La guerrilla colombiana de las FARC admitió ayer estar "conmovida hasta el
alma" por la muerte, a manos del Ejército colombiano de su número dos, Raúl
Reyes, y de otro jefe rebelde Iván Ríos, a quien su jefe de seguridad asesinó y
cercenó la mano derecha para cobrar una millonaria recompensa ofrecida por el
gobierno de Alvaro Uribe, según dijo Iván Márquez, miembro de la cúpula rebelde.
"Ha sido un golpe muy duro y nos ha estremecido hasta el alma. Se trataba de dos
comandantes muy valiosos. Duele que Raúl haya caído cuando buscaba caminos para
el canje humanitario, al que consideraba peldaño en dirección a la paz con
justicia social", aseguró Márquez en una entrevista publicada en Internet por la
agencia Anncol, que divulga información de esa guerrilla.
Según Márquez, el operativo militar del pasado 1º de marzo -ordenado por el
presidente colombiano en un campamento rebelde localizado en Ecuador- donde
murió Reyes, fue ejecutado "con el concurso de Estados Unidos y de Israel".
Sobre la muerte de Ríos, a manos de un subalterno suyo, pocos días después del
operativo en Ecuador, Márquez señaló que "es una muestra de la degradación de la
guerra".
"Cortarles las manos a los adversarios abatidos es la servicia del régimen
colombiano, no de ahora, sino de siempre. También corta cabezas y desmiembra a
sus víctimas. El júbilo triunfalista de las oligarquías durará un instante",
advirtió Márquez, considerado como un "político" de la línea moderada dentro de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).
En la entrevista, Márquez también asegura que tras la muerte de Reyes no hay por
ahora un interlocutor entre el gobierno de Francia y su grupo en el propósito de
París por lograr la liberación de la política Ingrid Betancourt y otros rehenes.