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Columna guerrillera de las FARC |
Siete personas murieron y 50 resultaron heridas por la explosión de una bomba
en un pueblo del noroeste de Colombia, en uno de los ataques más graves de los
últimos meses que la policía atribuyó a la guerrilla de las FARC, informaron el
viernes las autoridades.
La explosión de la bomba se registró en la noche del jueves en un bar del
municipio de Ituango, en el departamento de Antioquia, cuando decenas de
personas participaban en las fiestas locales.
La mayoría de personas que resultaron heridas, 17 de gravedad, fueron
evacuadas en helicópteros de la Fuerza Aérea a hospitales de la ciudad de
Medellín, capital de Antioquia.
La policía informó de la captura de un presunto guerrillero de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que habría accionado la bomba, que
también provocó graves destrozos materiales en edificaciones.
"Sin lugar a dudas la autoría es del Frente 18 de las FARC y tenemos una
persona capturada como indiciada del hecho", dijo el comandante de la policía en
el departamento de Antioquia, coronel Luis Eduardo Martínez.
El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, anunció un viaje al pueblo en
donde explotó la bomba para realizar un consejo de seguridad.
Ituango está enclavado en una zona montañosa con extensos cultivos de hoja de
coca - materia prima de la cocaína - que históricamente ha tenido presencia de
la guerrilla, que en el pasado combatió por el control de la región con
paramilitares de ultraderecha que entregaron las armas en una negociación de paz
con el Gobierno.
Colombia está inmersa en un violento conflicto interno de más de cuatro
décadas en el que la guerrilla izquierdista se enfrenta a las Fuerzas Armadas
del Gobierno y en el que son frecuentes los atentados.
Las FARC son el grupo rebelde activo más antiguo del hemisferio y dicen
luchar por imponer un sistema socialista en este país de unos 44 millones de
habitantes con marcadas diferencias entre ricos y pobres.
El presidente Álvaro Uribe, con el apoyo de Estados Unidos, impulsa una
estrategia de seguridad que obligó a la guerrilla a un repliegue y que permitió
reducir los asesinatos, las masacres, los secuestros y los ataques con
explosivos.
Pese a los golpes que han sufrido
las FARC recientemente, incluyendo la muerte de al menos cinco importantes
comandantes, aún mantienen su capacidad para cometer ataques en algunas regiones
del país, según admite el Gobierno.