La OEA, preocupada por la
crisis política en Bolivia, donde gobierno y varias regiones opositoras se
enfrentan por el establecimiento de estatutos autonómicos, lanzó un mensaje
conciliador durante su 38 Asamblea General en Medellín (Colombia), al tiempo que
rechazó hechos de violencia contra indígenas bolivianos.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, lamentó este lunes los
actos de violencia racial que tuvieron lugar el 24 de mayo en la ciudad
boliviana de Sucre e hizo un llamado urgente "a que se cesen todas la formas
de violencia" en ese país.
"La OEA, que está activamente involucrada en el proceso de diálogo de Bolivia,
hace un llamado urgente a que cesen todas las formas de violencia que involucran
los principios básicos de nuestra convivencia democrática", señala un
pronunciamiento de Insulza divulgado durante la 38a Asamblea General del
organismo, en la ciudad de Medellín, en el noroeste de Colombia.
En la apertura de la Asamblea General en la noche del domingo, Insulza, había
expresado su preocupación especial por lo que ocurre en Bolivia y pidió que se
respeten "los legítimos intereses de la mayoría nacional, expresada en este
gobierno, y armonizarlos con los intereses también válidos de las entidades
regionales de Bolivia".
Las expresiones de Insulza coincidieron con la aprobación el domingo de
estatutos autonómicos en referendos celebrados en las regiones bolivianas de
Beni y Pando -no reconocidos por el gobierno de Evo Morales- y que siguen en
la misma línea al abrumador triunfo de los partidarios de la autonomía en la
región de Santa Cruz el 4 de mayo.
Insulza manifestó especial preocupación por episodios de violencia que rodean a
la crisis política que enfrenta al gobierno del indígena Morales con prefectos
opositores de derecha.
Los referendos del domingo se cumplieron en medio de esporádicos choques en dos
villorrios de Pando y de Beni, entre campesinos que resistían la consulta y
vecinos que apoyan las autonomías regionales.
Insulza fue más allá y cuestionó expresiones de racismo contra indígenas en
algunas zonas de Bolivia.
"Estas acciones constituyen una clara violación a los derechos humanos" y en
particular a la declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas de la OEA, subrayó Insulza en su declaración de este lunes.
En particular esa declaración "lamenta los hechos ocurridos el día 24 de mayo
en la ciudad de Sucre", donde grupos radicalizados atacaron y vejaron a más
de una treintena de indígenas.
Los grupos radicalizados atacaron con palos, cinturones, puños y patadas a
campesinos quechuas que intentaban llegar a un estadio de Sucre para escuchar al
presidente Morales, les obligaron a arrodillarse y gritar consignas contra el
mandatario. Veintisiete personas resultaron heridas.
Insulza recordó que ya la Comisión Interamericana de Derechos Humanos "condenó
enfáticamente" las "agresiones" de "carácter racista y discriminatorio".
Una delegación de la CIDH viajará la semana próxima a Bolivia para ocuparse de
la situación de comunidades indígenas en condiciones similares a esclavitud en
el sudeste del país, y conversará con el gobierno sobre las agresiones de que
fueron víctimas campesinos indígenas en Sucre, indicaron fuentes de la entidad.
El canciller panameño, Samuel Lewis, dijo este lunes en Medellín que la
situación de Bolivia preocupa a la región e instó a "un diálogo constructivo
entre los diferentes actores" de la crisis.
Se espera que el canciller boliviano, David Choquehuanca, haga referencia a los
episodios de violencia y a las tensiones políticas en su país durante los
plenarios de la Asamblea de cancilleres de la OEA que culminará el martes en
Medellín.
Sin embargo, fuentes de la OEA que pidieron el anonimato señalaron a la AFP que
hasta el momento no está prevista ninguna declaración conjunta sobre la
situación en Bolivia durante la Asamblea General.