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Alfonso Cano
junto al legendario Tirofijo. Lo reemplazará en la comducción de las FARC. |
La sucesión de "Manuel Marulanda",
cuya muerte fue confirmada el domingo 25, no entraña un quiebre ni un
cambio de rumbo de las FARC, que han retrocedido en lo militar y se
han silenciado en lo político, según conocedores de esa insurgencia
colombiana, la más antigua de América.
Por
Diana Cariboni (*)
- IPS
La muerte de "Marulanda", fundador y líder máximo
de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), fue
anunciada el sábado en una entrevista de la revista Semana al
ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y confirmada este domingo
por "Timochenko", miembro del secretariado de la guerrilla
izquierdista, en un vídeo difundido por la cadena de televisión
Telesur.
"Se ha marchado el gran líder", dijo "Timochenko", de nombre
Timoleón Jiménez, hombre de inteligencia y contrainteligencia,
experto en explosivos y delegado de las FARC desde la zona del
Magdalena Medio, en el centro oriente de Colombia, hasta el
Catatumbo, en el norteño departamento de Norte de Santander.
La muerte se debió a un infarto cardíaco y le llegó el 26 de marzo
"en brazos de su compañera, acompañado de su guardia personal y de
sus compañeros", agregó.
A Marulanda le sucede el comandante "Alfonso Cano", cuyo verdadero
nombre es Guillermo Sáenz, informó Timochenko.
"Manuel Marulanda" era el nombre de combate de Pedro Antonio Marín,
apodado desde muy joven "Tirofijo", quien nació en mayo de 1930 (hay
biografías que señalan 1928) en Génova, municipio del central
departamento del Quindío.
Dos serias bajas para las FARC precedieron a la muerte, por causas
naturales, de Marulanda.
El 1 de marzo fue abatido "Raúl Reyes", interlocutor internacional
de la guerrilla, en un ataque de fuerzas colombianas en territorio
ecuatoriano que causó una grave crisis diplomática en la región
andina. El 6 de ese mes cayó otro integrante del secretariado, "Iván
Ríos", asesinado por uno de sus hombres que le cortó la mano para
reclamar la recompensa que ofrecía el gobierno.
Marulanda "es un campesino sumamente desconfiado y un estratega
militar innato", había dicho de él Gilberto Vieira, secretario
general del Partido Comunista Colombiano entre 1946 y 1991, quien lo
conoció profundamente.
Dicen sus biógrafos que siempre quiso prestar el servicio militar, y
que se desempeñó como vendedor de carne y de dulces, recolector de
café y aserrador de madera.
Tomó las armas a los 18 años, tras el asesinato del líder liberal
Jorge Eliécer Gaitán en 1948, que desató la violencia en el país. En
ese mismo año, un grupo de policías que perseguía liberales rebeldes
estuvo a punto de aprehenderlo.
Según el historiador Arturo Alape, en 1949 atacó su pueblo con
hermanos y primos, porque "alzarse en armas era la única manera de
sobrevivir". En 1950, Marín se cambió el nombre por el de Manuel
Marulanda Vélez, un líder sindical torturado y asesinado.
Durante el armisticio iniciado en 1957, al caer la dictadura de
cuatro años del general Gustavo Rojas Pinilla, fue incluso
funcionario público, en el cargo de inspector de carreteras.
En 1964, el presidente conservador Guillermo León Valencia dispuso,
como parte de la estadounidense Latin American Security Operation
(Plan Laso), el ataque del enclave tolimense de Marquetalia, de 49
familias de ex combatientes de la guerra anterior, que lideraba
Marulanda.
Ya en la diáspora generada por ese ataque militar, con algunas
decenas de guerrilleros en el municipio de El Caguán, Caquetá,
Marulanda creó las FARC. Su proclama fundacional, por una reforma
agraria en Colombia, sigue vigente hoy.
En 1984, un acuerdo de paz entre el gobierno de entonces de
Belisario Betancur y las FARC dio origen al partido político Unión
Patriótica, cuyos integrantes fueron exterminados por grupos
paramilitares y miembros de fuerzas de seguridad.
Entre 1999 y 2002, cuando gobernaba el conservador Andrés Pastrana
(1998-2002), funcionó en la sureña región de los Llanos Orientales
un despeje militar de 42.000 kilómetros cuadrados para negociar la
paz. La negociación no prosperó, y el único avance real fue la firma
de un acuerdo humanitario para la liberación recíproca de
prisioneros.
Desde las negociaciones con Pastrana no se volvió a ver a Marulanda
ante las cámaras, y circulaban rumores sobre su mala salud.
"Es un hecho luctuoso... Fue un personaje importante, que no
reconocen quienes alimentan los odios de clase", dijo a IPS el
secretario general del Partido Comunista, Jaime Caycedo.
"Fue importante por su trayectoria, por su formación, por sus
tradiciones agrarias contra la oligarquía. Así como es importante
que su muerte haya sucedido por razones naturales", añadió.
Iván Cepeda, dirigente del Movimiento de Víctimas de Crímenes de
Estado, dijo a IPS que "no se puede desconocer que fue un dirigente
histórico". Pero agregó su esperanza de que "esto represente un
cambio de curso en la orientación de las FARC, que se le dé
preponderancia a las negociaciones que permitan la liberación de los
secuestrados" en manos de la guerrilla.
La sucesión
"No hay que ver un antes y un después de Marulanda", indicó a IPS
desde el municipio de El Retorno, departamento del Guaviare, Luis
Eduardo Celis, de la no gubernamental Corporación Nuevo Arco Iris.
El sucesor, Cano, representa un "relevo muy esperado, porque es un
hombre de más formación intelectual y es un puente entre la
generación campesina de Marulanda y la generación más joven, urbana,
formada en las universidades", estimó.
"Tiene todo el respaldo de las FARC, así que su liderazgo no es
sorpresa para nadie", comentó Celis, quien se encontraba en el
Guaviare asistiendo al Foro Nacional por la Reconciliación de
Colombia, con participación de 400 delegados de todo el país.
Esta guerrilla representa la Colombia "de la marginalidad campesina
de la coca, y él (Cano) conoce muy bien su movimiento, al que ha
dedicado más de la mitad de su vida. Ha compartido con todos los
jefes de las FARC, así que preveo un tránsito muy tranquilo",
añadió.
Bajo su conducción, "no va a haber un cambio significativo. Es una
guerrilla reservada, meticulosa, conservadora. Ellos están en un
pulso político y militar con el presidente (Álvaro) Uribe y eso no
va cambiar", previó Celis.
Las transformaciones podrían venir "si cambia el escenario político,
por ejemplo si se consigue un acuerdo humanitario" para canjear
rehenes en manos de la guerrilla por insurgentes presos, estimó
Celis, ex miembro no combatiente del Ejército de Liberación
Nacional, la segunda guerrilla del país después de las FARC.
Pero Uribe "se ha empecinado en no acordar", sostuvo. "A las FARC
hay que derrotarlas militarmente para que vayan a un armisticio, eso
está en sus cálculos", añadió.
Cano, de 62 años, estudió Antropología en la Universidad Nacional de
Colombia. Fue secretario de organización de la Juventud Comunista y
de allí pasó a las FARC. Dirigió los fallidos diálogos de paz de
Caracas, en 1991, y de Tlaxcala, México, en 1992.
Este último fracaso dio lugar a una disputa dentro del secretariado,
de la que habría emergido victoriosa la postura de "Reyes" de no
admitir más negociaciones fuera del territorio nacional.
Cano es fundador del clandestino Movimiento Bolivariano, de
adherentes de las FARC. Como jefe del Comando Conjunto de Occidente,
era el responsable de la región donde murieron en junio de 2007 los
11 diputados (legisladores regionales) del Valle del Cauca, rehenes
de la guerrilla, en circunstancias no aclaradas.
El nuevo líder de la guerrilla se encontraría ahora en límites entre
Tolima y Valle del Cauca, un territorio que lleva meses bajo asedio
de unos 8.000 efectivos militares.
Pero "estamos hablando de zonas muy grandes, son 40.000 o 50.000
kilómetros cuadrados", precisó Celis. "Es un ejército campesino que
se mueve con mucha tranquilidad allí dentro. Llevan 50 o 60 años
ahí, no están improvisando", estimó.
Pese a las bajas recientes, "una derrota militar de las FARC no está
a la vuelta de la esquina", señaló Celis, para quien la insurgencia
tiene hoy unos 10.000 combatientes y ha perdido por muerte,
deserción o detención a otros tantos en los últimos seis años, "los
más jóvenes, los que reclutaron entre 1998 y 2000".
"El ejército ha tenido un avance importante, pero no estratégico. Si
Uribe gobernara por un tercer período, ahí sí a las FARC se les pone
muy complicado, porque la guerrilla no es capaz de repuntar
militarmente", opinó.
Proseguir la guerra hasta la derrota total "es un camino muy
sangriento. La derrota es también el fin de una red social y
comunitaria" que es parte de las FARC.
Silencio político
Otro asunto es la iniciativa política. "Las FARC ya no le hablan al
país con propuestas", dijo Celis.
El director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz),
Camilo González Posso, dijo el sábado en el foro de Guaviare, en el
marco de la Caravana por el Acuerdo Humanitario y la Paz de
Colombia, que se necesitan "rectificaciones profundas por parte de
las FARC".
"Esta política del acuerdo humanitario ha silenciado incluso a las
propias FARC, porque por andar pidiendo el canje han suprimido su
discurso político", agregó.
"Métanse a la política, sabemos que ustedes son políticos, hagan
política, no anden por el mundo pidiendo que les cambien el estatus
(de terroristas), cámbienlo haciendo política", exhortó.
Pero "Uribe también" debe rectificarse, "para pasar del discurso a
la práctica humanitaria", pues el país "no se merece una escalada de
confrontación en sus fronteras, por cuenta del no resuelto acuerdo
humanitario", opinó.
Para Celis, "hay un espacio grande para la negociación. Por
supuesto, ellos (las FARC) tienen aspiraciones muy grandes, que no
corresponden a su real capacidad, pero hay posibilidad de discutir
cambios", opinó.
En Bogotá, Cepeda insistió: "Esperamos que en quien tome la
conducción, prevalezcan las opciones políticas sobre las militares".
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*Con aportes de Constanza Vieira (El Retorno, departamento del
Guaviare, Colombia) y Helda Martínez (Bogotá).