A 15 días del referéndum autonomista organizado de facto por la
provincia de Santa Cruz, la crisis política que vive Bolivia no encuentra
una vía de solución y la incertidumbre crece a medida que se acerca el día
D.
Por Pablo Stefanoni -
enviado especial
La Paz, Clarín
Constatando lo que se comenta desde las charlas de cafés hasta las
reuniones políticas, la Unión Europea ya habla del fracaso de la salida
negociada. "Estamos preocupados de la falta de diálogo... pero
lamentablemente por varias razones ese diálogo fracasa y vemos que hay una
subida en las acciones y no vemos realmente una confianza del gobierno y la
oposición política", señaló el embajador de Francia y representante de la UE
en Bolivia Alain Fouquet.
A estas declaraciones de preocupación se sumó el embajador argentino en La
Paz, Horacio Macedo, quien junto a representantes de Brasil y Colombia intentó
-sin resultados- un acercamiento entre gobierno y oposición regionalista. "En
nuestro país viven alrededor de 2 millones de ciudadanos bolivianos y la
trascendencia que podría tener un conflicto violento entre bolivianos, para el
caso de Argentina, es un tema que lógicamente nos preocupa", manifestó el
diplomático en una entrevista con el diario paceño La Prensa.
Dejando en evidencia el éxito del atrincheramiento de los sectores
empresariales en Santa Cruz, Morales debió replegar ayer al viceministro de
Tierras, Alejando Almaraz, del Chaco boliviano. Días atrás, el funcionario
intentó sin suerte ingresar a la hacienda del estadounidense Ronald Larsen
para verificar el cumplimiento de la función económica y social de sus
tierras, pero fue recibido con pedradas y piquetes armados, y debió refugiarse
en un cuartel.
El miércoles, el foro de empresarios privados se transformó en una violenta
tribuna antigubernamental. "Después del 4 de mayo empieza a funcionar otro
modelo económico", advirtió el presidente de la Cámara de Exportadores del
Oriente, Ramiro Monje, en pie de guerra con el gobierno por la prohibición de
exportar aceite y otros productos básicos para forzar la baja en los precios
internos.
Pese a que se habla de una flexibilización en la medida, el mandatario
boliviano amenazó con nacionalizar las empresas que "están provocando lock-out
patronal" al declarar vacaciones forzadas. Con todo, Morales llamó a los
movimientos sociales oficialistas a desistir de ir a Santa Cruz este 4 de mayo
"para impedir la consulta". En cambio, convocó a realizar manifestaciones "por
la unidad nacional" en cada capital departamental.
El líder de la confederación campesina, Isaac Avalos, anunció que su
organización acatará el pedido del presidente y llamará a la abstención. No
obstante, el dirigente cocalero Julio Salazar insistió en que Santa Cruz "va a
ser cercada", lo que parece más cerca de la retórica que de la
capacidad de llevarlo a la práctica. Sólo en algunas localidades agrarias
cruceñas es posible que se intente evitar la instalación de las mesas
electorales.
Por las dudas, los cruceños alistan su propia "guardia civil" y la corte
electoral departamental -que desconoce a la nacional- recordó la
obligatoriedad del voto y amenaza con sanciones a quienes no vayan a las
urnas. Esto no es poco en un país donde quienes no votan no pueden ni
cambiar un cheque en el banco.