El régimen torturador bushiano aprieta las tuercas para defender militarmente
su vulnerabilidad estratégica en el Golfo de México y capturar los hidrocarburos
mexicanos.
Por
Alfredo Jalife-Rahme -
La Jornada, México
En el cuarto Foro Anual de Norteamérica de la Cámara de Comercio de EU sobre
Seguridad, Energía y Medio Ambiente, celebrado en Washington en estos días, y
sin el menor respeto ante el participante Manlio Fabio Beltrones, líder del PRI
en el Senado, el secretario del Pentágono, Robert Gates, anunció la probable
incorporación de México al Comando Norteamericano de Defensa Aeroespacial
(NORAD, por sus siglas en inglés), después de la aprobación de la macabra
Iniciativa Mérida.
Gates notificó a los “representantes” de EU, Canadá y México que en el 50
aniversario del NORAD, el mes pasado, México envió a un “observador” (Sierra
Vista The Herald, 16/6/08). ¿Quien habrá sido? De facto, México
pertenece al Comando Norte nuclear (NorthCom) que supervisa militarmente el
ASPAN (el TLCAN Plus foxiano o SPP, por sus siglas en inglés): el
engendro militar-energético tripartita del post 11/9, firmado en Waco,
Texas, el 23 de marzo de 2005 por Baby Bush, el premier canadiense Paul
Martin y el ingenuo y locuaz Fox Quesada, a quien hicieron quesadilla y
arrastró a México a su peor tragedia geopolítica desde Santa Anna. Si este
último cedió la mitad del territorio mexicano a EU en el siglo XIX, los panistas,
Fox y Calderón entregaron el espacio y el subsuelo mexicanos a la decadente
superpotencia unipolar, claro, con la connivencia de los neoliberales priístas
De la Madrid, Salinas y Zedillo.
Existe un traslape funcional entre NORAD y NorthCom, ya que ambos ostentan el
mismo comandante de EU –general de la Fuerza Aérea Víctor E. Renuart Jr.–,
mientras el subcomandante del NORAD es canadiense. ¿Dónde colocarán al
representante neoliberal de “México”? ¿Será un civil o un militar?
El rotativo comenta que el “NORAD, con sede en Colorado, fue formado en 1958
por EU y Canadá para monitorear el espacio y prevenir un ataque aéreo al
continente americano”. México, país pacifista y neutral, tendrá que heredar a
los múltiples enemigos en el mundo de EU, país hiperbélico, que de paso pone en
jaque a los hidrocarburos del Golfo de México, someros o “profundos”.
El regiomontano, hoy senador panista y miembro de la Comisión de Energía,
Fernando Elizondo Barragán, sucesor de Calderón en la Secretaría de Energía
foxiana, había adelantado con su incomparable omnisciencia que el Pentágono
protegía ya los hidrocarburos de Pemex en el Golfo de México. Según el
secretario de Energía de EU, Samuel Bodman III, una “parte primordial”del ASPAN,
además del privatizador conglomerado empresarial Consejo de Competitividad de
Norteamérica (NACC, por sus siglas en inglés), es el Grupo de Trabajo de Energía
de Norteamérica (NAEWG, por sus siglas en inglés) que promueve los “intereses
comunes” trilaterales, el “mercado energético”, las “interconexiones (sic)”, la
“integración regional (¡súper sic!)” y la “ayuda para alcanzar las necesidades
(sic) de los pueblos (¡súper-sic!) de Norteamérica”. ¡Cómo no! ¿Para qué,
entonces, se reúnen los tres gobiernos siempre en secreto, alejados de los
“ciudadanos” supuestamente beneficiados con la “prosperidad energética
compartida”?
Una de las preocupaciones del NAEWG versa sobre la infraestructura tripartita
(léase: construcción de refinerías, oleoductos, etcétera), donde el sector
privado tendrá una relevancia desmedida mediante el NACC (ver Bajo la Lupa,
3/6/07).
En el corto plazo, el NAEWG (otro acrónimo más para marear a ingenuos) se
abocará a la integración del gas licuado natural (a lo que la pareja Calderón-Mouriño
se adelantó con la compra estratosférica del gas peruano para beneficiar a la
pirata española Repsol) y los biocombustibles (el maligno Congreso mexicano
obedeció de inmediato votando para que los mexicanos coman motores en lugar de
maíz).
Bodman, anterior ejecutivo financiero del Grupo Fidelity, fue uno de los
participantes estelares del cuarto Foro Anual de Norteamérica de la Cámara de
Comercio de EU, co apadrinado por el canadiense Peter Lougheed y el salinista
Pedro Aspe (el de Volaris y la brutal devaluación deliberada del peso), que
contó con la relevante presencia del anterior secretario de Estado, George
Schultz, citado por John Perkins en su célebre libro confesional Un
golpeador económico, como el “cerebro” de la enajenación económica
terrorista de EU en Latinoamérica. ¡Ni mandados a hacer!
Bodman pontificó a los dos vecinos valetudinarios, desde el punto de vista
militar, de EU para destacar el papel preponderante del sector privado en la
integración energética trilateral. Se trata, a su juicio, de un “desafío
colectivo (sic)” que deberán enfrentar los tres países frente al despliegue de
la crisis energética y ambiental: “lo que suceda en este continente (¡súper
sic!) será el mayor motor para el futuro de la energía mundial”. No conforme con
el ASPAN, ¿Bodman piensa conjugar el Comando Norte con el Comando Sur para
deglutir también el agua y los hidrocarburos de Sudamérica con el fin de cerrar
el círculo “continental”?
Propuso una “inversión sostenida en todos (¡súper sic!) los recursos
energéticos –y nuestra (sic) infraestructura energética… que deben suceder en
nuestro (sic) continente compartido (¡extra sic!)”. ¡Bodman no deja nada!
Se congratuló de haber realizado un “buen progreso” mediante el NAEWG. ¿Pues
qué habrán acordado en secreto? Felicitó la “integración del mercado de
biocombustibles” de los tres países. Para que no digan que el alza de los
alimentos no fue nutrida por los tres gobiernos neoliberales y depredadores del
ASPAN (y de Aspe).
Luego de echar el ojo del águila estadunidense (por cierto, en vías de
extinción) al uranio de Canadá, que posee 20 por ciento de las reservas del
mundo, para la construcción de plantas nucleares, ensalzó a Calderón por su
reforma energética. ¡Pues sí! A Bodman se le olvidó que su presidente despreció
el Protocolo de Kyoto y mandó construir el muro de la ignominia transfronterizo
con México, ya no se diga el maltrato permanente a los “refugiados económicos”
mexicanos, que no “migrantes”, que huyen para encontrar la libertad económica de
la que carecen en su país avasallado por una plutocracia insolente y medieval,
apuntalada por EU.
******