Martín Lousteau renunció en la noche del jueves
24 a
seguir conduciendo esa cartera tras escuchar que Kirchner, en el
discurso de lanzamiento como presidente del gobernante Partido
Justicialista (peronista), cuestionaba indirectamente sus propuestas
para frenar el aumento de los precios al consumidor.
El reemplazante de Lousteau es Carlos Fernández, un economista que
había sido designado hace apenas semanas al frente de la
Administración Federal de Ingresos Públicos (organismo recaudador de
impuestos), de muy bajo perfil, pero de contacto casi diario con el
ex mandatario.
En el recambio quedó confirmado el secretario de Comercio Interior,
Guillermo Moreno, quien ocupa ese cargo desde la gestión de Kirchner
(2003-2007), pero es blanco de fuertes críticas por sus métodos de
control de precios y su creciente poder, que algunos observadores lo
ponían hasta por encima del Ministerio de Economía.
"No es que Kirchner tenga una influencia creciente en el gobierno de
Fernández, es que él manda, él es el líder político del proyecto, y
ella tiene un papel formal", dijo con énfasis el doctor en ciencias
políticas Sergio Berensztein, profesor de la Universidad Torcuato Di
Tella y miembro de la consultora Poliarquía, ante una consulta de
IPS.
"Los Kirchner piensan que con más poder político van a controlar la
inflación y entonces generan más confrontación y más incertidumbre",
sostuvo Berensztein. Agregó que esta política no es nueva sino que
se va acentuando a medida de que discurre el nuevo gobierno, que
asumió el 10 de diciembre.
La influencia de Kirchner es un secreto a voces. Ministros y demás
funcionarios han admitido extraoficialmente que el ex mandatario los
llama por teléfono para decirles lo que deben o no hacer. Pero su
lanzamiento como titular del peronismo y el cambio de ministro
sugieren que ahora tiende a salir de bambalinas.
Esta visión es compartida por distintos referentes de la oposición.
Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica que obtuvo el segundo
puesto en las últimas elecciones presidenciales, consideró que "Kirchner
tiene el verdadero poder en Argentina" y que con su perfil
confrontador "aumenta la debilidad de la presidenta".
Por su parte el senador Gerardo Morales, presidente de la también
opositora Unión Cívica Radical, sostuvo que el reemplazo de Lousteau
por Fernández "es una nueva señal de que la economía sigue en manos
de Néstor Kirchner".
Por su parte, el economista Claudio Lozano, diputado de Proyecto
Sur, opinó que el reemplazo de ministro no implica ningún cambio en
materia económica, porque "la conducción sigue en manos de Kirchner
y Moreno". Para el legislador, esta continuidad es preocupante por
la creciente inflación, que aumenta la pobreza y la desigualdad.
Menos tajante Analía del Franco, de Analogías, la consultora que
realiza encuestas para el gobierno, comentó a IPS que el nivel de
intervención de Kirchner en la gestión de su esposa "es importante",
aunque negó que con su participación él la debilite. "Son un tándem.
Las decisiones son siempre compartidas", consideró.
"Son un tándem, pero el que manda es él", apuntó Berensztein.
La renuncia de Lousteau se produjo en medio de un conflicto aún
irresuelto entre el gobierno y asociaciones agropecuarias y en
momentos en que la inflación parece desbordada. El ex ministro
proponía medidas para frenar los precios, pero Kirchner pareció
rechazar esas propuestas airadamente en su discurso del jueves.
"¡Los que fundieron el país quieren ahora enfriar la economía!
¡Terminemos con la hipocresía! ¡Para bajar los precios hay que
terminar con los sinvergüenzas, con los especuladores!", señaló el
ex mandatario ante un público partidario que lo ovacionaba.
Una hora después Lousteau presentó su renuncia. El jefe de Gabinete
ministerial, Alberto Fernández, informó en la madrugada de este
viernes que la presidenta había considerado que "su ciclo estaba
concluido", y admitió que el renunciante tenía propuestas "que no
coincidían con el interés general".
Como muchos economistas, Lousteau cree que en la actual coyuntura la
demanda aumenta más rápido que la oferta y que, por lo tanto, el
crecimiento económico, que está en un nivel superior a ocho por
ciento anual desde 2003, debería moderarse para evitar el incremento
de precios, centrados en los alimentos.
También sostiene que se deberían aumentar levemente las tasas de
interés para inducir a un mayor ahorro y normalizar el Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) intervenido por Kirchner
en enero de 2007. El organismo, controlado por el secretario Moreno,
ha perdido credibilidad desde entonces en medio de cuestionamientos
de especialistas y denuncias varias.
Según el Indec, la inflación anualizada a marzo fue de 8,8 por
ciento. Pero consultoras privadas aseguran que el índice está al
menos en 26 por ciento. Al asumir en diciembre, la presidenta
Fernández había prometido una nueva metodología de medición de
precios y Lousteau aseguró que trabajaba en ese tema.
No obstante, el ahora ex funcionario no logró ponerse de acuerdo con
Moreno en ese tema.
En marzo comenzó la crisis con las asociaciones agrícolas a raíz del
alza del impuesto a las exportaciones de oleaginosas propuesta por
Lousteau. Productores rurales descontentos interrumpieron el paso de
transporte de alimentos por las carreteras del interior del país
durante tres semanas, hasta declarar una tregua para negociar.
En ese dialogo, que hasta ahora resultó infructuoso, Lousteau se
mantuvo al margen y en cambio tuvo un gran protagonismo Moreno que
cree, como Kirchner, que la inflación es culpa de "sinvergüenzas y
especuladores" a los que hay que combatir.