(IAR Noticias) 18-Mayo-08
|
 |
|
Los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la
Unión Europea que participaron en la V Cumbre ALC-UE durante la reunión en el
Museo de la Nación en Lima (Perú).(Foto EFE) |
La Cumbre Europeo-latinoamericana en Lima exhibió los contrastes de un
subcontinente desbordado de conflictos y protagonista, a la vez, de un
espectacular ciclo de crecimiento.
Por
Marcelo Cantelmi - Clarín
U na charla entre un latinoamericano y un diplomático asiático depara
más de un asombro en estas épocas de rápidas mudanzas globales. Mientras la
situación en aquel lado del mundo se ensombrece, con la excepción contemporánea
de China, esa extensa tribu de ricos enfrenta el acoso de la doble suba de
los cereales y el petróleo que edifica, en cambio, un panorama diferente en
esta parte del globo.
Es un encuentro de dos mundos con un cambio radical de perspectiva. Un paradigma
que reclama una extensión de la mirada respecto a una región que la visión
inmediata caracterizaría, paradójicamente, en su peor momento.
La V Cumbre Europa-Latinoamérica que se realizó en Lima
exhibe esas contradicciones, que deben ser revisadas aún bajo el peso de la
retórica inútil y sobresaliente en este tipo de encuentros. En el umbral de
estos debates lo que aparece es una región en despojos por batallas
interminables. Ahí está el choque entre Venezuela y Colombia por las FARC;
la pelea con ruptura de relaciones incluída, entre Ecuador y Colombia que
invadió militarmente a aquel país. El litigio comercial con Europa entre Lima y
Bogotá contra sus socios menores de la CAN, Quito y La Paz. El desencuentro
Perú-Chile por la demarcación marítima. Y los desbordados conflictos internos en
países clave del área como Bolivia y Argentina.
Conviene sin embargo elevar la vista sobre la coyuntura. Aquel diplomático va a
lo global, sin ingenuidades. "Están viviendo otra revolución económica. La
CEPAL detecta un récord de inversión con más de US$ cien mil millones",
detalla.
Ese ímpetu se alimenta en el crecimiento del precio de los commodities, cereales
y energía, que es parte de un ciclo largo de la economía provocado por la
transformación de China y la India, aunque no son los únicos actores que
impulsan estas subas por demanda.
Al tratarse de un ciclo largo y no corto la cuestión en ambos mundos se mide en
el mediano y largo plazo. En Asia hay países exitosos como Corea del Sur,
envueltos en esas sombras no coyunturales, que importan dos tercios de su
alimento y generan apenas 5% de la energía que consumen. Vietnam, que viene
creciendo, debió previsionar parte de su cosecha de arroz —es el segundo
productor mundial—, para evitar que se caiga del plato de su población. En otros
sitios se hace evidente la urgencia para saltar hacia modelos de mayor
productividad. Empresas de Seúl como Samsung o Hyundai analizan instalar en
Argentina fábricas de componentes electrónicos o en Brasil, de automóviles,
atento que la demanda es tal que conviene procesar en destino.
Este crecimiento de conjunto y más alla de las calamidades de América latina, se
hace sobre los escombros de la rueda Doha de la Organización Mundial de
Comercio, lastrada ya hasta el abismo por la negativa de los
latinoamericanos a abrir sus mercados, mucho de ellos ahora pujantes, a cambio
de apenas una mengua de la estructura de subsidios agrícolas y ganaderos en el
primer mundo.
Europa chapalea además ahora en su propia trampa por los cupos que impuso hace
dos décadas para eliminar la sobreproducción de cereales o de leche. Las cuotas,
cuya vigencia se estirará al menos hasta 2015, provocan que el continente no
logre excedentes agrarios para aprovechar esta nueva ola. Pero si las
elimina, destruirá a los pequeños agricultores protegidos por el precio sostén
que les paga el Estado para salvarlos de los vaivenes del mercado. Difícil que
acepten ese destino sin batallar. Entre tanto, lo que producen no alcanza y la
presión a la demanda se multiplica.
Parte del conflicto dentro de la CAN refleja ese espejo. El grupo andino, con el
impulso de Lima y Bogotá busca un acuerdo de libre comercio con Europa pero
Bolivia con el respaldo de Ecuador —los otros dos socios— ha planteado un punto
poderoso. La Paz admite la asociación entre la CAN y la UE pero demanda vincular
la desgravación de los aranceles a fijar metas de exportación de productos
bolivianos con valor agregado. Temen, con razón, ser arrasados por la
competencia europea. Peter Mandelson, el comisario específico de la UE,
respondió indignado a esa demanda sugiriendo que quedarían aislados los países
chicos que la defiendan. Pero la reacción muestra la dificultad para comprender
la profundidad de un cambio de ciclo que es evidente para muchos otros.
Francis Fukuyama, de polémica fama por su defensa de los términos ultraliberales
y que no hace tanto como para olvidarlo, se atrevió a sepultar la historia,
retrocede ahora como ha venido haciendo sobre sus propias huellas, en una
reivindicación inesperada de Latinoamérica. "Sin temor a equivocarse,
América Latina no merece ningún respeto para Washington", dice en un artículo
reciente ("La revolución silenciosa"), y recuerda con cierto desprecio al Nixon
que en 1971 profería en privado: "hoy a la gente le importa un comino América
latina".
Los latinos no son sólo importantes, dice, porque rebasaron a los
afroestadounidenses como minoría étnica en EE.UU. sino porque "la región es
hogar del mayor conjunto de democracias en el mundo" y reconoce, original
para su propia historia, que el Consenso de Washington y "el conjunto de
políticas favorecidas por la Casa Blanca" causaron los estancamientos de fines
de la década del '90 y originaron los actuales gobiernos.
En plena mutación cuelga además la siguiente frase: "El desarrollo da forma a la
materia. Si EE.UU. no puede ayudar a llevar a su vecindario hacia la democracia
liberal y de mercado, es difícil determinar qué ha estado tratando de
transformar en países al otro lado del mundo y que presentan más diferencias
culturales. El discurso dominante en el hemisferio occidental sostiene que las
ideas estadounidenses en torno al desarrollo han fallado". También muchas de las
europeas, vale señalar por nuestra parte. Es bastante más que otra mirada.
|