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Presidente Lula da Silva |
Es por si se desborda el ingreso de divisas tras ser recomendado como
país "confiable".
Por Eleonora Gosman - corresponsal en San
Pablo, Clarín
El gobierno brasileño maneja la posibilidad de imponer un control
de capitales en caso que se desborde la entrada de inversiones
financieras, por obra y gracia de la calificación de "país confiable" con que
lo "bendijo" la semana pasada la agencia Standard & Poor's . Entre las medidas
que serán analizadas mañana, en una reunión de
gabinete económico convocada por
el presidente, Luiz Inácio Lula de Silva, figura -según la prensa local- el
eventual cobro de un "peaje" a los capitales extranjeros para trabar el
ingreso de dólares si es que ese flujo de divisas se desmadra.
Ayer, Lula volvió a pronunciar una frase que ya había dicho hace un par de
semanas: "Brasil vive un momento mágico", dijo en su programa de radio de los
lunes "Café con el Presidente". No era para menos en un día en que la Bolsa de
San Pablo batió un récord al superar por primera vez los 70.000 puntos. Sin
embargo, el propio jefe de Estado admitió que es preciso "moderar la euforia".
Es que, según el presidente, en política económica "tenemos que vigilar todos
los días". Y refrendó su decisión de "combinar el crecimiento económico sin
descuidar el área social". En Brasilia se percibe que un real cada vez más
caro en relación a la divisa norteamericana no sólo va a descolocar las
exportaciones brasileñas en los mercados externos sino también profundizará
la sustitución de productos nacionales por importados, con sus secuelas de
desempleo y empobrecimiento.
Ya hay señales de estos dos efectos. Cayeron por ejemplo las exportaciones a
Estados Unidos, el primer mercado mundial de los brasileños. Y crecieron
aceleradamente las importaciones desde el resto del mundo (más de 40% contra
13% de las ventas al exterior). Según consignó el diario O Estado de Sao
Paulo, Lula debe discutir mañana con su ministro de Hacienda, Guido
Mantega, y otros miembros del área económica el impacto de corto, medio y
largo plazo que tiene la reclasificación de S&P. La suba de la nota a "BBB-",
que incluyó a Brasil en la categoría de mercado "confiable" para los
inversores requiere, según fuentes citadas por ese medio, una "sintonía fina"
para evitar efectos indeseados de la nueva realidad.
Es que los sectores productivos ya dieron el grito de alarma. Sugieren que el
notorio encarecimiento de la moneda local (un dólar cuesta 1,64 real; y para
comprar un real ya hacen falta 1,94 peso) podrá dañar seriamente a la
industria local. Lula no ignora que puede avecinarse ese problema, por más que
su gobierno continúe formalmente de festejo por la clasificación otorgada por
la agencia Standard &Poor's.
Desde la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (la célebre FIESP,
que reúne a la parte más importante del poder económico) creen que la agencia
Standard & Poor's introdujo más un problema que una verdadera solución. "El
gobierno tiene que ser pragmático y crear condiciones para un tipo de cambio
más adecuado. De lo contrario, nuestra competitividad se irá al pantano",
declaró Roberto Giannetti da Fonseca, director del Departamento de Relaciones
Internacionales y Comercio Exterior de la FIESP. De acuerdo con una
investigación de esta entidad patronal, el real fue la moneda que más se
valorizó entre 22 países estudiados. Así, el real subió 44% frente al dólar,
mientras que la media de las otras naciones fue de 23%. Es por eso que los
productores fabriles y hasta los empresarios del agrobusiness prefirieron
ignorar el tabú del control de capitales y salieron a defender medidas que
contengan la entrada de divisas extranjeras en el mercado brasileño.
Después de todo, contar con el "investment grade" no inmuniza a un país contra
las crisis. Basta recordar los casos de México y Corea del Sur, que vivieron
crisis fuertes después de recibir la nota de "grado de inversión".