La dirección oficialista de la Central Obrera Boliviana (COB) suspendió en
las ciudades de La Paz y El Alto una marcha de protesta.
Econoticiasbolivia.com
Paralizado por su suicida política de
concertación con la oligarquía que lo desprecia y detesta, el presidente de
Bolivia, Evo Morales, frenó las protestas de campesinos y obreros en contra
de la envalentonada burguesía agrofinanciera, que no se da tregua en su
tarea de escindir al país en dos.Este miércoles, la dirección oficialista
de la Central Obrera Boliviana (COB) suspendió en las ciudades de La Paz y
El Alto, las dos mayores del país, una marcha de protesta que había sido
convocada desde la pasada semana para condenar la escalada subversiva de la
oligarquía y exigir que el presidente Morales cumpla con las demandas
populares de tierra, trabajo, pan y más salario.
La suspensión de las movilizaciones también alcanzó a otras ciudades como
Oruro y Potosí, donde los dirigentes laborales cuestionaron a los
sindicalistas ligados al gobierno de Evo.
Tres días antes, el domingo, el propio Morales había instruido a los
dirigentes campesinos de Chuquisaca la suspensión de un bloqueo de caminos y
un cerco sobre la ciudad de Sucre, la capital de la República, y que estaba
siendo organizada por los indígenas, dolidos por la agresión y humillación
que sufrieron decenas de campesinos a manos de los grupos fascistas que
responden al mando de una oligarquía que campea impunemente a sus anchas en
los valles y el oriente del país y conspira para frenar todas las reformas
del "indio presidente"
Ante este retroceso, las mismas fuerzas fascistas y derechistas que
impidieron el ingreso del presidente Morales y organizaron el pasado sábado
la "razzia contra los indios" (a los que desnudaron, golpearon, arrastraron
por las calles y los hicieron arrodillar y pedir perdón en la plaza
central), volvieron a la carga y convocaron en la misma ciudad de Sucre a
una huelga cívica de 24 horas para este jueves en contra de Evo.
Avanzan los separatistas
Más al norte, en los departamentos de Beni y Pando, los gobiernos
prefecturales y los derechistas comités cívicos, usaban todas sus armas para
organizar este domingo sendos referéndums autonómicos, con los que intentan
legitimar, con el voto popular, la existencia de gobiernos paralelos
similares al de Santa Cruz y en abierto desacato al de Morales.
En el norte no hay más ley que la impuesta por la oligarquía y los 100
clanes familiares que son dueños de la tierra, los negocios, los medios de
comunicación y la conciencia de muchos.
En una muestra de su poder, que ejercen con absoluta impunidad, cientos
de campesinos que protestaban en la norteña ciudad beniana de Guayaramerín
en contra del separatismo fueron salvajemente golpeados por las bandas
fascistas, según denunció la dirigente agraria, Sonia Aguilera.
"Nos golpearon, hay heridos (…) Querían quemar nuestra sede, incluso (el
diputado derechista Hermes) Vargas agredió al director del Canal 4", relató
Aguilera.
Violencia e impunidad
En los territorios donde gobierna de facto la oligarquía la violencia
impune de los poderosos es el pan de todos los días. El martes, en la misma
capital del Beni, en Trinidad, paramilitares dependientes de la Prefectura
(gobierno local) perseguían a los periodistas de la radio oficialista Patria
Nueva. "Nos decían que somos articuladores políticos y que estaríamos
movilizando a la población. Nos dirigíamos al sector de los gremiales y nos
persiguieron en motocicletas por media hora. Tenían cuchillos, iban en
contra de nosotros, nos decían masistas (militantes del gubernamental
Movimiento al socialismo, MAS), que estamos defendiendo a los indios".
"Agarraban cuchillos, lo patearon a un compañero en el piso. Nos
pretendían amedrentar física y psicológicamente (…) De los colonizadores
quemaron viviendas humildes, nosotros sólo dábamos a conocer esa situación",
denunció la periodista Matilde Concepción.
Autonomía, demagogia y fascismo
En las regiones orientales de Beni y Pando, la oligarquía, al igual que
lo hizo en Santa Cruz, levantó demagógicamente la bandera de la autonomía y
prometió mejorar la calidad de la vida de la gente y lograr la prosperidad
de la región con lo que han ganado un masivo apoyo de la población urbana y
de casi todas las organizaciones sociales, empresariales y vecinales, con la
única excepción de los campesinos y de minoritarios sectores de izquierda.
Pese a ello, los oligarcas no toleran ninguna disidencia ni protesta y
organizan a miles de jóvenes para imponer su ley y su orden. En estas
elecciones está prevista la aprobación, por amplio margen, de unos estatutos
autonómicos que son igual o más separatistas que los cruceños y que
posibilitan que se puedan crear Parlamentos regionales con potestad para
formular sus propias leyes, manejar los recursos naturales sin injerencia
del Gobierno central de Paz, formar su propia Policía y crear impuestos.
Política de conciliación
Pero mientras la derecha seguía consolidando sus posiciones, en La Paz,
el gobierno de Morales intentaba este miércoles dar respiración artificial a
un diálogo de sordos con la oposición, sin la participación de la principal
fuerza de la derecha y los prefectos opositores, en una reunión que no tiene
más que un carácter simbólico y está, en los hechos, condenada al fracaso.
Horas antes, el dirigente oficialista de la Central Obrera, Pedro Montes,
había solicitado al presidente Morales dejar de lado sus intentos por
conciliar con la oligarquía para volcarse, por el contrario, a buscar un
acuerdo con los trabajadores y la población empobrecida.
"Estamos pidiendo al Gobierno que no puede dialogar con los masacradores
del pasado, sino de una vez que el diálogo se haga con el pueblo a la cabeza
de la COB", dijo el dirigente minero que paradójicamente suspendió la
movilización popular en todo el país para dar espacio al diálogo entre el
Gobierno y parte de la oposición derechista.
En Oruro, los sindicalistas cuestionaron la decisión de la COB de
suspender las movilizaciones populares contra la oligarquía y por el no
cumplimiento de la agenda de octubre (nacionalización efectiva del gas,
petróleo y minas, reversión de las tierras de los latifundistas, fin de la
política neoliberal, control de precios de los alimentos y aumento de
salarios).
Víctor López, secretario permanente de la Central Obrera de Oruro dijo
que la dirigencia de la COB, al haber hecho un cambio en las medidas de
presión y convocar a reuniones de dirigentes en vez de lanzarse a la lucha,
no tenía otro afán que desvirtuar y perder la perspectiva de las
movilizaciones.
Freno a la movilización
La suspensión de las movilizaciones sindicales se origina en la política
gubernamental de intentar lograr un acuerdo de largo aliento con la
burguesía para potenciar el "capitalismo andino", además de evitar que los
sindicatos más radicales, como los mineros y maestros, ganen más fuerza en
su exigencia para que Morales deje de conciliar con la derecha y cumpla con
las exigencias del pueblo.
Los sectores más radicales creen que el próximo referéndum revocatorio de
mandatos del 10 de agosto, que es casi seguro que ratificará en su cargo al
presidente Morales y a sus principales opositores en las prefecturas del
oriente, no resolverá la crisis política que vive el país ni ayudará a
mejorar la crítica situación económica de los trabajadores.
Por ello, creen que es urgente retomar la movilización y la lucha para
recuperar el control de las calles y de las ciudades, y así evitar que la
oligarquía, que opera con la cobertura de la Embajada de Estados Unidos,
afiance más su poderío. Los sindicatos más radicales creen que si no
enfrentan ahora a la burguesía, serán engullidos por la barbarie fascista
que ha comenzado a cobrar más y más fuerza en el oriente y los valles de
Bolivia.
******