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Uribe y Chávez : antes, escalada de acusaciones y enfrentamiento
mediático, ahora, abrazo de "hermanos". |
Faltaban unos días para que Álvaro Uribe aterrizara en Colombia, y Chávez ya
anunciaba que lo recibiría como “un hermano” y que buscarían el
relanzamiento de las relaciones entre ambas naciones.
Por Luis Arce Borja -
El Diario Internacional
Venezuela no sólo busca la paz en la región
sino que además es un factor de integración de nuestros pueblos y esta
reunión lleva toda esa intencionalidad de reacercamiento, de relanzamiento,
de cooperación, de paz y de integración de América Latina", declaró Chávez.
El 11 de este mes se concreto el enclave y Hugo Chávez Frías, recibió con
honores al presidente colombiano. Esta reunión se efectúo después de ocho
meses de crisis diplomática y de gruesos insultos entre ambos mandatarios.
Según Chávez, las conclusiones mas importantes de este encuentro, se
refiere a la “integración de nuestros pueblos”, a la reactivación de las
relaciones comerciales y la plasmación de una unidad para luchar contra el
narcotráfico. Cuatro días antes de esta reunión, Chávez ofreció al embajador
de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, su interés en cooperar con
Washington para luchar contra el narcotráfico. Desde hace varias décadas los
Estados Unidos utilizan la lucha contra el narcotráfico como pretexto para
intervenir militarmente en los planes contrainsurgentes de los estados
latinoamericanos.
El tema central del encuentro Chávez-Uribe, fue el tema respecto a las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y la paz que el
imperialismo ha planeado en Colombia. En este terreno Chávez reafirmó su
participación en el “proceso de paz en el país vecino”, y además se
comprometió visitar Ecuador para ser el mensajero de una reconciliación
entre Uribe y el presidente ecuatoriano. La “paz” en Colombia y llevar a una
capitulación a las FARC ha cobrado impulso a partir del 2 de junio pasado
cuando Ingrid Betancourt fue liberada junto a 11 oficiales y suboficiales
del ejército colombiano, y tres agentes de la CIA americana. Este
cinematográfico “rescate” dio grandes beneficios políticos a Uribe, y fue un
respiro a su régimen hundido en una crisis sin precedentes en la historia
política de de este país. Fue tanta la ganancia de Uribe que inmediatamente
anuncio su reelección presidencial.
¿Qué argumento diplomático puede justificar que Uribe haya sido un
invitado de honor del presidente venezolano?. ¿Cuáles han sido los motivos
para que Chávez cambie tan radicalmente su opinión respecto al presidente
colombiano?. Hace algunos meses atrás (enero) Chávez denuncio que Colombia
se había convertido en el "portaaviones" desde donde Washington preparaba
una agresión contra Venezuela y su Gobierno, y acusó a Uribe de ser “un peón
de Washington". Dijo también que el presidente colombiano era un "cobarde,
mentiroso, cizañero y maniobrero" y que no merece ser presidente de nada,
menos de un país".
Posteriormente, Chávez volvió a la carga para señalar que mientras Uribe
sea el presidente de Colombia, no tendría “ninguna relación con él o con
Colombia”. En marzo (2008), Nicolás Maduro canciller de Venezuela, califico
a Uribe de “cachorro del imperio, denunciando al mismo tiempo que el “plan
Colombia antidrogas”, con apoyo financiero y logístico de Estados Unidos, ha
convertido al país vecino en una base para la agresión y la guerra en
Sudamérica. Colombia se ha convertido en "una base para organizar la
agresión, la guerra y la violencia en toda la región", denuncio el alto
miembro del gobierno de Venezuela. El mismo mes de marzo, Chávez afinó la
puntería contra Uribe, y lo sindicó de ser un mentiroso y mafioso. Uribe por
su parte, respondiendo a Chávez lo calificó de “legitimador del terrorismo”,
y que era un “incendiario” del continente y que fomentaba un proyecto
expansionista. Lo acuso de ser un apologista “político del terrorismo” y que
pretendía montar un gobierno de las FARC en Colombia.
¿ Integración en beneficio de
quién ?
La pletórica reconciliación entre ambos presidentes es insuficiente para
encubrir la trayectoria política de Álvaro Uribe. El es representante de un
gobierno sometido a los planes del imperialismo norteamericano. Es un
fanático admirador del Partido Republicano norteamericano y del Presidente
Bush. Nadie puede creer que impulsar relaciones diplomáticas con este
régimen sátrapa de los Estados Unidos es de utilidad para los pueblos
latinoamericanos. Esta integración de esencia pro imperialista, es contraria
a los intereses de los pueblos de Colombia y Venezuela. Se equivocan o
mienten quienes dicen que la visita de Uribe a Venezuela sirve a la
“integración” y la paz en Latinoamericana.
En la etapa actual cualquier planteamiento de “integración” con el
gobierno de Colombia no es otra cosa que avalar un régimen represivo,
criminal, mafioso y que sobrevive con el apoyo directo de la administración
norteamericana y el narcotráfico internacional. El simple hecho de abrazarse
con el “hermano” Uribe constituye una oposición opuesta a una elemental
lucha antiimperialista en el continente americano y otras partes del mundo.
Una conducta política medianamente democrática y antiimperialista, no se
asocia a los gobiernos sometidos a los imperios, sino mas bien busca que
aislarlos, y debilitarlos a nivel internacional en tanto ello favorezca la
lucha de liberación nacional de los pueblos. Una diplomacia ética,
nacionalista y de principios, no sirve para favorecer a los enemigos de la
nación y de la libertad de millones de personas. En la grave coyuntura
mundial, cuando decenas de pueblos son brutalmente sometidos a través de
sangrientas guerras imperialistas, resulta una abierta complicidad buscar
cualquier tipo de “integración” con gobiernos títeres de los imperios
El Estado colombiano es actualmente una base controlada por la CIA y por
el Pentano de los Estados Unidos. Este país junto con México y Perú
constituyen cabeceras de playa de la estrategia de los Estados Unidos en
America Latina. Álvaro Uribe, es sin duda el presidente más ilegitimo de la
historia política de Colombia. Como lo han denunciado diversos medios y
personalidades de ese país, su campaña electoral fue financiada con el
dinero del narcotráfico internacional y la CIA americana. Uribe ha sido
sindicado de estar involucrado con las organizaciones paramilitares las
mismas que han cometido cientos de secuestros y asesinatos.
Ahora mismo acaba de violar la constitución de este país para someter las
leyes a sus ambiciones reeleccionistas. El Parlamento colombiano, como
ningún otro en America Latina, está integrado por representantes de
paramilitares y narcotraficantes. Según testimonio de Andrés López, ex
integrante del cártel del Norte del Valle (Colombia), “los narcotraficantes
colombianos lograron someter al Estado para mantener el poder en su país.
Las autodefensas encontraron a su mejor aliado en el presidente con más
aceptación y popularidad. El presidente Uribe conocía a los comandantes de
las autodefensas desde la época en que fue gobernador de Antioquía”, y a
pesar de que hoy todos los comandantes paramilitares contaban con pedidos de
extradición por narcotráfico, entraron en un proceso de paz que los ha
exonerado de ser entregados a Estados Unidos”. (El Universal de México,
abril 2008).
Los pueblos tienen intereses históricos comunes, y ello nada tienen que
ver ni con los gobiernos ilegítimos, criminales y corruptos ni con los
estados opresores. Cualquier concesión que se haga con un gobierno
controlado y sostenido por los Estados Unidos, es favorecer abiertamente los
planes de agresión y dominación de este imperio. En America Latina la
situación de agresión de los EE.UU. es más vigente que nunca. En este
objetivo el Comando Sur de Estados Unidos ha intensificado el entrenamiento
de los ejércitos de Latinoamérica, para “futuros combates contra el
terrorismo” y la defensa de la “Seguridad Nacional”.
Las trasferencias de equipos bélicos de Estados Unidos hacia los países
pobres de este continente se han incrementado vertiginosamente en los
últimos años, y su crecimiento solo se compara al aumento del hambre y la
miseria de millones de personas. Desde el año 2001, cuerpos especializados
de los ejércitos de Colombia, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y
Perú, han sido entrenados por militares americanos en tácticas
antiterroristas dirigidas a la defensa de la “estabilidad del Estado
democrático”. A pesar que en America Latina la mayor parte de los
movimientos subversivos han sido derrotados, el ejército americano continúa
instalando bases militares en diversos países latinoamericanos.
¿ De qué paz se habla en
Colombia ?
La paz en Colombia fue uno de los temas centrales de la reunión
Chávez-Uribe, y sin dudas fue lo que mas interés causó en la administración
americana. Diálogos y acuerdos de paz entre la guerrilla y el Estado, fue la
esencia de la estrategia contrarrevolucionaria que se aplicó para llevar a
la derrota a los grupos armados en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y
posteriormente Perú. Es esta misma estrategia que ahora Uribe y los
americanos pretenden poner en práctica en Colombia y llevar a la derrota
estratégica a las FARC.
Esta paz ha sido diseñada para servir en exclusivo a los grupos de poder
y la dominación de los Estados Unidos. Eso significa hacer capitular a los
grupos guerrilleros, someterlos, hacerlos renegar de su pasado
revolucionario, y que sirvan incondicionalmente al Estado y al sistema
político pro imperialista. Parte de este plan de paz, es hacer de los jefes
guerrilleros parlamentarios corrompidos y mafiosos aliados de los
gobernantes de turno. No hay ninguna prueba que muestre que este tipo de paz
haya servido en beneficio de las clases populares. Al contrario esta paz
regentada por criminales de guerra y gobernantes corrompidos, ha
profundizado la violencia cotidiana contra el pueblo. En esta “paz” de
bribones el hambre, la pobreza y la desigualdad social crecen sin cesar, y
la violencia del Estado se impone brutalmente para detener las luchas
populares.
En Colombia o en cualquier otro país latinoamericano, la paz del
imperialismo, nada tiene que ver con la paz de los pobres. Por su carácter
de clase son conceptos irreconciliables. No hay ninguna duda que una
capitulación negociada de la lucha armada en Colombia solo será de utilidad
para los grupos de poder de este país y para los planes hegemónicos del
imperialismo americano en America Latina. Perú es un ejemplo reciente de los
efectos desastrosos de la negociación de la lucha armada. En 1993 los más
altos dirigentes de la guerrilla maoísta, incluido Gonzalo, desde la prisión
negociaron la lucha armada y pusieron fin un movimiento subversivo que en
casi dos décadas se desarrolló en casi todo el país y que había amenazado
militarmente al Estado y los intereses imperialistas en Perú.
La capitulación y traición de este proceso armado ha traído consigo dos
problemas fundamentales: En primer lugar, la derrota vía capitulación, es el
factor principal de un retroceso estratégico en la lucha por el poder, y una
desmoralización general en el espíritu de lucha en las clases populares. En
segundo lugar, a partir de esta derrota, se han reactivado los planes
políticos y militares de los grupos de poder. Las fuerzas armadas del Estado
y las elites políticas han retomado con nuevos brillos sus acciones para
oprimir y reprimir al pueblo.
En la actual coyuntura política de total dominación y agresión
imperialista, estar en contra de la lucha armada es infundir en el pueblo una
conciencia de capitulación histórica, y hacer de los pobres esclavos
miserables del sistema capitalista mundial. Esto es semejante al espíritu
conciliador de vasallo feliz que curas y grandes propietarios de tierras del
siglo XVII introducían en los pueblos esclavizados para que no luchen contra
el brutal conquistar español.
Una lucha de liberación no es un problema de carácter ético o moral como
antiguamente lo planteaban eclesiásticos y filósofos de las clases ricas. Es
ante que nada un problema político, económico, social y se resuelve por la
vía militar. Es sobre todo una lucha de clases, cuyos intereses
irreconciliables, no se dirimen en la tabla de negociaciones y menos en una
falsa paz entre ricos y pobres. Al margen del poder del Estado “todo es
ilusión” como decía Mao Tse-tung.
Si alguien piensa aun que el camino electoral puede conducir a la
liberación de los oprimidos, o es un mentiroso o simplemente es un entupido
que no ha comprendido el rol reaccionario y contrarrevolucionarios de
cualquiera de los procesos electorales organizados por los gobiernos pro
imperialistas en los países pobres. No hay un solo caso en la historia de la
humanidad en que una clase oprimida se haya liberado pacíficamente de sus
opresores. En 1789 la misma burguesía se vio precisada a cortar las cabezas
de reyes, reinas, príncipes y curas para liquidar el sistema feudal. No hay
que ser ingenuos ni creer que el imperio norteamericana, y los grupos de
poder locales van a dejar pacíficamente el poder y abandonar sus “derechos”
para explotar y enriquecerse a costa del hambre y la miseria de millones de
personas.
Cuando Chávez dice que hoy la lucha armada no tiene vigencia, él no
inventa nada y solo repite lo que hace 30 años atrás han difundido los
ideólogos del imperialismo y del oportunismo internacional como parte de la
estrategia para aislar y derrotar a los grupos subversivos. En un manual
antisubversivo diseñado en la década del 60 por militares Americanos se
especifica que un factor fundamental en la guerra contrarrevolucionaria es
aislar a la subversión antes de golpearla hasta su destrucción total. Y un
camino seguro para lograr este aislamiento es, aunque parezca contrario,
atraer a la guerrilla a la mesa de negociación de paz. En ese terreno dice
el manual, el Estado y el gobierno, mostraran su superioridad moral y sus
esfuerzos para buscar la paz en el país.
Aislar a las FARC y conducirlas a la capitulación o la liquidación por
vía militar es un objetivo estratégico del Estado colombiano y del ejército
norteamericano. Una herramienta eficaz para lograr este propósito
contrarrevolucionario es el diálogos de paz y su ingrediente propagandístico
sobre la liberación los rehenes en poder de la guerrilla colombiana. Esta
campaña, que hace parte de la estrategia de desinformación, no dice una sola
palabra sobre los miles de rehenes (prisioneros de guerra) que se encuentran
actualmente en las cárceles de este país.
Chávez, así como todos aquellos “antiimperialistas” que ahora se abrazan
con Uribe están cumpliendo un nefasto papel, cuyo alcance
ideológico-político afecta no solo a la revolución colombiana, sino a todas
las fuerzas antiimperialistas de America Latina y del mundo entero, incluido
Irak, Palestina y otros pueblos que son violentamente agredidos por las
tropas americanas.