Lo dice un informe de la revista Cambio, de Colombia. En Brasil
rechazan la versión.
Por Eleonora Gosman -
corresponsal en San Pablo,
Clarín
Como la galera de donde salen conejos, los e-mails encontrados en la notebook
del asesinado dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Raúl
Reyes permitió al semanario político Cambio de Bogotá acusar al gobierno de Lula
da Silva de vínculos en el más alto nivel con la organización guerrillera. Así,
esa revista colocó bajo sospecha a varios ministros brasileños como presuntos
simpatizantes de ese movimiento. No sólo menciona sino que publica las fotos del
canciller Celso Amorim; del jefe del gabinete de la Presidencia Gilberto
Carvalho y del asesor especial en asuntos internacionales Marco Aurelio García.
En la lista incluye a José Dirceu, ex hombre fuerte del gobierno Lula.
En Brasilia crecía la indignación: mientras el asesor García despreciaba ese
"dossier Brasil" por ser "irrelevante", en el Palacio de Itamaraty (sede de la
diplomacia) y en el Palacio del Planalto (la casa de gobierno brasileña),
desmentían la información por falta de veracidad. Al final, la propia revista
admitió que todo lo que se podía colegir de los informes eran apenas sugerencias
pero no evidencias. Sencillamente por una causa: no hay un único correo
electrónico que comprometa en forma directa a algún funcionario del actual
gobierno brasileño.
Lo que sí parece ser cierto es que el 19 de julio último en Bogotá, en la
residencia campestre Hatogrande, en una entrevista que tuvo poquísimos testigos,
Alvaro Uribe le entregó a Lula un informe sobre las actividades en Brasil de
quien sería, presuntamente, el "diplomático" de las FARC en el exterior.
Conocido bajo los seudónimos de Oliverio Medina o de Cura Camilo, este militante
vive Brasil desde 1997 y está casado con una ciudadana brasileña. En 2005 fue
detenido en este país por un pedido de extradición que llegó desde Bogotá. Pero
en 2007 la Justicia brasileña decidió otorgarle el estatus de refugiado.
Este dato fue confirmado por el canciller colombiano Jaime Bermúdez, quién
declaró que "respeta la autonomía" de las autoridades de Brasil pero sostuvo que
"con la información que tienen en manos, debe avanzar en la investigación de
eventuales responsabilidades". El "dossier Brasil" contiene e-mails
intercambiados entre 1999 y 2008, especialmente entre Oliverio Medina y el
extinto Reyes. Para el diario Folha de Sao Paulo que tuvo acceso a parte de esos
correos, estos pueden sugerir "simpatía de algunos asesores presidenciales (con
las FARC); pero no demuestran ninguna relación institucional del Palacio del
Planalto con el grupo colombiano".
Para el gobierno de Brasil el artículo de la revista Cambio no es más que el
resultado de una acción del gobierno de Uribe que pretende ejercer una "presión"
sobre Lula para lograr que Brasil extradite al ex guerrillero Oliverio Medina.
Si se llegara a probar su actividad política en Brasil, la Justicia podría
revocar el estatus de refugiado. Entre las misivas electrónicas publicadas por
Cambio hay una que llama la atención, por ser bastante realista. Es un mensaje
entre Manuel Marulanda (Tirofijo) y Reyes, y data de julio de 2004. Allí se
afirma que "Lula asumió el compromiso de ayudar en un acuerdo humanitario,
intercediendo ante Uribe para efectuar la reunión en su país"; esto es bastante
probable.
Otras nota electrónicas mencionan al ex ministro Dirceu como el hombre designado
para hacerse cargo de las relaciones con las FARC; también sugiere un intento de
llegar hasta el ministro Amorim y una promesa del ministro de dar una audiencia
a los líderes de la guerrilla.