
orientada a generar un ambiente de inquietud, demostrar la falta de
autoridad del gobierno con la toma física de instituciones públicas
y promover la desobediencia civil, impulsando choques de jóvenes
radicalizados con la policía.
"Se trata de un avance hacia una tendencia separatista, esto es
demasiado claro", dijo a IPS el vicepresidente de la Asamblea
Constituyente, Roberto Aguilar.
El gobierno entiende que las acciones opositoras sincronizadas
tienen como finalidad provocar un desborde de violencia con un saldo
trágico, que genere desprestigio y termine creando condiciones de
inestabilidad institucional.
Antes del referendo del domingo 10, en el cual Morales consiguió un
apoyo de 67 por ciento de los votos, el ministro de la Presidencia,
Juan Ramón Quintana, advirtió sobre la existencia de un ambiente
destinado a interrumpir el proceso democrático.
Pero los resultados del referendo han generado inquietud entre los
líderes de la oposición, Costas y Marinkovic.
Por su parte, los prefectos de Beni, Chuquisaca, Pando y Tarija
muestran cierta cautela, porque un silencioso y sereno electorado
popular, con fuerte base rural, se identifica con las medidas
sociales de Morales.
"Nunca soportaremos que se vulnere la ley. La policía está con su
pueblo", dijo el jefe policial Gemio, pocos días después de sufrir
la violencia de los jóvenes cruceños. Los miembros de la fuerza que
comanda, por su parte, abrigan resentimientos y deseos de
reivindicación.
Las Fuerzas Armadas se mantienen alineadas con el gobierno y durante
esos días de tensión apoyaron a la policía en la protección de
oficinas públicas. El ataque y toma de instituciones es "un golpe
civil", dijo Morales, quien prometió hacer respetar a los
uniformados.
El presidente cree que el reclamo por la quita en los fondos del
impuesto al petróleo que recibían las regiones es un pretexto para
dividir a la república y ratifica la decisión de pagar una renta a
los mayores de 60 años con el dinero que genera la exportación de
gas natural, una riqueza abundante en las regiones donde los
opositores tienen influencia.
Una fuente gubernamental dijo a IPS que se examinan los caminos para
aplicar la ley a los responsables de los hechos violentos, pero
reconoció que la justicia y la fiscalía no acompañaron el deseo
colectivo de sancionar los excesos. |