Será un foro regional sobre el tema que mediará en conflictos entre
países del área.
Por Eleonora Gosman -
Clarín
Las negociaciones de los presidentes sudamericanos, convocados para
hoy en Brasilia para institucionalizar la Unión Sudamericana de Naciones,
tendrán como uno de los focos principales al Consejo Sudamericano de Defensa,
una propuesta que a mucho les suena al antiguo proyecto de una Organización
del Tratado del Atlántico Sur que nunca prosperó. Esta vez, sin embargo, la
iniciativa partió de Brasil y fue prácticamente asumida por la región en forma
unánime. Solo se niega a participar el colombiano Alvaro Uribe, quien anticipó
su negativa a integrar el organismo. Para el presidente Lula da Silva, esa
deserción no será un problema. De acuerdo con fuentes del gobierno brasileño,
que no esté uno de los países no impide al resto participar del nuevo foro.
El Palacio del Planalto informó que Lula tendrá hoy a las 16 un encuentro
particular con el jefe de Estado colombiano. Pero será luego de la cumbre.
Anoche se dijo que el gobierno brasileño buscó persuadir a Uribe y sus colegas
de Venezuela y Ecuador para que eviten "confrontaciones" verbales
infructíferas. Fuentes brasileñas sugirieron que el colombiano no estaría a
gusto en Brasilia. Dijeron que Uribe había reservado lugar en el hotel Meliá
de la capital brasileña. Pero, al saber que en ese sitio estaban hospedados
sus colegas Rafael Correa y Hugo Chávez, decidió cambiarse al Naoum Plaza. No
obstante, otros dijeron que el colombiano siempre arriba al mismo hotel del
distrito federal.
La idea del Consejo de Defensa fue lanzada por el ministro del área, Nelson
Jobim, quien visitó todos los países sudamericanos con el fin de obtener señal
verde para la iniciativa. El proyecto no es usar al organismo para eventuales
intervenciones militares. Lejos de eso, se trata de un ámbito de convergencia
en políticas de defensa y de mediación inmediata ante cualquier conflicto que
pudiera surgir en la región.
El plan es que se integre con dos delegados por país, uno militar y otro
diplomático. Y las sedes serán rotativas. Brasil considera que, por tratarse
de una entidad ágil y representativa, podrá mediar ante cualquier conflicto
entre vecinos sudamericanos para evitar incluso que se llegue a la OEA o dejar
a la Organización como última instancia.
A pesar de los pedidos de Lula de mantener la calma, nada garantiza que la
cita de hoy sea un mar sin olas. Sobre todo, después de que las relaciones
entre el colombiano y el venezolano empeoraron tras la entrada de tropas
colombianas en territorio de Venezuela.
El gobierno brasileño, respaldado por Argentina, buscará tener una agenda
positiva para la Unasur. Será un plan de acción que contemple desde obras de
infraestructura hasta la integración de industrias. Tendrá como sede a Quito y
un futuro parlamento sudamericano en Cochabamba.
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