Por Mario Hubert Garrido -
Prensa Latina
De acuerdo con acusaciones de Morales, las pruebas fueron presentadas
a Shannon, a cargo de los Asuntos del Hemisferio Occidental, con la idea
de reencauzar las relaciones diplomáticas, pero con respeto a la
soberanía nacional.
El funcionario estadounidense fue recibido en la madrugada de este
miércoles en Palacio Quemado por el mandatario boliviano.
Una hora después, Shannon alegó en conferencia de prensa que la única
conspiración que pretendía el gobierno del presidente George W. Bush era
contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social, una frase que
evidentemente tomó prestada al gobernante de origen aymara, aunque no lo
dijo.
Asimismo adelantó que ambas partes valoraron futuros procesos de
negociación en cooperación económica, lucha contra el narcotráfico,
comercio y temas judiciales.
Sin embargo, esquivó interpelaciones de la prensa sobre las
contundentes acusaciones de maniobras subversivas de Washington, en las
cuales ha estado involucrado su representante en La Paz, Philip Goldberg.
A ello se refirió entre líneas, el canciller boliviano, David
Choquehuanca, cuando minutos más tarde afirmó ante los medios de
comunicación que su país quería vínculos bilaterales más transparentes.
El ministro de Relaciones Exteriores y Cultos insistió también en
regulaciones migratorias y en la necesidad de ahondar en el verdadero
intercambio cultural e intelectual.
"No estamos en contra de que vengan estudiantes y delegaciones de
Estados Unidos para intercambiar experiencias. A Bolivia le interesa el
intercambio cultural con Estados Unidos", afirmó.
Choquehuanca aclaró que esos lazos deben desarrollarse bajo estricta
claridad.
En julio de 2007, el titular denunció a la administración Bush por
violar principios elementales de la política exterior al utilizar a un
becario del norteño país para espiar la colaboración que presta Cuba y
Venezuela a la nación andina.
En aquella ocasión, el estudiante John Alexander van Schaick, de la
agencia "Fulbright", reconoció que para ello fue instruido por Vicent
Cooper, oficial de seguridad de la embajada estadounidense en La Paz.
El canciller explicó que también se abogó por la necesidad de
transparentar los fondos destinados a la nación andina por la Agencia de
Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), acusada de realizar
actividades subversivas.
Al parecer, oídos sordos mostró Shannon a evidencias presentadas
sobre este particular en agosto pasado por el ministro de la
presidencia, Juan Ramón Quintana.
Según el virtual primer ministro, hasta esa fecha 89 de 134 millones
de dólares provenientes de la cooperación de Estados Unidos, financiaron
a sectores opositores.
En ese entonces la respuesta de USAID fue el silencio cómplice y
luego la exposición de argumentos que nadie creyó, según encuestas.
La Paz mantiene objeciones a la labor diplomática del embajador
Goldberg y a los principios de la cooperación que canaliza a través de
USAID.
Integrantes de esa entidad fueron expulsados recientemente de la zona
cocalera del Chapare, en el central departamento de Cochabamba.
Además de entrevistarse con Morales, Shannon pretende desplazarse a
esa región, aunque el diputado del gobernante Movimiento Al Socialismo
(MAS) y dirigente de los cocaleros, Asterio Romero, indicó que antes
tiene que pedir permiso al ejecutivo.
Los planes contra Bolivia, de acuerdo con las autoridades locales,
también incluyen acciones para frustrar el desarrollo del juicio de
responsabilidades contra el ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada,
acusado aquí por genocidio.
El ex gobernante es responsable de la muerte de 68 personas y 400
heridos durante una represión policial en octubre de 2003.
El pasado 9 de junio, vecinos de la ciudad de El Alto marcharon
frente a la embajada estadounidense en La Paz en protesta por la
concesión de asilo político en el norteño país al ex ministro de defensa
Carlos Sánchez Berzaín, también involucrado en esa masacre.
La víspera, en un acto popular en la sureña provincia de Colquechaca
(Potosí), Morales aseveró que esas verdades serían expuestas para
denunciar la campaña que se hace desde Washington contra su gestión de
gobierno.
El mandatario dijo también que la oposición utiliza el dinero que
Washington entrega a través de la USAID para buscar el apoyo ciudadano
por la revocación de su mandato en el referendo del próximo 10 de
agosto.