Acto I: Intereses comerciales
A
ninguno de los dos mandatarios les deja el capitalismo mundial mantener una
actitud de enfrentamiento personal que pueda perjudicar los intereses
comerciales y financieros de estos poderes económicos. En sus respectivas
intimidades, les está permitido hasta hablar en catalán, como nos decía otro
político español muy dado a estas incontinencias verbales; pero
oficialmente, están obligados a mantener las formas que requiere la política
correcta entre gobernantes de esta calibre.
Todo comenzó un día, en uno de esos famosos congresos que habitualmente
celebran estos mandatarios para salir de la rutina que conlleva esta clase
de cargos, en que el rey borbón, un tanto irritado, le conminó al presidente
H. Chávez con esta frase: ¡por qué no te callas!. Esto lo dijo a causa del
ataque que hacían algunos presidentes de países Latinoamericanos ante la
avaricia de las multinacionales españolas en esos Estados. En ese momento,
todo el mundo se quedó un poco perplejo ante la manera tan prepotente del
monarca español, especialmente porque el reino de España hace bastantes años
que no ejerce su tiranía y explotación sobre los pueblos de esas tierras.[1]
Encima, para acabar de agravar la situación, el gobierno español, monárquico
socialista en esa ocasión, salió a decir más tonterías para tapar el
exabrupto del monarca, porque saben que los que mandan ahora son otros; el
poder sobre estas tierras ha cambiado de mano, ha pasado a las empresas
multinacionales, y el rey no parecía haberse enterado de ello.[2]
Poco tiempo después, en esos equilibrios que la globalización capitalista
exige a los Estados nacionales, el presidente venezolano viene a España y,
previo acuerdo de las embajadas de ambos países, H. Chávez bromea con Juan
Carlos y le dice: ¡por que no vamos a la playa! La verdad es que este
diálogo entre jefes de Estado que se ven ocasionalmente, por muy campechano
que nos lo vendan los periodistas, no tiene sentido, como no se interprete a
través de la hipocresía que tales cargos exige de estos personajes. Seguro
que cada uno de ellos estaba pensando del otro íntimamente lo que Queco
Novell, parodiando a Pasqual Maragall, el ex President del Govern de
Catalunya, tan irónica y limpiamente acostumbra a pronunciar: ¡Qué
Cabrónnnnn! [3] Ambos gobernantes son de aquellos que no tienen desperdicio.
Sólo por esta razón, creo que merecen algo de atención política.
Hugo Chávez, ese aló presidente
Empecemos por H. Chávez. Me acuerdo de cuando el venezolano vino a España
siendo presidente del gobierno español el magnífico miembro del trío de las
Azores, el inefable JM Aznar. Al principio, todo fue un tiempo de abrazos,
cortesías y expresiones de amabilidad entre ambos gobernantes. Pero un día,
el poder de las urnas se le subió a las barbas al caballerito español [4]y
comenzó a ver un demonio en H. Chávez por orden del gringo G. Bush.
Entonces, el venezolano acabó con aquella zalema que mantenía con el
españolito, sacó toda su artillería vocal y le devolvió las lindezas
similares a su otrora muy estimado José María.
Un tiempo después, el gobierno español cambió de manos y ya tenemos al
presidente H. Chávez visitando España y calificando a José Luis Rodríguez
Zapatero como el mayor revolucionario de Europa. No sé si esta expresión fue
fruto de esa estúpida actitud de la que hace gala, o de una desconsideración
con la izquierda que hemos optado por procesos de transformación desde las
mismas bases de la sociedad, o de ambas cosas a la vez. Lo que si digo es
que si fuese prudente, o mejor asesorado, sabría que a JLRZ le gusta
definirse de liberalista social, que le gusta distinguirse por ser un
enérgico y contumaz defensor del capitalismo neoliberal. Por esto digo que
hay que ser un bocazas de naturaleza como la de H Chávez para ensalzar al
presidente español con tal frase cuando, supongo que, para JLR Zapatero, más
bien le ha tenido que sonar a cuerno quemado. A un liberal, por muy social
que sea, no le puede sentar bien que le llamen revolucionario, y menos el
mayor de Europa, cuando JLRZ va por la UE de maestro del liberalismo
económico a lo español.
Por cierto, aprovecho este espacio para recordar al presidente venezolano
lo que en su día expresé en una entrevista que me hacía una radio
caraqueña.[5] Que aquí en el territorio español, y en muchos de los países
europeos, debiera saber y respetar a la mayoría de los movimientos sociales
que se oponen a las políticas económicas, financieras, y algunas sociales,
del presidente español en particular, y de la Unión Europea en general. Que
fuera de Venezuela, el presidente H. Chávez debiera de dejar de comportarse
como los misioneros, militares y la nobleza que un día llegó a sus tierras,
y otras de Latinoamérica, y que en nombre de otros reyes de España, dijeron
que iban a ‘cristianizar y civilizar’ a los indios y a los pueblos de
aquellas tierras. Qué una cosa es defender sus intereses y conveniencias
geopolíticas y otra es el respeto que debe observar con las luchas que las
izquierdas están llevando en sus respectivos Estados, en lugares que están
fuera de Venezuela. Él tendrá su proceso, que respetamos, e incluso hay
quien lo apoya. Pero por aquí, existen múltiples procesos porque existen
múltiples izquierdas que debe respetar. Por tanto su chalaneo de poder a
poder no debe interferir con nuestra manera de interpretar el poder del
capitalismo y decidir los procesos que mejor nos conviene a nuestra realidad
política en los países europeos. Un caso que ilustra este doble rasero de H
Chávez lo encontramos en el guiño comercial que le propone a Repsol, en el
sentido de que esta empresa podría llegar a un acuerdo con el gobierno
venezolano para poder extraer en el futuro 200.000 barriles diarios de
crudo. “Esos barriles podrían venir directamente a España, que tendría
garantizado petróleo para siempre”, sugirió H. Chávez. Este chalaneo se
contradice con las condenas que hacen algunos grupos de las empresas
trasnacionales que explotan los recursos y los pueblos, tales como el ¿Quién
debe a quién?, que denuncian los “impactos asociados con las importaciones,
con las emisiones de CO2, y con las inversiones de las empresas
transnacionales ‘españolas’ en los países del Sur”.[6]Entre ellas está
precisamente Repsol-YPF.
Esta advertencia también va con los movimientos chavistas y bolivarianos,
que tienden a pensar lo que a J. Stalin se le ocurrió un día: inventar e
imponer a todos los partidos comunistas del mundo la defensa del socialismo
en un solo país. Deben recordar que, más allá de Venezuela, el mundo
capitalista y las izquierdas también existen. Tampoco debemos perder la
oportunidad de dar un tirón de orejas a muchos miembros de ONGs y grupos
sociales por las incoherencias que manifiestan: están contra la deuda
externa y la deuda ecológica, pero apoyan abiertamente a presidentes
Latinoamericanos que invitan a las multinacionales que condenan a sumarse en
la explotación de los recursos naturales, como es el caso muy especial que
acabamos de demostrar: Hugo Chávez invitando a Repsol.
Juan Carlos, ese rey borbón
El rey, y el resto de la familia real, tienen el encanto y la habilidad
de ir integrando a toda forma de disidencia y a todos los disidentes dentro
de ese ámbito amplio considerado como la democracia bajo la forma de
monarquía constitucional. Con el paso del tiempo, fueron entrando las
diversas corrientes de las derechas no monárquicas; por descontado que entró
el ejército, las iglesias, y el capital (financiero, productivo, comercial);
fueron entrando las diversas expresiones de las izquierdas no monárquicas;
por descontado que este aspecto de la integración ni se lo preguntan la
miríada de oeneges que ocupan el territorio español; y expresan su
entusiasmo activo los cientos de asociaciones relacionadas con el deporte,
el arte, y la cultura (destacados republicanos confesos de estos mundos
fueron aceptando los premios y los parabienes que la familia real tan
astutamente sabe administrar). Finalmente decir, para acabar con el recuento
de quienes estamos integrados políticamente en este sistema de gobierno, que
una cosa es estar integrado en el ámbito de la monarquía constitucional y
otro como la realeza te puede considerar a ti, a nosotros; por ejemplo, yo
puedo ser un obrero, pero cometería un error si pensase que los obreros
formamos parte de las relaciones sociales que los monarcas cultivan. Lo que
si observo últimamente es como un grupo social, los llamados divorciados y
divorciadas, así como los gais y lesbianas ya son considerados socialmente
como relaciones positivas para la monarquía constitucional; también vaticino
que llegará el momento que, incluso dentro de la familia real, se dé el caso
de que entren a formar parte de la misma gentes de otro color, otra religión
que no sea la católica, y otra orientación sexual que no sea estrictamente
la convencional. Esta es la grandeza de estos que siempre se consideraron
los más grandes de España, saber integrar a las tribus y grupos disidentes.
Digamos, ahora como anécdota representativa de la integración mencionada,
que un día en el que el rey hacía de comercial para los empresarios
españoles que visitaban los países del Golfo Pérsico, antes de partir se
encontró con unos sindicalistas, unos socialistas, unos obreros y unos ex
estalinistas que le sonreían y le aplaudían las gracias. Al ver el rey a
quienes su abuelo hubiera considerado como una despreciable chusma, parece
ser que pensó algo que, recordando la metedura de pata con Chávez, no se
atrevió a decir: creo que he vuelto a reinar demasiado pronto.
Para cerrar, me parece que hoy en día sólo quedamos fuera los
anticapitalistas, los antisistema, los incívicos, de ese ámbito en el que
todo el mundo paga su correspondiente tributo de admiración al rey y a la
familia real. ¡Qué les aproveche!
Acto II. La hipocresía de los amigos del capitalismo
Curas, políticos y gente progresista están contra la pobreza, pero
defienden el capitalismo. Esto, ¿cómo se come?. Leemos como “cientos de
obispos anglicanos de todas las parte del mundo caminaron junto a unos 1.500
políticos en Londres para reivindicar el fin de la pobreza mundial y mostrar
su apoyo a los gobiernos en sus promesas de ayuda para paliar la miseria
global […] Gordon Brown, el primer ministro británico, que también participó
en la marcha, aseguró que había sido “una de las mejores demostraciones de
fe” vividas en el país”.[7]
Poco que comentar sobre estos actos públicos de hipocresía que no hayamos
dicho en otros artículos. Tratándose de gente de iglesia, más bien parece un
acto de confesión colectiva conscientes de que son responsables de la
cooptación con el capitalismo al que nunca condenan públicamente, y dudo que
incluso en privado. Tratándose de políticos, los gobiernos prometen
anualmente, especialmente en período de elecciones, la mezquina cantidad del
0,7% del PIB, algo que incluso no siendo dinero de sus bolsillos, incumplen
cada año. ¿Que puedes esperar de, y menos pedir a esta gente para paliar el
hambre y las enfermedades que sufren tantos seres humanos, personas
empobrecidas a causa de la lógica de acumulación del capitalismo? No nos
olvidemos que los gobernantes son los que legislan y ejecutan las políticas
que exige la acumulación y apropiación de riqueza del sistema.
Porque si la pobreza es innata a cualquier sociedad clasista, y el
capitalismo es su mayor exponente, y todos ellos lo saben perfectamente sin
que yo lo explique, ¿por qué reivindican el final de la pobreza,
consecuencia de la explotación de personas y pueblos, y no reivindican el
final del sistema causante de la misma? La explicación es bien sencilla y
conocida: ambos grupos viven del sistema por ser poderes fácticos esenciales
para el desarrollo del mismo. Buena parte de la abundancia de poder y
riqueza de las iglesias y los partidos, depende de las prácticas
capitalistas que aceptan del mercado y del sometimiento institucional que
practican con el capitalismo.
Acto III. ¿Inocentes, farsantes o hipócritas?
Lo bueno del paso del tiempo es que cada día eres sorprendido por miles
de acontecimientos, especialmente por parte de los humanos. Hoy quiero
reflexionar sobre dos personajes convertidos en noticia: una escritora
fantástica y un juez estrella.
Zahng Lijia, esa escritora que opina sobre las maravillas de la
libertad en Occidente
Dicen que ZL cuenta en su libro de memorias “la frustración que siente
por tener que trabajar en una fábrica de misiles cuando su sueño era
escribir. [Explica como el hecho de] trabajar en una fábrica comunista,
todos los aspectos de su vida estaban controlados por su unidad de trabajo,
desde las horas del almuerzo hasta las veces que iba al baño. [Y sobre los
jóvenes actuales] se queja de que “son demasiado materialistas, sin
idealismo ni espíritu crítico, sólo piensan en ellos mismos y les falta
implicación en la lucha por mayores libertades políticas, tienen menos
vergüenza para pedir más dinero y diversión, pero no piden más democracia
[algo que encaja en la filosofía del actual gobierno]: “preocúpate por
enriquecerte y deja el futuro del país en manos de los políticos”. ZL sigue
acusando a los chinos de no tener esperanzas de reformas, como la libertad
de prensa, pues sin esta, no habrá democracia ni libertad de expresión y,
por tanto, tampoco buenos escritores”.
Algunas reflexiones a bote pronto sobre la autora del libro, cuyo título,
¡El Socialismo fantástico!, dice más cosas de las que voy a comentar aquí.
Siguiendo su orden, me pregunto:
- En cuántas fábricas capitalistas habrá trabajado esta mujer,
especialmente en aquellas ubicadas en las zonas francas, pues es bien
conocido como las gastan los directivos y capataces con el personal empleado
en estos lugares de explotación laboral: horarios y turnos según la
necesidad de la producción, condiciones ambientales de acuerdo con la
estación del año, salarios de miseria e indefensa sindical, alta toxicidad y
siniestralidad, abuso psicológico cuando no sexual, despidos a la carta sin
ningún tipo de indemnización, sin seguros ni medicina social. Toda persona
que pasó por una fábrica capitalista conoce la realidad laboral de lo que
pasa dentro mejor que yo. No diré que sea peor que las de China, pero si
puedo asegurar que tampoco mejor. Chino u Occidental, el capitalismo es
siempre lo mismo: búsqueda del beneficio privado a expensas de la
explotación humana y la depredación de recursos naturales.
- No veo ninguna diferencia entre los jóvenes del mundo capitalista con
los de la China con doble modelo. Aquí las libertades, las que no defienden
a los poderosos, se están perdiendo por falta de implicación de los jóvenes
y la gran mayoría de los adultos, casi todos con modelos de consumo clase
media, y los que no, con aspiraciones a disfrutarlas en algún momento. En
Occidente existe la democracia y una supuesta libertad de expresión que,
como todos sabemos, consiste en votar una vez cada cuatro años, y en España,
no meterse con la familia real, ni ondear ostentosamente banderas
republicanas ni alardear públicamente de que deseas esta forma de gobierno.
No recordemos que pasa si quemas alguna foto del rey o publicas una portada
de los príncipes en una revista en la que aparecen disfrutando de la vida
como cualquier ser humano. Quién usa de la libertad de expresión para
manifestarse sobre estos temas, sabe que se expone a la cárcel, o a una
buena multa en la mejor de las sentencias.
- La libertad de prensa no pasa de ser un reconocimiento constitucional,
pues las prensas pertenecen a editoriales capitalistas como las del grupo El
País, las del Mundo, las de Zeta, las de ABC y la Razón, las de Público y
tantas otras. Es decir, los propietarios de estos medios deciden quién
escribe y de que se escribe; y quién no, y que temas son tabú. Los
periodistas no son más que profesionales a sueldo. De forma sutil, esto lo
dice, lo reconoce, y lo confirma hasta un escritor de la derechona de El
País: “el oficio de articulista es duro, y exige renunciar a la honestidad,
a la decencia y a la vergüenza”.[8] En los países democráticos hay mucha
gente que escribe, pero, ¿buenos escritores?, se cuentan con los dedos de la
mano.
- También me pregunto, y le pregunto a Z. Lijia si sabe: ¿cuántas
trabajadoras y trabajadores del mundo capitalista, de poder escoger, no
habrían elegido seguramente otros oficios y profesiones, entre ellas la de
saber escribir?
- Sólo me queda una duda, pues aunque el libro se publica en los EE UU,
me pregunto cuál será el país que Z. Lijia tiene en la mente como modelo
ideal de democracia y de respeto por los derechos humanos. No creo que haya
vivido en gringolandia, pues todos hemos padecido las humillaciones a que
nos someten los oficiales de aduanas. Todos sabemos que, en EE UU,
considerado como la nación modelo ideal de democracia por ellos mismos y por
tanto papanatas como vive en el resto del globo, los ciudadanos del mundo
estamos clasificados como personas altamente sospechosas: unas somos
sospechosas potenciales y otras sospechosas reales. Sólo se escapan a esta
regla los gringos, que son la única gente que se considera a si mismos como
los únicos inocentes del planeta. Para verificar esta información entre
potenciales y reales, los funcionarios de fronteras nos someten a la prueba
del iris, a la prueba de la huella dactilar y a la de comprobar cualquier
otro dato documental posible que nos pueda identificar. A los que estamos de
paso para otros países nos encierran en un lugar al que llaman de tránsito,
y desde dónde nos vuelven a obligar a pasar por las mismas humillaciones
para salir. En ninguno de estos chequeos aduaneros creo que exista ni la
actitud de los policías ni el respeto organizativo por ninguno de los
derechos humanos, incluido el tan conocido de presunción de inocencia.
También le peguntaría a Z. Lijia si ha oído alguna vez hablar de Guantánamo,
Abu Ghraib, y otros limbos que existen en países europeos que se consideran
demócratas y defensores de los derechos humanos. O también en como la
mayoría de aquellos estados federales tienen implantada la pena de muerte,
que atenta contra el derecho a la vida de cualquier ser humano. No hablemos
ya de la discriminación racial,la discriminación de género y de orientación
sexual, el conservadurismo religioso, y tantas otras aberraciones sexuales
como la pederastia, las violaciones sexuales fuera y dentro de las cárceles,
etc.
Ya que la están usando como cebo y placebo contra las ideologías
anticapitalistas, no estaría de más que con los dineros que va a cobrar se
diese una vuelta por aquellas tierras y compruebe en que acierta y en que se
equivoca. Si después quiere rectificar públicamente ya es su decisión.
Baltasar Garzón, ese posible premio Nobel del indicio
Le conocimos, y cobró fama, presentándose en la lista de Felipe González
a las parlamentarias por Madrid. Dicen que las relaciones no funcionaron
porque ambicionaba el ministerio de Justicia, algo que no debía entrar en
los planes del mandamás del PSOE; no pudo aguantar su resentimiento y se
volvió a la profesión. Después de un tiempo, vio la ocasión de darse un baño
de popularidad y encausó al ex dictador de Chile; el juicio no prosperó por
las agarraderas del general Pinochet y se volvió a ver como un juez sin
causa. En España tenía cientos de casos como el del ex dictador chileno,
pues la larga noche de la dictadura franquista dejó bastantes personajes de
la índole del militar: Fraga, Martín Villa, y un montón de políticos y
generalitos de aquella época, así como tanto torturador que quedaron
camuflados en los cuerpos del orden y la seguridad.
Sin embargo, parece que la causa noble que le está preocupando es la
persecución de presuntos ciudadanos sospechosos de terrorismo; sólo necesita
encontrar indicios para enviarles a la cárcel sin más dilación, sin esperar
a que un tribunal los juzgue como exigen algunos artículos de la
Constitución. Si como dice el propio juez B. Garzón que “ha encontrado
pruebas de que el comando Vizcaya es autor de varios de los atentados
cometidos o planeados por ETA desde agosto del 2007”,[9]¿por qué no los
envía directamente ante un tribunal para que los juzguen? Con la ley en la
mano, los hechos serán evaluados y de aquí pasarán a dónde el juez crea
oportuno: seguramente, unos irán a la cárcel, pero otros quedarán en
libertad sin estar detenidos tantos años esperando juicio.
Así mismo, vemos como la Fiscalía Anticorrupción no actúa con la misma
diligencia contra personajes como el Pocero, para saber de dónde procede
tanto dinero como tiene el empresario de los yates de lujo y aviones
privados; tampoco el juez B. Garzón actúa por indicios contra miles de
inmobiliarias y constructoras, empresas de abogados involucradas en este
asesoramiento ilícito, conspicuos alcaldes y ediles, presuntas entidades y
personas que tienen la corrupción como negocio y fraude; es decir, ante
estos hechos, ¿que hace nuestro futuro premio Nobel del indicio? He dicho en
otro lugar que Euskal Herria acabará siendo toda ella una geografía llena de
presuntos ciudadanos y ciudadanas, de presuntas organizaciones y movimientos
sociales, ilegalizados por indicios, y a los que se les niega la presunción
de inocencia. Euskal Herria acabará siendo lo que Z Lijia piensa de China:
un país sin derechos ni libertades políticas. “Porque ése es otro problema,
y es que la Constitución ya está toda manoseada y cambiada. Ya no es la que
tenía los derechos y las libertades del pueblo trabajador, sino que ahora
están los derechos y las libertades de los neoliberalistas para tener sus
grandes ganancias. Y los jueces están para servir a esos neoliberalistas,
porque siempre dan su palabra a favor de ellos, y a los que no son ricos
pues les tocan las injusticias, las cárceles, los cementerios”.[10]
Última hora. El juez B. Garzón sigue siendo noticia. Aquel que fue
considerado como uno de los jueces estrella, pagado con dinero del erario
público español, ha detenido y después dejado en libertad con fianza de
12.000 euros, a María Remedios García Albert, acusada de ser la
representante y de recaudar fondos para las FARC en España. El juez de la
Audiencia Nacional afirma que tales hechos podrían ser constitutivos de un
delito de colaboración e incluso de integración en organización terrorista
(de nuevo se apoya en indicios).[11] Con la detención de la española MRG,
posiblemente basada en la información obtenida de los ordenadores incautados
a Raúl Reyes, muerto en un bombardeo contra su campamento en Ecuador, el
presidente colombiano Uribe aprovecha esta iniciativa del juez español para
abrir una ofensiva contra un número de personas supuestamente miembros de la
guerrilla colombiana que viven en Europa.[12] Lo frecuente en estos jueces
estrella es utilizar el indicio como instrumento para detener a presuntos
sospechosos y conseguir un espacio en la primera página de los diarios y las
tertulias; conseguido el impacto, días después aparece una nota cortita en
la esquina de una de las páginas de los diarios diciendo que los acusados de
terrorismo son puestos en libertad por falta de pruebas. En el caso de MRGA,
es curioso constatar como a los pocos días el juez B. Garzón tuvo que
modificar sus cargos contra ella, diciendo que no se trataba de que
“pertenecía a banda terrorista”, sino de que era “colaboradora con banda
terrorista”.[13] ¿Qué nos dirá de aquí a unos días?
Estoy seguro que el juez B. Garzón no sólo se ha ganado la simpatía del
mandamás colombiano, sino que tampoco me extrañaría que le otorgasen alguna
medalla, aunque yo propondría que le dedicasen el nombre de alguna calle en
algún pueblo de los muchos que existen en Colombia, para recordar la gesta
de este colaboracionista. Se merece todos estos honores por su inestimable
colaboración con los poderosos del mundo.
Acto final. Voz en off
Como en algún momento tengo que acabar, ¿qué puedo decir de estos cuatro
personajes? Poco más que la conocida frase: ¡Que el cielo los juzgue!Si
acaso recordarles las causas por las que lucha mucha gente, frecuentemente
clasificadas como terroristas por la conveniencia de estos poderes y sus
criados. Para el sistema, aún que se llame demócrata, es más fácil eliminar
al oponente que escuchar lo que dice. Oigamos la visión que tiene un grupo
anti:
“Porque nosotros pensamos que un pueblo que no vigila a sus gobernantes,
está condenado a ser esclavo, y nosotros peleamos por ser libres, no por
cambiar de amo cada seis años. Ahora vamos a explicarles cómo es que vemos
nosotros los zapatistas lo que pasa en el mundo. Pues vemos que el
capitalismo es el que está más fuerte ahorita. El capitalismo es un sistema
social, o sea una forma como en una sociedad están organizadas las cosas y
las personas, y quien tiene y quien no tiene, y quien manda y quien obedece.
En el capitalismo hay unos que tienen dinero o sea capital y fábricas y
tiendas y campos y muchas cosas, y hay otros que no tienen nada sino que
sólo tienen su fuerza y su conocimiento para trabajar; y en el capitalismo
mandan los que tienen el dinero y las cosas, y obedecen los que nomás tienen
su capacidad de trabajo. Y, además de explotar y despojar, el capitalismo
reprime porque encarcela y mata a los que se rebelan contra la
injusticia”.[14]
He aquí algunas de las razones por las cuales el anticapitalismo es una
exigencia ética y política de nuestros tiempos. Así lo vivimos. Y quien
mantiene estas ideas, o parecidas, son considerados y tratados como
terroristas. A partir de aquí no hay más que dar orden, primero a los medios
de comunicación para que creen en la opinión pública esta imagen, después a
la policía y a los jueces para que hagan su trabajo.
Y esto ocurre frecuentemente en los países que envidia Zahng Lijia. Algún
día igual tenemos la suerte de que nos deleite con otro libro llamado ¡El
Capitalismo fantástico!.