Grupos armados prohíben hacer campaña en los barrios marginales.
Por Eleonora Gosman - Clarín
La democracia en Río de Janeiro entró en zona de riesgo. En pleno proceso
electoral para elegir concejales e intendente, los poderes paralelos del
narcotráfico y las milicias parapoliciales prohíben hacer campaña a aquellos
candidatos que no sean sus preferidos, en los barrios cariocas marginales donde
ellos mandan y donde vive al menos un cuarto de los votantes. Marcelo Crivella,
senador nacional a quien las encuestas dan como virtual ganador de la alcaldía,
sufrió en carne propia las hostilidades de estas bandas.
El sábado último, caminaba junto a un nutrido grupo de periodistas de los
grandes medios de Brasil por la avenida principal de Vila Cruzeiro, una de las
favelas más peligrosas. De pronto, y sin que mediara aviso, fue interceptado por
hombres encapuchados que descendieron de varios automóviles con fusiles y
ametralladoras. Miembros de la banda "Amigo de los Amigos" lo cercaron y a los
empujones lo obligaron a salir del área. En tanto, la prensa era rodeada por
secuaces que forzaron a fotógrafos y camarógrafos a borrar las imágenes tomadas.
El senador Crivella quedó en estado de shock. No es un personaje secundario de
la vida política brasileña: sobrino del obispo Edir Macedo, cuenta con el poder
de la Iglesia Universal del Reino de Dios. Sólo que en este caso, la fortaleza
económica y la enorme grey de esa corriente cristiana no le sirvieron de
blindaje. En base a la presunta inmunidad que le otorga la estructura
eclesiástica de la Universal, el candidato creyó que podía ingresar en el
Complejo del Alemán (donde se encuentra Vila Cruzeiro) sin pedir permiso al
"gobierno" local. "No quise negociar con ellos", sostuvo Crivella, para añadir:
"Si los tipos me quieren dar un tiro, aquí estoy. Pero no voy a transar con
ellos. Esta es la ciudad donde vivo y donde nací. Sería el fin del mundo tener
que pedir autorización".
Tal vez, los narcos fueron demasiado lejos. Ayer, el gobernador del estado de
Río, Sergio Cabral, no pudo refrenar la indignación. En una nota oficial dio a
entender que usará los instrumentos necesarios para garantizar la libertad de
los candidatos a hacer campaña en toda la capital. "El poder del Estado tiene
que ser una referencia para las comunidades. El combate al delito en Río tiene
que ser incesante y firme para garantizar el proceso democrático y la libre
circulación de toda la población", subrayó. En su comunicado, Cabral consideró
que hay "un estado de excepción de facto" desde que no se respeta el derecho
"sagrado" de ir y venir de candidatos y de la prensa.
Si bien este el episodio vivido por Crivella es el más resonante, dista de ser
el único. Dominados hace décadas por el narcotráfico y ahora por las milicias
parapoliciales, estas elecciones municipales (que se realizarán en octubre en
todo el país) demuestran cómo los morros y barrios marginales se transformaron
en "cotos de caza" de los grupos ilegales. Días atrás, una candidata a concejal
del PT, Ingrid Gerolimich, pidió a la justicia que le provea una dotación de
policías militares para acompañarla en su campaña en la célebre Rocinha. La
joven de 24 años sabía bien en qué medio se movía porque trabajó durante años
como asistente social en la comunidad Vila do Joao, del Complejo de la Maré.
Desde su lugar laboral, tenía entrada libre en cualquier favela. Pero bastó ser
candidata para que en la Rocinha le avisaran que tenía prohibido el paso. En el
Tribunal Regional Electoral se acumulan las denuncias de coacción mediante uso
de la violencia por parte de traficantes y parapoliciales. Y si bien es un
delito estipulado en el Código Electoral, que fija una pena de hasta 4 años de
prisión para el culpable, la ley tiene una fuerza limitada. Todo tiene una raíz
política. Los narcos pretenden que en las favelas se elijan los legisladores
designados por ellos. Un volante distribuido por los "soldados" de los
escuadrones ilegales avisa: "Nadie debe trabajar para candidatos de afuera ni
recibir propaganda, ni tampoco asistir a actos que no sean permitidos".