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Imagen de una marcha para exigir la puesta en libertad de los secuestrados |
Variados y opuestos sentimientos se expresaron en las
multitudinarias movilizaciones por la liberación de los rehenes en
manos de las FARC que cubrieron las calles de miles de ciudades de
Colombia y del exterior el domingo 20 de julio, día en que se conmemora la
independencia de este territorio de España.
Por Helda Martínez (*) -IPS
La fecha patria inspiró una de las incontables
pancartas que portaron los manifestantes. Ubicada en la central Casa
del Florero, donde el 20 de julio de 1810 se originó el movimiento
que desencadenaría en la liberación de la corona española, el cartel
señalaba: "sin libertad total no hay independencia".
También aludía a la iniciativa de la movilización lanzada el 2 de
este mes por el sargento de la policía Julio César Buitrago, uno de
los 11 uniformados rescatados junto a la ex candidata presidencial
Ingrid Betancourt y tres estadounidenses por el ejército en la
llamada Operación Jaque.
Buitrago narró esa misma noche ante las cámaras de televisión la
sensación de solidaridad que representa para los retenidos la
movilización de conciudadanos, en general y tradicionalmente
indiferentes a la situación del país.
En particular, el policía hizo referencia a la marcha realizada el 4
de febrero, cuando millones de personas pidieron por la liberación
de todos los secuestrados en manos de las guerrillas izquierdistas
de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
A esa movilización le siguió otra el 6 de marzo, convocada esta vez
en protesta por la violencia generada por todos los grupos
participantes en el conflicto interno armado de Colombia, incluidos
la insurgencia, los paramilitares ultraderechistas y los crímenes
perpetrados por las fuerzas de seguridad del Estado.
También esta marcha de marzo logró una multitudinaria participación,
pese a la polarización existente y atizada en esa ocasión por los
señalamientos del asesor presidencial, José Obdulio Gaviria, en
contra de los organizadores.
Este domingo de nuevo los colombianos se expresaron en las calles de
las principales capitales del mundo, en atención al llamado del
sargento Buitrago.
"La mayoría lo hicieron por convicción. Porque hay un sentimiento
claro y público en contra de la retención de personas", dijo a IPS
Enrique Daza, director de la no gubernamental Federación de
Trabajadores (Fedetrabajo).
Pero se reconoce el oportunismo buscado por sectores políticos, en
especial por quienes buscan una nueva reforma de la Constitución
colombiana para permitir la segunda reelección consecutiva del
derechista presidente Álvaro Uribe. "Es claro que el gobierno busca
provecho", puntualizó Daza.
Por las calles de 1.052 municipios colombianos también caminaron
quienes pedían firmas para la iniciativa reeleccionista lanzada por
el dirigente oficialista Luis Guillermo Giraldo.
"Fue un acto inoportuno, por cuanto el motivo que nos convoca es
otro", se quejó ante IPS la psicóloga Dary Lucía Nieto, de la
organización no gubernamental País Libre, entidad convocante en
apoyo a la iniciativa de Buitrago.
Un ejemplo de la confusión fue observado por IPS en el centro
financiero de Bogotá, sobre la avenida Chile. "Hay gente que dice
‘firmo por la libertad de los secuestrados’, mientras otros
contestan que ‘a Uribe hay que apoyarlo’", comentó Esperanza, de 23
años, una de las personas contratadas para recoger apoyos para la
reforma constitucional.
Esperanza cobró por los primeros 15 días el equivalente en pesos
colombianos a los 157 dólares, que es el salario mínimo legal por
ese lapso. Pero este domingo obtuvo una bonificación adicional de 14
centavos de dólar por firma.
Aún así, Nieto considera que la masiva participación en las marchas
refleja que por primera vez los colombianos empiezan a interesarse
por el cumplimiento de un derecho fundamental, la libertad,
cuestionable cualquiera sea quien la coarte.
Según País Libre, entre 1996 y 2008 en Colombia fueron secuestradas
23.854 personas, por motivos políticos o económicos. Se calcula que
actualmente hay cerca de 3000 personas secuestradas, incluidos
menores.
Casi todas las personas que marchan llevan camisetas blancas con
letreros contra las FARC y el secuestro. Pero el abogado Julio
Vergara viste una distinta a todas.
"Marcho contra el secuestro, la desaparición, el reclutamiento
ilícito de niños y niñas, el uso de minas antipersonal, el
desplazamiento forzado y cualquier forma de violencia", dice el
letrero. Para Vergara, de la no gubernamental Fundación Restrepo
Barco, "las cifras sobre reclutamiento de menores son imprecisas.
Por ejemplo las (paramilitares) Autodefensas (Unidas de Colombia)
han ocultado la cantidad de niños que tenían reclutados y no sabemos
cuántos tienen las FARC y el ELN (Ejército de Liberación Nacional,
la segunda guerrilla izquierdista en importancia del país), pero sí
sabemos que son cifras altas", señaló a IPS.
Vergara cree que unos 10.000 menores de 18 años formarían parte de
las guerrillas, de la delincuencia común y de los paramilitares que
siguen en armas tras una desmovilización parcial pactada con el
gobierno de Uribe. "Si no logramos que a estos niños los saquen del
conflicto armado, el futuro va a ser muy oscuro para este país",
anotó el jurista.
Ante la marcha de este domingo, el profesor Gustavo Moncayo, padre
del cabo del ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado por las FARC
hace más de 10 años y medio cuando tenía 19 años, indicó a IPS que
"lo que se necesita es un acuerdo humanitario, no estos actos
politiqueros en medio de la política guerrerista del presidente, y
con tantos shows en que nos utilizan para seguir engañando al
mundo".
El escepticismo del profesor se acrecienta por el uso indebido del
emblema de la Cruz Roja Internacional en la Operación Jaque, por lo
cual Uribe ofreció disculpas públicas, pero que dejará huellas en
posibles futuras intervenciones de ese organismo humanitario
neutral.
Moncayo fue como espectador pasivo a uno de los escenarios públicos
más grandes de la capital colombiana, el parque Simón Bolívar, donde
desde las primeras horas de este domingo los bogotanos buscaron un
buen lugar para un espectáculo musical con participación de
destacados cantantes nacionales.
"Este aspecto si lo considero positivo, porque somos un país
musical, tropical, y el mensaje central y la sensibilización que
buscamos puede estar acompañado de las notas musicales", dijo Nieto.
Expresiones artísticas que también fueron muy variadas. La
sensibilidad de las canciones del español y recién nacionalizado
colombiano Miguel Bosé, desde la explanada de Trocadero en París y
en presencia de Betancourt, contrastaron con artistas no menos
famosos, pero ajenos a la situación interna del país.
La reconocida internacionalmente Shakira olvidó una palabra del
Himno Nacional que cantó a capella desde la selvática ciudad de
Leticia, capital de Amazonas, superando el impasse de manera rápida
tras la inquieta mirada del presidente Uribe y de su esposa, Lina
Moreno.
En el desfile amazónico no faltaron tampoco los indígenas que
entregaron a Uribe sus objetos de mando, a pesar de las constantes
denuncias que se hacen por abandono a los aborígenes de todo el
país.
En Leticia estuvieron también los presidentes Luiz Inácio Lula da
Silva, de Brasil, y Alan García, de Perú, que acompañaron a Uribe
vestido con camisa azul, contrario al blanco convocado.
Los medios de comunicación electrónicos hicieron informes
simultáneos desde las distintas ciudades en el mundo, con énfasis en
París ante la presencia de Betancourt y en Miami, donde se encuentra
uno de los liberados unilateralmente por las FARC a comienzos de
año, el ex senador Luis Eladio Pérez.
Se registraron imágenes desde Londres, Buenos Aires, La Paz,
Washington, Caracas, Sydney y muchas otras.
Transmisiones que opacaron la instalación del bicameral Congreso
legislativo de Colombia, que inició su periodo de sesiones
ordinarias con motivo de la conmemoración de independencia nacional,
y a la que llegó el presidente Uribe a media tarde, procedente de
Leticia.
El presidente dio comienzo a la agenda legislativa en la que priman
sus propuestas y que serán estudiadas bajo la dirección del
oficialista, Hernán Andrade.
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(*) Aportes de Constanza Vieira.