La oligarquía rechaza la propuesta del presidente Morales y amenaza con
radicalizar sus protestas y la autonomía separatista.
Econoticias Bolivia
Los prefectos
(gobernadores) de la oligarquía cerraron en la madrugada de este jueves con
un portazo las negociaciones que por horas abrió el presidente indígena de
Bolivia, Evo Morales, en su complicado intento de forjar un gran pacto
nacional que una las demandas de los más pobres y de los más ricos.El
diálogo, instalado en La Paz en horas de la noche de este miércoles, quedó
suspendido, sin fecha ni agenda, en las primeras horas de hoy por los
prefectos opositores, que acusaron al Gobierno de Morales de no querer
atender sus principales demandas (devolución de recursos del impuesto a los
hidrocarburos y reconocimiento de sus autonomías).
"No hay acuerdos en los temas, pero estamos siempre dispuestos al
diálogo. El documento que nos propone el Gobierno es exactamente el que nos
propusieron en enero. Queríamos un poco más de generosidad. El tema del IDH
pudo resolverse pero no se lo ha hecho", dijo el prefecto de Tarija, Mario
Cossío.
"Estamos igual que en enero (…) No hay acuerdo", dijo Cossío, que ofició
de portavoz de los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca,
que han levantado en sus regiones, con apoyo de organizaciones empresariales
y fascistas, cinco gobiernos paralelos y en rebeldía al de Morales.
Tras abandonar la reunión, celebrada en el Palacio de Gobierno en La Paz,
todos estos prefectos, ratificados el domingo en las urnas con amplio
margen, rechazaron la triple propuesta de Morales de incluir las autonomías
en la nueva Constitución Política del Estado, hacer un pacto fiscal para
definir el destino de los recursos de los impuestos petroleras y hacer un
pacto constitucional para elegir autoridades en el Poder Judicial y
Electoral.
Evo se lamenta
"Lamento mucho que los prefectos tengan poca voluntad de diálogo (…)
Queremos hacer gestión conjunta entre el Presidente y los prefectos en bien
del país, pero siento que ellos (los prefectos) sólo quieren la plata (del
IDH)", dijo Morales, que se mostró fortalecido tras obtener en las urnas el
68 por ciento de apoyo electoral en todo el país.
"La obligación del Presidente y los prefectos es juntar la nueva
Constitución y las autonomías, en el marco de la legalidad y la
constitucionalidad", dijo al cuestionar la actitud de los prefectos que "no
quieren un nuevo pacto fiscal, no quieren la participación de los alcaldes".
Pese al desplante, Morales aseguró que continuará con sus esfuerzos para
lograr un pacto de unidad con los prefectos. "Un Gobierno que tiene un 68
por ciento de apoyo puede imponer las cosas, pero preferimos pactar", agregó
el ministro de Gobierno, Alfredo Rada.
Amenazas
Menos conciliador, el viceministro de Descentralización, Fbián Yaksic,
advirtió a los prefectos opositores con la convocatoria a un nuevo
referéndum para que el pueblo decida si va o no la nueva Constitución
aprobada con muchos tropiezos por el oficialismo en la Asamblea
Constituyente.
"Hay que darle viabilidad a la nueva Constitución mediante un referéndum,
que el pueblo defina con su voto", dijo como respuesta a las declaraciones
de los prefectos que rechazaron las propuestas de Morales.
Yaksic también denunció la actitud del prefecto de Santa Cruz, Rubén
Costas, que lidera una huelga de hambre para lograr la devolución del
impuesto a los hidrocarburos y que intenta avanzar, de facto, con su
autonomía separatista.
"Anoche se puso en riesgo este escenario de diálogo, porque el prefecto
de Santa Cruz promulgó una ilegal y arbitraria convocatoria a elecciones
para asambleístas departamentales, subgobernadores y corregidores", agregó.
Autonomía de facto
La convocatoria del derechista Costas vulnera abiertamente la actual
Constitución Política del Estado, que establece que el único poder encargado
de hacer leyes en el país es el Legislativo y que ninguna otra entidad puede
atribuirse ese derecho, menos una prefectura que depende del Presidente de
la República, a través del Ministro de la Presidencia.
Pero ello le tiene sin cuidado a la oligarquía cruceña y la derecha
fascista, que tras lograr la aprobación en urnas de su Estatuto autonómico,
intenta crear su propio Parlamento, su propia Policía y mantener el total
control sobre las tierras, impuestos y recursos naturales.
Según Vladimir Peña, Secretario de Justicia de la Prefectura cruceña, son
120 autoridades que se elegirán el 25 de enero de 2009 y su mandato se
prolongaría por cinco años.
Todos los prefectos opositores amenazaron con avanzar de facto con la
puesta en marcha de sus Estatutos Autonómicos separatistas, si el Gobierno
de Morales no atendía sus demandas.
Un pacto complicado
"La reunión (con Evo) quedó en nada. No se avanzó nada", dijo el prefecto
de Pando, Leopoldo Fernández, que acusó al Gobierno de chantajearlos.
"Usan el IDH (Impuesto Directo sobre los Hidrocarburos) como un chantaje.
Si aceptamos lo que ellos quieren para aprobar su Constitución, nos
devuelven el IDH; pero si no la aceptamos, no nos devuelven los recursos",
dijo al sostener que Morales los había engañado con su convocatoria a la
reunión en La Paz.
En los hechos, la oligarquía no quiere llegar a un acuerdo con Morales y
por ello exige un pliego de demandas que sólo podría cumplirse si Evo se
rinde totalmente.
Así demandan que el Gobierno les devuelva los recursos de los impuestos a
los hidrocarburos (cerca de 200 millones de dólares al año), anule los
avances de la nueva Constitución y reconozca sus estatutos autonómicos (que
les permite tener su propio Parlamento, dictar leyes por encima de las
nacionales, cobrar impuestos y crear su propia Policía).
Por ahora, sin embargo, estos prefectos quieren mostrar a la población
que sí tienen intenciones de dialogar y llegar a un acuerdo, poniéndose a
tono con los resultados del referéndum del domingo.
Estos resultados permiten que tanto Morales como los prefectos
derechistas tengan motivos para cantar victoria, aunque en rigor ninguno de
ellos ha logrado debilitar seriamente a su rival. Morales no pudo derribar a
ninguno de los prefectos que han forjado gobiernos "autónomos" y en rebeldía
en los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, regiones en las
que virtualmente ya no puede entrar el Presidente. Del mismo modo, la
oligarquía no pudo mermar el apoyo electoral hacia Morales, especialmente en
el altiplano y los valles.
Presión sobre Morales
Por ello, todos quieren mostrar que están dispuestos al diálogo, aunque
son los prefectos opositores los menos interesados en lograr un acuerdo, ya
que han logrado grandes réditos políticos impulsando la confrontación contra
el Gobierno de Morales.
Luego de conocerse el virtual fracaso del diálogo inicial, los sectores
más conservadores de la sociedad como la Iglesia Católica, los gremios
empresariales, las organizaciones cívicas y grandes medios de comunicación
acentuaron su campaña para que el Gobierno de Morales deje su "radicalismo"
y ofrezca un "diálogo sincero" a los prefectos.
"Urgimos a todas las partes a que aprovechen esta oportunidad para
comenzar un diálogo franco para resolver temas pendientes y definir un
camino hacia adelante que una a todos los bolivianos", había dicho días
atrás el portavoz adjunto interino del Departamento de Estado, Robert Wood,
que pugna, como los otros, para que Morales abandone en la mesa de
negociones el mandato que el pueblo le entregó en las urnas para que
profundice los cambios en la perspectiva de la agenda de octubre
(nacionalización real del gas, petróleo y minas, expropiación de latifundios
y entrega de tierras a los campesinos, y mejor salario, más empleo y digna
jubilación para los trabajadores).