La preparación del VI
Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), previsto
para fines de 2009, debería apresurar el ritmo de "cambios
estructurales" prometidos por el presidente Raúl Castro y dar paso a
una estrategia de desarrollo más adecuada a las condiciones
actuales, opinan expertos.
Por
Patricia Grogg - IPS
La preparación del VI
Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), previsto
para fines de 2009, debería apresurar el ritmo de "cambios
estructurales" prometidos por el presidente Raúl Castro y dar paso a
una estrategia de desarrollo más adecuada a las condiciones
actuales, opinan expertos.
Economistas consultados por IPS afirman que la
Resolución Económica del V Congreso del PCC, celebrado en 1997, fue
superada por el tiempo y ya no responde a la realidad. Cada Congreso
debe hacer un balance de los cinco años pasados y trazar líneas para
el lustro siguiente. La VI cita debió efectuarse en 2002.
Para Omar Everleny Pérez Villanueva, subdirector del Centro de
Estudios de la Economía Cubana (CEEC) de la Universidad de La
Habana, un ejemplo de esa situación es que hoy el país obtiene
importantes recursos por servicios médicos profesionales, algo que
no existía a fines de los años 90.
Según datos no confirmados oficialmente, la venta de servicios
médicos genera ingresos de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares
anuales, lo que permite financiar importaciones estratégicas, como
combustible y alimentos, o adquirir equipos y tecnologías para el
sistema nacional de salud.
Investigadores del CEEC consideran que en los últimos años se ha
desarrollado una economía "hecha a mano", en respuesta a problemas
urgentes, como la crisis energética de 2004, que obligó a un cambio
de enfoque con base en el ahorro, un uso más eficiente y
aprovechamiento de fuentes renovables.
Según Pérez Villanueva, hay que salir de las "urgencias" y las
soluciones puntuales, para avanzar hacia una estrategia de
desarrollo que incluya un grupo amplio de medidas simultáneas, desde
las monetarias hasta las directamente relacionadas con la producción
industrial y agrícola.
"Hace falta un programa, una línea que defina hacia dónde vamos y
marque las etapas, que establezca las tareas para construir el
socialismo", indicó el economista e investigador del CEEC, Armando
Nova, quien llamó a no olvidar que Cuba ha debido trabajar siempre
presionada por "el bloqueo estadounidense" de más de cuatro décadas.
Nova coincide con Pérez Villanueva y otros estudiosos en que sería
necesario "soltar las fuerzas productivas", con reglas claras,
expandir el mercado para incentivar la producción y el trabajo,
eliminar el exceso de centralismo y las restricciones financieras y
productivas de las empresas, entre otros aspectos.
"Hay que reconocer que el mercado interno es un elemento impulsor
del desarrollo, una herramienta real y objetiva. Por supuesto, no
puede dejarse bajo condiciones espontáneas, sino regularlo a través
de mecanismos económicos para lograr una conjugación adecuada entre
plan y mercado", dijo Nova a IPS.
Una de las medidas que se está instrumentando y que puede llevar a
transformaciones estructurales en la agricultura es, justamente, la
creación de tiendas para la venta directa a los campesinos, en
sustitución del sistema de asignación centralizada por el cual ellos
debían comprar sus medios de labranza, agregó Nova.
A mediados de 2007, Raúl Castro, entonces presidente interino,
anunció que "habrá que introducir los cambios estructurales y de
conceptos que resulten necesarios" para hacer producir más la
tierra, a fin de aumentar la disponibilidad de alimentos y reducir
las importaciones, que en 2008 sumarán 1.900 millones de dólares.
De acuerdo con estudios del CEEC, resulta saludable comenzar con
medidas en la agricultura por "el efecto multiplicador" que tiene
ese sector sobre el conjunto de la economía. Entre las
transformaciones imprescindibles, los expertos mencionan la
descentralización organizativa y la creación de un entorno que
favorezca la producción.
En ese aspecto, consideran importante la entrega de nuevos predios a
los agricultores, pero una reforma de la propiedad debe estar
acompañada de mercado, crédito y una tasa de cambio atractiva,
porque hasta ahora el canje para las empresas es de un peso cubano
por un peso convertible (CUC, divisa que circula en lugar del dólar
estadounidense), mientras en las casas estatales de cambio es de 24
pesos a la compra y 25 a la venta.
Las autoridades estudian conceder tierras en usufructo, pues se
estima que alrededor de 50 por ciento de las áreas cultivables del
país están ociosas. Según Nova, en esas condiciones han sido
entregadas unas 200.000 hectáreas desde los años 90.
Por lo general, los beneficiados fueron campesinos privados, bajo
condición de producción familiar, y cooperativistas, aclaró el
experto.
El gobierno está priorizando cambios en el sector agrícola y
considera que aumentar la producción de alimentos es un asunto de
seguridad nacional. Medios especializados han dicho que un proceso
de reestructuración actualmente en marcha concluirá al finalizar
este semestre.
Para Pérez Villanueva, también se debe recuperar, con participación
de inversión extranjera si es necesario, producciones industriales
que Cuba tuvo hasta los años 80, y que incluían bienes como ollas a
presión, refrigeradores y cocinas de gas, entre otros equipos, para
satisfacer el mercado interno y exportar, por ejemplo al área
caribeña.
"No puede haber una sociedad que aspire a ser desarrollada sin un
peso importante de la agricultura y la industria, el país no puede
vivir sólo de los servicios. Hace falta una reforma profunda que
mueva las bases de cómo ha funcionado la economía hasta este
momento, de lo contrario vamos a estar toda la vida trabajando las
urgencias", señaló.
Este año comenzó con la liberalización para los cubanos de la venta
de algunos artículos de la red comercial en divisas, como las
computadoras, y el acceso a servicios como la telefonía celular, que
estaban reservados a empresas, sector diplomático y ciudadanos
extranjeros.
También se levantó la restricción a los cubanos de alojamiento en
hoteles reservados al turismo internacional.
"Esas medidas vinieron a corregir prohibiciones que nunca debieron
existir, pero no conllevan cambios estructurales, aunque podrían ser
un paso hacia el reconocimiento de la función y ayuda que puede
realizar el mercado para lograr un mejor desempeño de la economía",
dijo Nova.