Un período de intensa actividad en Petróleo Brasileiro SA, o
Petrobras, el gigante petrolero de Brasil, alimenta las especulaciones de que el
país tiene a su disposición suficiente crudo subterráneo como para ingresar a
las grandes ligas de los exportadores mundiales de crudo y ayudar a aliviar la
presión de los altos precios del combustible.
Por
John Lyons
y David Luhnow -
The Wall Street Journal
La noche del miércoles, Petrobras anunció su descubrimiento de
crudo más reciente, revelando que había encontrado petróleo a unos 250
kilómetros de la costa de São Paulo. El nuevo campo se ubica cerca del masivo
depósito Tupi, propiedad de la empresa. Descubierto hace dos años, Tupi sigue
siendo el hallazgo más grande del mundo desde 2000 y el mayor en el hemisferio
occidental desde 1976. Petrobras no ha querido decir cuánto petróleo podría
contener el nuevo campo.
Este hallazgo representa el último en una racha de aciertos por
parte de la petrolera estatal brasileña, lo cual eleva las esperanzas del país
latinoamericano se convierta en la próxima gran fuerza en la industria global de
petróleo. El precio del crudo cerró ayer en US$130,81 en la Nymex, US$2,36 menos
que el día anterior, en parte por la perspectiva de un mayor suministro
proveniente de Brasil.
Estados Unidos acogería descubrimientos de envergadura en
Brasil, ya que significaría una fuente de crudo en su propio hemisferio, en
comparación al Medio Oriente, una región políticamente inestable. El centro de
atención es la Cuenca de Santos, una acumulación de potenciales campos
petroleros enterrados bajo kilómetros de océano, tierra y una fuerte capa de
sal. El bombeo exploratorio en distintos campos ha producido un crudo bastante
similar, alentando una nueva y tentadora teoría: que la cuenca podría ser un
megadepósito contiguo de crudo.
A pesar del alboroto, hay buenas razones para el escepticismo,
dicen los observadores. Explorar y extraer crudo de aguas ultraprofundas es una
tarea cara y riesgosa. La sal sobre el supuesto crudo añade retos técnicos
porque se mueve y es propensa a cambios de presión repentinos. Y, a pesar de los
avances en tecnología de imágenes geológicas, es imposible determinar la
cantidad y calidad del crudo escondido en un depósito hasta que empieza a salir,
un proceso que puede tardar años.
"Es una etapa muy temprana", dice Peter Jackson, director de
exploración y desarrollo de Cambridge Energy Research Associates, una firma de
consultoría para la industria.
Algunos inversionistas no están esperando para hacer sus
apuestas. Las acciones de Petrobras han subido tanto este año que su valor de
mercado ha superado al de compañías de la envergadura de General Electric y
Microsoft Corp.
Petrobras y el gobierno también han hecho lo suyo para
alimentar el entusiasmo de los inversionistas. Por ejemplo, Brasil canceló las
licitaciones para bombear en la Cuenca de Santos luego de que se confirmara el
hallazgo de Tupi a fines de 2007. Algunos observadores interpretan esto como una
señal de que los brasileños creen que la cuenca rebosa de crudo y quieren
obtener mejores términos en cualquier licitación nueva.
Mientras tanto, Petrobras está ampliando su capacidad para
bombear en aguas profundas a una velocidad frenética. Esta semana, la empresa,
que ya ha alquilado casi 80% de la flota mundial de buques de bombeo en aguas
profundas, anunció que a partir de 2017 tomaría en arriendo 40 buques más y
plataformas semisumergibles. Petrobras también dijo que contratará a 14.000
empleados más y establecerá una nueva división de administración para perforar
sal.
Una indiscreción del regulador de la industria petrolera de
Brasil, Haroldo Lima, pudo haber contribuido al frenesí. En abril, Lima dijo que
los campos podrían contener unos 33.000 millones de barriles, convirtiéndolos en
el hallazgo más grande del mundo en décadas. Lima luego se retractó, diciendo
que se refería a las especulaciones de analistas en una publicación de la
industria.
Es casi seguro que Brasil, que hasta hace algunos años era un
importador neto de petróleo, se una a Venezuela y México en el grupo de países
petroleros de América Latina. Para un país que está dejando atrás su pasado como
una nación volátil en desarrollo, tal bonanza podría traer beneficios y riesgos.
El dinero proveniente del crudo llenará las arcas del gobierno, pero también
podría tentarlo a adoptar los hábitos derrochadores de otros grandes
exportadores.
******