"Se instaló una situación de crisis financiera que
no se corresponde con la realidad económica", afirmó antela consulta
de IPS Alejandro Vanoli, vicepresidente de la Comisión Nacional de
Valores y miembro del Grupo Fénix, conformado por economistas de la
estatal Universidad de Buenos Aires severos críticos del modelo
neoliberal impuesto en los años 90.
"A diferencia de otras épocas de la historia de Argentina, hoy la
situación fiscal es buena, hay liquidez en el sistema financiero,
las reservas monetarias superan los 50.000 millones de dólares y hay
recursos para afrontar los vencimientos de la deuda", indicó. "No se
justicia esta histeria", añadió.
Vanoli admitió que la desconfianza entre los ahorristas nació como
consecuencia del prolongado enfrentamiento de las asociaciones
empresariales y de productores agropecuarios y el gobierno
centroizquierdista de Cristina Fernández por el aumento del impuesto
a las exportaciones de oleaginosas.
Esa crisis, que aún no encuentra salida, derivó hace 20 días en la
renuncia de Martín Lousteau a su cargo de ministro de Economía,
menos de cuatro meses de haber asumido este gobierno, sucesor del
encabezado por Néstor Kirchner, esposo de Fernández y del mismo
sector del Partido Justicialista (peronista).
Desde el día siguiente del reemplazo de Lousteau por Carlos
Fernández se registran filas de clientes en casas de cambio para
comprar dólares, una moneda que pese a la depreciación que afronta
es considerada en este país más segura que el peso argentino,
víctima de varias y profundas crisis a lo largo de la historia
moderna del país, especialmente por el colapso de 2001.
El Banco Central interviene de modo constante en el mercado
cambiario desde hace cuatro años para evitar que se alteren las
cotizaciones de moneda extranjera, como el tipo de cambio del dólar
que se mantiene estable desde entonces en torno a los tres y 3,20
pesos por cada unidad de esa divisa estadounidense en franco
retroceso frente al euro y otras monedas.
"Nunca se sabe lo que puede pasar mañana", dijo a IPS Susana Ramos,
una ahorrista que compró dólares esta semana con el dinero de su
depósito a plazo fijo en moneda nacional.
Es que Ramos aún tiene fresco en su memoria la crisis económica
nacida a fines de los años 90, cuando el país entró en recesión, se
instaló el déficit fiscal y las reservas de divisas bajaron hasta
8.000 millones de dólares, culminando con el estallido social de
fines de 2001 y la consecuente renuncia del gobierno de Fernando de
la Rúa a mitad de su mandato de cuatro años.
Poco antes del derrocamiento, las autoridades económicas habían
restringido el retiro de los depósitos bancarios y, tras la
instalación del gobierno interino de Eduardo Duhalde (1 de enero
2002-25 de mayo de 2003), se derogó la llamada ley de
Convertibilidad que mantuvo fijo el tipo de cambio por más de 10
años a un peso por un dólar.
Esa liberación llevó a la depreciación rápida de la moneda local
hasta llegar a posicionarse a cuatro pesos por cada dólar.
Decenas de miles de clientes de bancos, sin poder disponer de su
efectivo, tuvieron que acudir a la justicia para recuperar sus
ahorros y todavía hoy hay algunos en litigio para cobrar a un valor
equivalente a lo que tenían al momento de la crisis, considerada una
de las peores de su historia.
Con ese antecedente, la vuelta de las asociaciones rurales al paro
de actividades y bloqueos intermitente de rutas la semana pasada,
tras un mes de tregua, dio pie a rumores de devaluación y de un
eventual canje de depósitos bancarios por bonos, una versión que los
expertos consideran disparatada pero que muchos ahorristas tomaron
por cierta o al menos por posible.
La presidenta del estatal Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont,
aseguró que el gobierno "no va a dejar que el dólar se escape". La
economía crece hoy a más de ocho por ciento anual desde hace casi
cinco años, hay superávit fiscal, y reservas monetarias que permiten
al Banco Central mantener el valor de la divisa.
"No descarto que haya operadores de derecha o vinculados a sectores
concentrados de la economía que quieran desestabilizar lanzando
rumores, pero no tienen fundamento", sostuvo Vanoli, quien remitió a
las declaraciones en ese sentido que hizo la principal referente de
la oposición, Elisa Carrió.
La líder de la opositora Coalición Cívica, que compitió por la
presidencia con Fernández en los comicios de octubre pasado,
advirtió que "la situación actual no es la de 2001", y exhortó a los
ahorristas a "no hacer caso de cadenas de correo electrónico con
planteos desestabilizadores".
Un economista vinculado al sistema financiero explicó a IPS que el
conflicto con el sector rural generó incertidumbre y eso, sumado a
la tendencia al alza de los precios en los últimos meses, provocó
"pequeños cambios de comportamiento en la gente", describió desde el
anonimato.
"Los depósitos en los bancos están teniendo un menor crecimiento, no
una caída", aclaró, y "hay alguna compra mayor de divisa, no muy
grande", minimizó. También destacó que en los primeros días de este
mes es habitual que haya mayor movimiento en cuentas a la vista
porque se pagan sueldos.
"Hay un cambio, pero nada que plantee un problema de corto plazo",
aseveró. "En este momento, no hay motivo para temer", reafirmó.
Respecto de la deuda pública, que fue reestructurada en 2005 tras
dos años de cese de pagos, los expertos consultados indican que
tampoco hay riesgo de caer en una nueva situación de insolvencia.
A partir de la reestructura, que incluyó una fuerte quita y la
cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, la
deuda pública es hoy de 144.000 millones de dólares, un monto que si
bien es mayor que el que se registraba en 2005 y 2006, "es
manejable", sostiene Vanoli.
La Secretaría de Finanzas señala que en 2002 la deuda equivalía a
166 por ciento del producto interno bruto y hoy bajó hasta 56 por
ciento. Respecto de las reservas, las divisas pasaron de 836 por
ciento en 2002 a 135 por ciento en 2007, y si se compara el volumen
de deuda con las exportaciones también la evaluación es favorable.
En 2002, la deuda equivalía a más de 300 por ciento de las
exportaciones y en 2007 ese porcentaje bajó a 94 por ciento.
Vanoli remarcó, además, que la composición varió. De casi 80 por
ciento de deuda que estaba en moneda extranjera en 2002, se pasó a
53 por ciento en 2007. El perfil de los vencimientos tampoco es
preocupante.
La fuente en reserva consideró que, aunque la deuda crece, lo hace
menos que el producto interno bruto nominal. De todos modos,
recomendó mantener elevado el superávit fiscal para no perder
capacidad de pago. "Los mercados internacionales están cerrados
(para Argentina) y se necesita con qué pagar", advirtió.
"Si la gente mantiene la desconfianza y no renueva depósitos, si se
siguen comprando divisas, y si el Estado no puede renovar los
vencimientos de la deuda, entonces la situación sería más
preocupante, pero en este momento no lo es", afirmó el experto..