El día después del
referendo en el oriental departamento boliviano de Santa Cruz, donde el
estatuto autonómico logra 85 por ciento de apoyo según encuestas en boca de
urna, cobra mayor vigor el reto al gobierno de Evo Morales para que cambie
su plan de reforma institucional.
Por Franz Chávez - IPS
Así como los impulsores de la autonomía cruceña se
declararon vencedores en la consulta departamental del domingo, el gobierno
nacional también proclamó su triunfo basado en una sumatoria de las
abstenciones, los votos por el No y los anulados, que llegarían a
prácticamente la mitad de los ciudadanos habilitados en ese distrito.
Al final de una jornada violenta por la resistencia al modelo de autonomía
de parte de sectores afines a Morales e inmigrantes de zonas occidentales
del país, las dos expresiones anticipan un largo período de incertidumbre
por la ratificación de posiciones irreconciliables.
El prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, anunció el comienzo de
"una reforma estructural de mayor trascendencia", mientras el presidente
izquierdista Morales observa en las manifestaciones de oposición local el
"nacimiento de la gran rebelión contra los grupos que siempre usaron las
prebendas y los recursos económicos del Estado".
Así, Morales elige el camino que lo aleja mucho más del movimiento
autonomista liderado por empresarios y políticos derechistas experimentados
en la administración del Estado, por haber estado varias décadas en el
gobierno nacional.
Esa postura contradice de algún modo el plan original del gobernante
Movimiento al Socialismo (MAS) que preveía un decidido respaldo a las
autonomías, como sus propios colaboradores lo recuerdan.
"En mucho menos tiempo de lo imaginado Bolivia será autónoma y concluirá con
en una nueva república", sentenció el prefecto del meridional departamento
de Tarija, Mario Cossío, en respuesta a una consulta de IPS.
Los departamentos de Beni, Pando y Tarija, que conforman con Santa Cruz la
llamada media luna oriental boliviana, también consultarán al electorado el
contenido de estatutos autonómicos, pero que difieren sustancialmente del
votado en la víspera.
La ciudadanía de Beni y Pando está convocada a las urnas para ese fin el 1
de junio y la de Tarija el 22 de ese mismo mes.
El 2 de julio del año 2006, en estos cuatro de los nueve departamentos en
que se divide Bolivia fueron aprobados en las urnas proyectos de impulso a
la autonomía y el mandato a sus delegados en la Asamblea Constituyente para
incluirla en la nueva ley fundamental.
Sin embargo, la creación de otras categorías de autonomía para las regiones,
indígenas y gobiernos municipales, a propuesta de los delegados afines al
gobierno de Morales, provocó la ruptura de los movimientos autonómicos
orientales con el gobierno nacional.
"El 'masismo' ha fracasado. Iniciamos un camino hacia la nueva república y
moderno estado que se forjará en los cuatro departamentos autónomos hasta
convertirse en el estado más descentralizado de América Latina", expresó
Costas.
Fortalecido por el voto ciudadano, el respaldo que esperaba para consolidar
su discurso con legitimidad, Costas convirtió a la prefectura en "gobierno
departamental pleno", una señal que anticipa la aplicación del estatuto que
otorga poder a su autoridad sobre la tierra, recursos naturales, régimen
impositivo y creación de una fuerza policial propia.
Aupado al triunfo del domingo, pero rodeado de conflictos, Costas habló de
"lograr acuerdos" mediante un pacto dirigido a crear certidumbre y seguridad
jurídica.
Por su parte, Morales invitó a los cuatro prefectos a dialogar para la
construcción de autonomías, bajo el manto del proyecto de la nueva
Constitución, aprobado por mayoría simple en la Asamblea y que debe ser
confirmado en un referendo, pero rechazado de plano por los departamentos
orientales opositores al gobierno nacional.
Esa diferencia entre una corriente que crece alentada por grupos
económicamente fuertes, puede terminar aislando a un gobierno que no
adquiere sintonía con el avance de las autonomías, expresó a IPS el ex
viceministro de Participación Popular y actual secretario de Planificación
de la Prefectura de Tarija, Rubén Ardaya.
Añadió que el proceso autonómico es un paso intermedio hacia un estado
federal, y advierte que el bloqueo del gobierno puede obligar al salto hacia
una federalización. "No están dadas las condiciones, pero pueden obligar a
dar ese paso", advirtió en conversación con IPS.
Por el momento, Ardaya sostiene que la unidad nacional se construirá en base
a las diferencias de potencial económico de cada departamento, pero demanda
del poder central un papel de conductor y regulador.
Desde el punto de vista del ex funcionario del gobierno derechista de
Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997; 2002-2003), comienza una nueva
historia con la ruptura de un esquema de administración instaurado por la
colonia española y destaca la democratización del "poder intermedio" que
otorga a la ciudadanía mayor responsabilidad en la definición de su futuro.