Emboscadas, heridos y desaparecidos. La guerra por la tierra en Bolivia tuvo
una nueva batalla cuando ganaderos y activistas de la Unión Juvenil Cruceñista
atacaron a un contingente de indígenas y funcionarios gubernamentales que
se dirigía a una reunión nacional de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) en la
provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz. En un clima de confusión,
se informó que más de 30 personas resultaron heridas y unas siete
permanecían "desaparecidas" después de haber huido al monte. Según el
viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, fueron perseguidas con perros. Y
varias camionetas de la APG y del Instituto Nacional de la Reforma Agraria
fueron destruidas.
"He visto armas de fuego en manos de un grupo de choque que nos cerró el camino
cuando nos retirábamos con muchos heridos", denunció Almaraz, que desde hace
días intenta sin éxito ingresar a la hacienda del estadounidense Ronald Larsen
para verificar in situ si cumple con la función económica y social establecida
en la legislación agraria. Los ganaderos acusaron al gobierno de provocar la
violencia al intentar romper el bloqueo de rutas que llevan a cabo para oponerse
a la decisión de dotar de tierras a los guaraníes de la zona.
Larsen saltó a los medios la semana pasada cuando el gobierno nacional y la APG
denunciaron que en su hacienda existen comunidades guaraníes cautivas, y ayer
continuaba el debate sobre si en Bolivia hay o no trabajo esclavo en las
haciendas. En ese marco, provocó polvareda la declaración del cardenal Julio
Terrazas, quien señaló que es un "engaño" hablar de esclavitud en la zona
como sostienen los guaraníes y Evo Morales. "Con qué felicidad se derrama la
suciedad entre nosotros, se nos habla de que hay lugares llenos de esclavos;
pues nadie está de acuerdo con eso, pero que nos muestren la verdad, que nos
digan dónde los encontramos. No es posible que sigamos condenándonos sólo con
eslóganes", disparó sorpresivamente el máximo representante de la Iglesia, en la
misa del domingo, en un clima caldeado por el referéndum autonomista del próximo
4 de mayo.
La afirmación generó malestar entre los guaraníes. "Soy católica, pero creo que
el cardenal no conoce lo que pasa en nuestras comunidades, lo invitamos a venir
a ver con sus propios ojos", le dijo a Clarín la dirigente Constanza
Moreno desde Camiri.