El referéndum revocatorio de este domingo no trajo ninguna sorpresa. El
presidente de Bolivia, Evo Morales, su vicepresidente Alvaro García Linera y
casi todos los prefectos opositores que defienden los intereses de la oligarquía
ganaron por amplio margen en las urnas.
Según los resultados extraoficiales emitidos por las principales televisoras y
medios, Evo Morales y García Linera recibieron el 63,1% de apoyo, mientras que
sus más duros detractores, que han levantado gobiernos paralelos y en rebeldía,
cosechaban similares niveles de respaldo popular en sus regiones como el
prefecto Rubén Costas de Santa Cruz (66,6%), Mario Cossío de Tarija (64,5%),
Ernesto Suárez de Beni (61,2%) y Leopoldo Fernández de Pando (56,3%). Otro
Otro que fue ratificado fue el prefecto Mario Virreira de Potosí (75,9%), que es
leal a Morales. Los que fueron revocados en sus mandatos fueron los derechistas
Manfred Reyes Villa de Cochabamba (39,3%), José Luis Paredes de La Paz (42,3%) y
el oficialista de la izquierda indigenista Alberto Aguilar de Oruro (45,6%).
Todos estos candidatos aumentaron su votación con relación al 2005, cuando
fueron elegidos: Evo aumentó su votación en 10 puntos porcentuales, Costas en
casi 20 puntos, Cossío en 20 puntos, Súarez en 15 puntos, Fernández en 8 y
Virreira en 35 puntos porcentuales.
En todas las regiones controladas por la oligarquía, en el oriente y parte de
los valles, en cinco de las nueve de Bolivia, la votación le fue muy adversa a
Morales, que logró una gran votación a nivel nacional por el masivo apoyo con
que cuenta en el altiplano y parte de los valles (La Paz, Oruro, Potosí y
Cochabamba) donde se concentra la mayor parte de los votantes.
Estos resultados eran tan previsibles que ya el pasado viernes eran anunciados
públicamente.
Pedido de conciliación
Conocidos estos resultados, el presidente Morales convocó a la oligarquía a
sentarse a la mesa de negociaciones y unir el proyecto de nueva Constitución
Política del Estado (CPE), aprobada por las fuerzas del gobierno en la Asamblea
Constituyente, con los estatutos autonómicos y separatistas aprobados en
referéndums ilegales e inconstitucionales por los prefectos y cívicos de los
departamentos de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija.
"Estamos convencidos de que es importante unir a los bolivianos, y la
participación del pueblo con su voto es para unir a los distintos sectores del
campo y la ciudad, del oriente y del occidente, y esa unidad se hará juntando la
nueva Constitución Política del Estado boliviano con los Estatutos autonómicos",
afirmó Morales.
"Es la mejor forma de unir a todos los bolivianos y bolivianas", dijo al llamar
a los prefectos para consolidar ese objetivo, aunque sin precisar la fecha del
encuentro.
"El mandato del pueblo boliviano será respetado y aplicado en todo el país, para
que Bolivia cambie, Bolivia tenga igualdad, Bolivia tenga dignidad", agregó
La derecha no cede
Conocidos los resultados, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, que lleva la
voz cantante de la oligarquía, minimizó el apoyo popular al presidente Morales y
anunció la implementación de leyes regionales, dejando en claro que a la
oligarquía y a la derecha no le interesa ningún pacto con Evo.
"Este Gobierno insensible, totalitario, masista, incapaz, le niega el desarrollo
al pueblo y sólo busca concentrar el poder y convertirnos en mendigo de él.
Sigue siendo un pretexto de la dictadura masista el atender a los ancianos con
el IDH, la verdadera intención es destruir la autonomía departamental", dijo al
celebrar su victoria.
En ese contexto, el prefecto Costas anunció que la ilegal e inconstitucional
Asamblea Legislativa cruceña comenzará a dictar leyes regionales por encima de
las nacionales, a conformar su propia Policía y establecer mecanismos de
recaudación de recursos que violan las leyes de la República.
"Estamos impulsando la creación de la agencia tributaria departamental para
contar con una entidad que defienda nuestros recursos de forma eficiente y
transparente, que permitirá la ejecución de un fondo solidario de apoyo a otros
departamentos", dijo.
Ante estas declaraciones, el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic,
condenó esos “excesos verbales”
"Yo lamento, la verdad, este tipo de discursos que contrasta con lo que ha
planteado hoy el Presidente", expresó Yaksic.
Perspectivas
Concluido el referéndum, el gobierno de Evo tiene la esperanza de que “su
victoria electoral” obligue a los prefectos y a la oligarquía a sentarse a la
mesa del diálogo para concertar un gran acuerdo nacional. Evo quiere una alianza
con la oligarquía y los 100 clanes para preservar la democracia representativa y
fortalecer el funcionamiento del capitalismo andino. También quiere lograr la
aprobación de una nueva Constitución Política que otorgue, por lo menos en lo
formal, más derechos a las poblaciones indígenas, impulse el desarrollo
capitalista de Bolivia y abra paso a su reelección a partir del 2010.
La derecha, en cambio, consciente de que hostigando al líder indígena ha logrado
recuperar el poder en la mitad del país, ya no quiere ningún pacto con Evo,
menos su nueva Constitución y su posible reelección, y apuesta a desgastarlo y a
impedir que se mantenga en el gobierno más allá del 2010, cuando concluye
oficialmente su mandato de cinco años.
En medio de estas dos grandes tendencias, los sectores más radicalizados de la
COB postulan destruir el poder económico de la oligarquía y, al mismo tiempo,
obligar a Evo Morales a ejecutar la agenda de la insurrección de octubre, que se
sintetiza en gas, petróleo y minas para Estado, tierras para los indios y empleo
y salarios para los trabajadores.