América
Latina se parapeta hoy en busca de mecanismos para enfrentar los efectos de la
polémica Directiva del Retorno que regulará la detención y expulsión de
inmigrantes ilegales en Europa.
Por Liset Salgado
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Prensa Latina
El descontento sube de tono en Latinoamérica, que se apresta a responder a
título regional a la iniciativa, considerada ya "una bofetada e insulto a la
civilización", y "aberración humana verdaderamente cuestionable".
La aprobación de la controvertida ley hace menos de una semana suscitó el
rechazo de los países del área, que como reacción inmediata demandaron a la
Unión Europea (UE) el respeto a los derechos fundamentales de los
indocumentados.
Influyentes organismos y líderes regionales han alzado sus voces contra la
norma, la cual amenaza con repatriar a miles de connacionales asentados de
forma irregular en territorio europeo.
La polémica iniciativa fija en 18 meses el período máximo de reclusión de
los ilegales y es considerada violatoria del derecho humanitario de los más de
ocho millones de indocumentados radicados actualmente en Europa.
Su aprobación por el Parlamento Europeo con 367 votos a favor, frente a 206
en contra y 109 abstenciones, dio luz verde a las deportaciones forzadas, así
como a la prohibición de reingresar a territorio de la UE por cinco años.
Expertos estiman que la aceptación y entrada en vigor, prevista para 2010,
es un mensaje negativo de poca apertura y viola principios elementales del
Derecho Internacional como la prerrogativa a la movilidad y al desarrollo.
De brutal calificó el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, la
reciente medida de la UE que expulsará a los inmigrantes "no autorizados
procedentes de los países latinoamericanos, en algunos de los cuales la
población en su mayoría es de origen europeo".
Afirmó que los emigrantes son fruto de la explotación colonial,
semicolonial y capitalista en tiempos en que "la impotencia política reina, la
ignorancia y las ilusiones tienden a generalizarse".
Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, bautizó la disposición
como "directiva del bochorno", y alertó que el petróleo de su país no iría a
parar a los países que la adopten.
Chávez indicó que si Europa decide devolver a sus naciones de origen a los
indocumentados, los países latinoamericanos también podrían decidir el retorno
de las inversiones europeas.
Bolivia se sumó a la repulsa y su presidente, Evo Morales, informó que
aprovechará la próxima Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas para
proponer una lucha internacional en contra de la directiva.
En consonancia, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, adelantó que
analizará la posibilidad de suspender los diálogos con la UE y gestionará ante
la Comunidad Andina de Naciones (CAN) un pronunciamiento conjunto al respecto.
Como presidente pro-témpore de la CAN -integrado además por Bolivia,
Colombia y Perú- Correa advirtió que podría suspender las negociaciones sobre
un acuerdo de asociación con el bloque comunitario europeo.
El mandatario sostuvo que la resolución de la UE criminaliza la migración y
recordó cómo miles de europeos llegaron a América Latina a lo largo del siglo
pasado sin que en ningún momento hubiesen sido impuestas restricciones.
Por su parte, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, demandó a los 27
respeto y tolerancia en el tratamiento de las políticas migratorias y fustigó
la ley, calificada por su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, como una ley
terrorista.
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