El gobierno peruano destinará este año al
menos 514 millones de dólares para modernizar y repotenciar sus
equipos militares, una cifra sólo superada por el régimen de Alberto
Fujimori en los años 90, cuando la compra de armamento se convirtió
en la principal fuente de corrupción.
Por Ángel Páez -
IPS
Las adquisiciones de material bélico, además, se
han iniciado mediante la modalidad de secreto de Estado, el mismo
criterio del gobierno fujimorista (1990-2000) que utilizó unos 1.000
millones de dólares, advirtieron expertos y funcionarios.
Los institutos armados han conseguido que el Sistema Nacional de
Inversión Pública (SNIP), que funciona en la órbita del Ministerio
de Economía y Finanzas (MEF), apruebe 230,8 millones de dólares para
la compra, reparación y mantenimientos de armamento. Otros 283
millones están a la espera del visto bueno de ese organismo.
Se trata de por lo menos 50 proyectos de compra de material de
guerra, que por determinación de los institutos castrenses, con el
consentimiento del gobierno de Alan García, se han declarado
"secreto de Estado".
Una de las quejas más recurrentes de las autoridades regionales y
locales contra el gobierno de García es que el SNIP es un organismo
burocrático que tarda a veces hasta medio año en aprobar los
proyectos de infraestructura en el interior del país, mientras que
las iniciativas de las Fuerzas Armadas fueron resueltas en menos de
un mes.
Por medio de fuentes del Ministerio de Defensa y del Comando
Conjunto de las Fuerzas Armadas, IPS pudo establecer que el ejército
concentra 58 por ciento de los proyectos, mientras que a la marina
le corresponde 31 por ciento y a la fuerza aérea 11 por ciento.
El arma de tierra prevé gastar 145,6 millones de dólares en la
adquisición de vehículos blindados de combate y 110 millones en
misiles antitanque. En importancia, le sigue el proyecto de la
fuerza aérea para la repotenciación de una parte de sus aviones de
guerra por 46,5 millones de dólares.
Sólo el gasto previsto por el ejército es superior a los 212
millones de dólares que en 2007 se destinó el Programa Nacional de
Asistencia Alimentaria, que alcanzó a poco más de 1,2 millones de
familias. A los que se les suma 177,5 millones de dólares usados en
el presupuesto del Programa Juntos, el más importante de la lucha
contra la pobreza, según el propio Garcia.
Los planes militares implican un drástico cambio en la estrategia de
defensa del país. Inicialmente conocido como el Núcleo Básico Eficaz
(NBE), este programa de respuesta rápida ante una eventual agresión
externa le daba prioridad al potencial antiaéreo.
De hecho, estaba prevista la rehabilitación de 12 aviones Mirage-2000,
siete MIG-29 y ocho Sukhoi-25 por 469 millones de dólares, lo cual
se llevaba 72 por ciento de los 563 millones del presupuesto
original del NBE. Ahora éste se denomina Núcleo Básico de Defensa (NBD)
y el protagonista es el ejército.
¿Qué hizo cambiar tan drásticamente de opinión al gobierno? La
respuesta es, primero, la demanda presentada el 16 de enero por Perú
ante la Corte Internacional de Justicia, con sede en la Haya, para
la definición de la frontera marítima con Chile. En segundo lugar,
las últimas adquisiciones militares realizadas, precisamente, por
Santiago.
IPS preguntó al Ministerio de Defensa por qué se mantiene bajo
secreto militar la lista de bienes y servicios militares, a lo que
se respondió que "no necesariamente todas las adquisiciones serán
secretas". Pero lo cierto es que en la página en Internet del SNIP
todas las operaciones comerciales de las Fuerzas Armadas están bajo
secreto de Estado.
La ley de contrataciones y adquisiciones obliga a las instituciones
del Estado sin excepción a consultar a la Contraloría General de la
República antes de la realización de una compra, pero en esta
ocasión el Ministerio de Defensa no lo hizo.
"Le hemos dicho al Ministerio de Defensa que las compras de armas
son potencialmente peligrosas y que por eso nos informe de todos y
cada uno de los procesos", dijeron a IPS fuentes de la Contraloría.
"La historia reciente nos demuestra que, mientras más secretismo y
menos transparencia existe en la adquisición de armas, habrán
condiciones para los actos de corrupción", añadieron.
La Contraloría actúa cuando encuentra algún indicio de irregularidad
autorizando a su procurador a formular una denuncia ante la Fiscalía
de la Nación. Pero esta vez se informará a la Comisión de Defensa
del Congreso legislativo, aseguraron.
El Ministerio de Defensa informó a IPS que, si bien no todas las
compras militares serán secretas, tampoco estaba en condiciones de
indicar qué compras están o no bajo reserva.
A pesar del bloqueo informativo, IPS pudo saber por fuentes del
ejército que la prioridad de la institución es reemplazar los
tanques rusos T-55 adquiridos en los años 70, por los T-72M1, que
eventualmente serían vendidos por Rusia o Polonia. Con ambas
naciones, Perú ha suscrito convenios de cooperación en el ámbito de
la defensa en 2005 y 2008, respectivamente.
Incluso antes de recibir la aprobación del proyecto de compra de
misiles antitanque por parte del SNIP, el ejército envió misiones
técnicas a Israel, Alemania y a Rusia, después de haber conseguido
que el Ministerio de Defensa declarara la operación bajo secreto de
Estado. Esto llamó la atención de la Contraloría, que demandó
información de inmediato.
"La recuperación de la operatividad de las Fuerzas Armadas para
garantizar nuestra defensa es muy importante, pero por eso mismo es
preciso que haya transparencia en cada paso del proceso de
adquisición", dijeron las fuentes de la Contraloría.
Portavoces del Consejo Superior de Contrataciones y Adquisiciones
del Estado ratificaron a IPS que, si las compras de equipos de
combate se hacen bajo el régimen del secreto militar, es
imprescindible la opinión previa de la Contraloría.
"Hemos informado al Ministerio de Defensa que las compras secretas
de material de guerra son excepciones a la norma y deben estar
rigurosamente justificadas. Y también hemos indicado qué reglas se
deben cumplir antes de declarar una adquisición bajo reserva del
Estado", dijeron.
Durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) no se resolvió
hacer secretas la adquisición de cuatro fragatas italianas Lupo por
60 millones de dólares y la reparación de 13 helicópteros rusos
Mi-17 por 18,6 millones.
"Resulta paradójico que cuando ejercí como ministro de Defensa
habiendo sido general del ejército en retiro, las compras militares
fueron transparentes. Y ahora que el ministro de Defensa es un
civil, las adquisiciones de armamento son secretas", dijo a IPS el
ex ministro de Defensa del gobierno de Toledo, el general retirado
Roberto Chiabra León.
"Teniendo en cuenta la experiencia del gobierno de Fujimori, es un
peligro declarar secretas las compras militares. Lo que sí es un
secreto de Estado es cómo se van a emplear las armas y no el proceso
de compra en sí".