La industria biotecnológica de Cuba
aspira a lanzar a corto o mediano plazo al mercado internacional,
incluido Estados Unidos, una vacuna para el tratamiento de cáncer al
pulmón, causante de la muerte de más de un millón de personas
anualmente en el mundo.
Por
Patricia Grogg - IPS
La comercialización en América Latina de CimaVax
EGF, un fármaco capaz de prolongar la calidad de vida de los
pacientes aquejados de esa enfermedad, comenzará posiblemente por
Perú, donde en agosto próximo se dará inicio a ensayos clínicos con
vista a registrar el producto en ese país.
La vacuna, desarrollada por el Centro de Inmunología Molecular (CIM)
en colaboración con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología
(CIGB), recibió el 12 de este mes el registro sanitario que otorga
la Autoridad Regulatoria Cubana (CECMED), que permite su utilización
en la red hospitalaria de esta isla caribeña.
Los servicios médicos, aún los más sofisticados, se ofrecen
gratuitamente a toda la población cubana de 11,2 millones personas.
Pero este país se abrió al turismo de salud en la década del 90, de
modo que pacientes extranjeros que llegan por esa modalidad podrían
beneficiarse del tratamiento con esta sustancia.
Científicos del CIM dijeron el martes a periodistas que la
experiencia clínica en más de 400 personas con cáncer del pulmón
avanzado demostró que CimaVax EGF no causa efectos secundarios
severos, provoca una respuesta inmune y aumentó la sobrevivencia de
una parte de los pacientes, con mejoría en su calidad de vida.
Con el nuevo fármaco se han culminado siete ensayos clínicos, tanto
en Cuba como en Canadá y Gran Bretaña, y se encuentran en curso
otros tres, dos en Cuba y otro en Malasia. Gisela González,
especialista del CIM, indicó que este año también deben comenzar
ensayos clínicos en China.
La vacuna está compuesta por la proteína Factor de Crecimiento
Epidérmico (EGF), unida a otra que facilita la respuesta inmune
contra dicho EGF. Al unirse a su receptor en la membrana de las
células, la proteína EGF inicia los mecanismos de proliferación
celular, que se encuentran incrementados en el caso de los tumores.
"Producto de la vacunación, el organismo produce anticuerpos que
reconocen y se unen específicamente al EGF, impidiendo que dicha
proteína se una a su vez a su receptor y, por lo tanto, que se
inicie la proliferación celular.
El efecto es una disminución del crecimiento de los tumores en
dependencia de la respuesta de cada paciente", se explicó en una
nota entregada a la prensa. González, gerente del proyecto de
desarrollo del producto, iniciado en 1992, aseguró que se trata de
la primera vacuna para el cáncer de pulmón inscrita en el mundo.
CimaVax EGF se encuentra ya patentado en Cuba, Canadá, Estados
Unidos, Japón y Sudáfrica, entre otros países.
La científica explicó que la comercialización en el exterior de esta
vacuna corresponde a diferentes compañías extranjeras, previo
acuerdos con Cuba. La firma malasia Bioven se encargaría del mercado
de ese país y el sudeste asiático, en tanto la canadiense YM
BioSciencies, podría distribuirlo en América del Norte y Europa.
Pero el producto continuaría produciéndose en laboratorios cubanos,
aseguró González, quien también aclaró que las ventas externas
dependen del resultado de los ensayos clínicos y la obtención del
registro del fármaco en cada país interesado.
Una autorización especial concedida por el Departamento del Tesoro
de Estados Unidos permite la distribución de la vacuna en ese país,
pero YM BioSciences debería terminar las pruebas médicas que
quedaron inconclusas tras la quiebra de la empresa estadounidense
CancerVac que obtuvo ese permiso en 2004.
Los científicos del CIM esperan que el registro logrado en Cuba
sirva de acicate para realizar esos ensayos clínicos, cuyo costo se
calcula en 20 millones de dólares.
El embargo estadounidense, que Cuba llama bloqueo porque afecta a
terceros países, prohíbe desde comienzos de los años 60 las
transacciones comerciales entre Washington y La Habana, aunque una
ley de 2000 autorizó la venta en efectivo de alimentos
estadounidenses a esta nación caribeña.
El CIM y el CIGB pertenecen al llamado Polo Científico del oeste de
La Habana, que integran el Instituto Finlay de Sueros y Vacunas, el
Centro de Inmunoensayo (CIE), el Centro Nacional de Investigaciones
Científicas (CNIC) y Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEN),
entre otras instituciones.
Estas entidades principales realizan el ciclo completo que va desde
el resultado de la investigación hasta la producción y
comercialización e impacto en la salud. En total, el país cuenta con
más de 120 centros científicos que agrupan a alrededor de 30.000
trabajadores.
Inaugurado en 1994, el CIM se dedica desde entonces a fabricar
productos biofarmacéuticos destinados al tratamiento del cáncer y
otras enfermedades crónicas no transmisibles para introducirlos en
la Salud Pública de Cuba. A la vez, intenta hacer su actividad
científica y productiva económicamente sostenible y realizar aportes
importantes a la economía del país.
El gobierno definió desde comienzos de los años 80 a la
biotecnología como una de las áreas prioritarias para el desarrollo
económico y social del país. En esa medida concedió al sector un
respaldo que se mantuvo inclusive durante la crisis de los años 90,
derivada de la desintegración de la Unión Soviética, su principal
socio comercial.
Según fuentes oficiales, en 2007 se registraron 38 nuevos productos
de este sector científico de punta, que ese mismo año pasó a ser el
segundo rubro de exportaciones de bienes después del níquel.
Sólo las ventas del CIGB, desde que comenzaron en 1991 hasta la
fecha, alcanzaron más de 340 millones de dólares, dirigidas a países
de América Latina, África, Oceanía, Asia y Europa.
******